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El discurso de Valls que protagonizó el pleno de Barcelona: “No hay presos políticos ni exiliados”

El concejal pronunció un mensaje europeísta en el que arremetió contra el independentismo y defendió el respeto a la justicia pero también apeló al “diálogo” y a las “soluciones políticas” para Cataluña

Manuel Valls, durante el acto de investidura de Ada Colau como alcaldesa de Barcelona, se dirige al concejal de Junts per Catalunya Joaquim Forn. En vídeo, el discurso de Valls de este sábado.

El discurso que pronunció este sábado Manuel Valls, concejal del Ayuntamiento de Barcelona, en la constitución del nuevo Consistorio que dirigirá Ada Colau gracias, precisamente, a los votos del ex primer ministro de Francia, tuvo su punto culminante, o al menos el que despertó los gritos de desaprobación en el pleno, cuando dijo que en España "no hay presos políticos y no hay exiliados". Valls metió así el dedo en la herida del independentismo dirigiéndose al cabeza de lista de Junts per Catalunya y también concejal de la ciudad, Joaquim Forn, en situación de prisión preventiva desde noviembre de 2017 y a la espera de que el Tribunal Supremo dicte sentencia del caso del procés,  quien le miraba con una sonrisa irónica.

Pero antes de esa afirmación, Valls introdujo varias ideas en su discurso, en clave de "diálogo". Dijo confiar en que desde Barcelona se pudiera contribuir "a la solución de los problemas que tiene el conjunto del país". El concejal que apoyó Ciudadanos defendió "las soluciones políticas", porque, dijo, "solo las soluciones políticas permiten salir de la crisis política". Dirigiéndose a Forn, Valls arrancó: "Pero señor Forn, con una condición previa, el respeto a la Constitución del 78, del Estado de derecho y de la separación de poderes, de la justicia y de la ley. Entiendo la emoción de muchos aquí con su presencia. Pero en España no hay presos políticos y no hay exiliados. Es así".

En ese momento, y ante la algarabía en su contra, la alcaldesa Colau tuvo que llamar al orden y pidió "respeto" para "garantizar que todos pudieran hablar en libertad". Hecho el silencio, Valls repitió la idea de respeto a la justicia pero también de reivindicación de la política: "No hay presos políticos. No hay exiliados. Hay políticos responsables de sus actos. La justicia tiene que actuar como la política mañana tendrá que actuar. Voluntad en definitiva de renovar los grandes pactos que hicieron posible una convivencia entre los diversos y bien seguro la consolidación de la democracia y de la unidad de España".

Las palabras de Valls, sin embargo, no solo contuvieron referencias al independentismo, sino a la defensa de Europa y a la lucha contra la ultraderecha, en un nuevo desmarque de las políticas de pactos de Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, que posibilitó la candidatura del ex primer ministro francés a la alcaldía de Barcelona. Valls repasó su propia trayectoria como alcalde de Évry, como mandatario en el Gobierno de Francia y ahora como regidor de Barcelona. "Tengo el privilegio de ser protagonista de una auténtica historia europea. Una historia que espero que cada vez sea más normal", defendió. "Tendré ahora el privilegio de continuar desde aquí una nueva trayectoria, una trayectoria de un hombre de izquierdas, progresista, demócrata, europeo y sobre todo de servidor público. Y también de hombre libre. Son estas convicciones las que me movieron a luchar por la democracia, por la libertad, por los valores, a luchar contra la extrema derecha en Francia y ahora en España. Y también a luchar contra los populismos de izquierdas o de derechas y los nacionalismos", repasó.

Valls se dirigió a Colau, y de manera indirecta a Rivera, contrario a volver a darle la alcaldía a la líder de Barcelona en Comú: "El nacionalismo acaba fatalmente en el supremacismo y muchas veces en guerra. Son las grandes lecciones del siglo XX. Lo que nos jugamos ahora en Barcelona es tan importante que no nos podemos equivocar sometiéndonos a unas visiones sectarias y pequeñas de partidos. Debemos ser generosos y abiertos. He aquí la razón última de mi decisión, de nuestra decisión, de votarla señora Colau". Valls defendió lo que ya dijo al día siguiente de las elecciones, que la política muchas veces consiste en elegir lo menos malo. "La política es escoger y en situaciones como estas hace falta tomar decisiones arriesgadas. Y comprometidas. Y evitar lo peor. No se ha de huir de la responsabilidad. Es sí o no. No hay blanco ni abstención. Es sí o no".

El concejal Valls reconoció a la alcaldesa Colau su valentía: "Usted ha decidido escoger y presentar su candidatura. No era fácil. Lo sabemos. Y ha dado el paso. Enhorabuena. La felicito", dijo Valls, al tiempo que subrayó lo que Colau también se ha empeñado en recalcar: que no ha habido conversaciones entre ambos. "Lo más importante era evitar que Barcelona tuviera un alcalde independentista, con un candidato que anunció que pondría la ciudad al servicio de la causa de una república inexistente. Por eso la hemos votado señora Colau. Sin condiciones, sin pedir ninguna participación en el gobierno municipal, sin conversaciones".

Valls, que al arrancar su discurso recordó emocionado que hace un siglo su bisabuelo también fue miembro de la corporación municipal barcelonesa, finalizó sus palabras asegurando que se había hecho historia. "Es muy bonito ser barcelonés", dijo, comprometido con la ciudad. "Muchos no lo han dicho, pero yo lo repito, capital, capital catalana, capital española, capital europea, eso es Barcelona".

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