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Agricultura revisará todos los arrozales del Baix Empordà

El próximo jueves se creará una comisión de seguimiento de las medidas a llevar cabo

Campos de arroz cerca de Pals, en la comarca del Baix Empordà
Campos de arroz cerca de Pals, en la comarca del Baix Empordà

Las 900 hectáreas de arrozales del Empordà serán revisadas a fondo en los próximos días para erradicar el foco de caracol manzana detectado la pasada semana en Palau-sator. Así lo han anunciado este lunes el Departamento de Agricultura y los arroceros, que pretenden evitar que esta especie invasora de molusco cause grandes daños en los cultivos, como ya ha ocurrido en el Delta del Ebro. El próximo jueves se creará una comisión técnica de seguimiento de las medidas a llevar cabo en los terrenos agrícolas que pueden verse afectados por esta especie invasora.

Existe “una preocupación máxima” en la zona por el posible daño a campos y al sector turístico. El director general de Agricultura, Alfons Vilarrasa, se ha reunido con alcaldes, agentes rurales y representantes del sector en la Tallada d’Empordà para concretar las medidas a seguir de forma “conjunta y contundente”.

Agricultura contratará personal para revisar junto con la Agrupación de Defensa Vegetal del Arroz de Pals todos los campos. El objetivo es finalizar antes de la época de la cosecha, en octubre. Para evitar infectar otros campos, utilizarán vestimenta y calzado especial de un solo uso y la maquinaria será limpiada con agua a presión.

Introducción reciente

Tras las primeras actuaciones, los técnicos consideran que la llegada del caracol manzana a la zona ha sido intencionada y reciente, no hace más de dos o tres semanas, ya que sólo se han encontrado tres caracoles de unos cuatro años, además de 10 puestas. Si no se hubiera detectado la presencia de los caracoles y de sus huevos, unos 400 por puesta, en apenas mes y medio podía haber en la parcela más de 3.500 caracoles alevines.

En la finca afectada ha empezado a reducirse el nivel del agua y se hará un tratamiento químico con soponina durante cuatro días. El campo será secado y labrado para conseguir que si algún ejemplar sigue enterrado muera de calor al quedar expuesto al sol. Este año el campo afectado no se cosechará y “en función de las prospecciones se decidirá si sigue en barbecho”, ha indicado Vilarrasa. Según él, “si no se descubren puestas cuando crezca la vegetación, se podrá decir que ya no hay peligro y se ha erradicado la plaga". El propietario de la finca se le indemnizará.