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Uno de cada tres vecinos del área de Barcelona carece de vivienda digna

Cáritas pide implicación de la administración y reclama que el parque de vivienda social aumente del 2% al 15%

Un asentamiento en Barcelona, en una imagen de archivo.
Un asentamiento en Barcelona, en una imagen de archivo.

Las personas sin techo y sin hogar son la punta del iceberg de un problema con la vivienda que se extiende de Barcelona a su área metropolitana. Un estudio de Cáritas muestra que el 36% de los habitantes de los 27 municipios que forman la Diócesis de Barcelona vive en un hogar “inseguro” o “inadecuado”. En total, 950.000 personas viven en habitaciones realquiladas, están a punto de ser desahuciadas, o viven en situaciones de hacinamiento, insalubridad o en asentamientos informales. Cáritas ha reclamado este miércoles que la Administración aumente la vivienda social: representa el 2% del parque, mientras que la media europea está en el 15%.

Los resultados de la encuesta de Cáritas, un estudio realizado junto con la fundación Foessa y que cuenta con una muestra de 1.700 personas entrevistadas, han puesto en alerta a una entidad que, en solo un año, ha destinado dos millones de euros en ayudas al alquiler para evitar más de 2.000 desahucios. La situación, avisan, es dramática, ya que las dificultades para acceder a una vivienda digna no afectan solo a unas pocas personas, sino que se extienden y cada vez empujan a más gente hacia el riesgo de la exclusión social. En concreto, uno de cada tres vecinos del área de Barcelona vive en un hogar inadecuado o inseguro, ya sea por problemas financieros, situaciones de hacinamiento o por vivir en pisos sin lavabo o sin suministros básicos.

Y los hay que acumulan años de vivir en diversas de estas situaciones sin poder salir del círculo vicioso. Artur, uno de los entrevistados por Cáritas para su estudio, es una persona sin hogar que acude a la entidad desde hace tres años. Vive en un local comercial en Barcelona sin cocina, sin ducha, sin lavadora y sin agua caliente, y durmiendo en un sofá. Su situación económica se agravó en 2009 cuando perdió el trabajo. Desde entonces, su “trayectoria residencial” ha sido la siguiente: piso compartido, vivir en la calle, habitación realquilada, local comercial, habitación, otra vez en la calle y, finalmente, volver a vivir en un local. “Estar en la calle ha afectado a mi salud, a la mente, a los dientes, el estómago, muchos cambios en la vida... Si estás en tu casa tienes un horario normal, trabajas, desayunas, comes...”, dijo a Cáritas en la encuesta.

Artur, nacido en Eslovaquia hace más de 40 años, representa uno de los perfiles más vulnerables al problema de la vivienda: siete de cada diez personas que no tienen una vivienda digna son extranjeros y están en el paro.

Cáritas lanza otra alerta: el 44% de las familias que sufren problemas de vivienda tienen menores a cargo. La entidad atendió en 2017 a 769 familias con menores, un 33% más que hace diez años. “Es difícil encontrar habitaciones en Barcelona, porque no te permiten llevar a los niños”, explica Marta Eugenia Rodríguez en la encuesta de Cáritas. Esta salvadoreña llegó a Barcelona hace un año. La primera habitación que realquiló, detalla, era pequeña, tenía humedad, y ella dormía en el suelo para que sus hijos durmiesen en la cama. “Siempre estaba haciendo algo para no estar en la habitación”, asegura.

El problema de la vivienda, según demuestra el estudio, ha ido en aumento en los últimos años. A la crisis económica y a la desigualdad que ha generado se le suma el incremento del precio de la vivienda, especialmente de alquiler, en la capital catalana y los municipios de su área metropolitana. En Barcelona, cada ciudadano dedica, de media, un 53% de su sueldo a la vivienda. En el resto del área metropolitana también casi la mitad de lo que se gana se destina a pagar el piso. Lo máximo, según los expertos, debería ser un 33%. El porcentaje, que en España en su conjunto se sitúa en un 42%, se reduce drásticamente en la media europea (los europeos dedican un 15% de su salario a la vivienda) y en las ciudades en las que el parque de alquiler social es más grande. En Ámsterdam, Berlín o Londres el alquiler social representa el 48%, el 30% y el 23% del parque de viviendas. En Barcelona es el 2%, muy lejos del 15%, la media europea.

La respuesta política a esta situación, según Cáritas, debe ser contundente. “Dejar en manos del libre mercado el problema de la vivienda no es factible”, ha afirmado el director de Cáritas Barcelona, Salvador Busquets. La entidad ha pedido que no se vulnere el derecho a una vivienda digna, y ha reclamado que se proteja con medidas concretas. Entre ellas, elevar el parque de pisos protegidos, evitar el aumento “desorbitado” de los precios del alquiler, agilizar el padrón para personas sin domicilio fijo, y tejer una estrategia para luchar contra la situación en la que se encuentran las personas sin hogar.

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