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“Hay poca gente capaz de dejarlo todo para montar una empresa”

Jorge Oliveros ha creado una startup que pone en contacto profesionales del hogar con aquellos que precisan de sus servicios

Jorge Oliveros
Jorge OIiveros fundador de Jobin

“Si tienes un padre arquitecto, te presuponen dotes de manitas, pero la realidad es que no sé ni cambiar una bombilla”. La frase pertenece a Jorge Oliveros (Torrelodones, 27 años). Este licenciado en Derecho y Administración de Empresas considera que esa falta de destreza es un distintivo de su generación. Por eso, junto a dos amigos, creó Jobin, una aplicación que pone en contacto a profesionales de las reformas y el hogar con aquellos que precisan ayuda. La empresa ofrece 22 servicios diferentes, tiene adscritos más de 17.000 profesionales en toda España y el año pasado facturó 4,5 millones de euros.

¿Cómo llegó hasta aquí?

Antes trabajaba para un fondo de inversión. Me di cuenta de que el ámbito del hogar estaba desprestigiado y que no existía ninguna herramienta. El sector mueve más de 800.000 millones de euros en el mundo. Si consigues una porción de esa tarta eres el rey del mambo.

Y lo consiguió…

No quería tener jefes, así que busqué un entorno para ser el director de mi propio tiempo.

¿Por qué hay tan pocos emprendedores?

Estamos cerrados en un camino. Nos dicen que tenemos que estudiar, trabajar y ser esclavos. Se fomenta mucho el miedo, por eso hay poca gente capaz de dejarlo todo para montar algo.

¿Y las instituciones?

Es muy complicado crear una empresa en España. Deben implantarse políticas de flexibilidad. Los que empezamos no podemos tener las mismas obligaciones fiscales ni sociales que las grandes compañías.

¿Por qué surge Jobin?

Por necesidad. A los pequeños autónomos la herramienta les ha ayudado a llegar a más clientes.

¿Les ha felicitado ya Hacienda?

Sigo esperando. Mucha gente trabajaba antes en negro y gracias a nuestra app se ha dado de alta en autónomos porque tiene un mercado.

¿Qué cambia esta aplicación?

La accesibilidad. Un particular puede encontrar en ella a un profesional de manera inmediata.

¿Quiénes son vuestros mejores clientes?

Las personas que están entre 45 y 60 años. Los mayores han tenido que adaptarse y son muy consumistas. La gente que menos nos usa está entre 25 y 35.

Será porque les cuesta independizarse…

Los alquileres están prohibitivos y los salarios no están equilibrados. Si el coste de la vivienda no supera el 30% de tu sueldo, te metes en un zulo.

¿Quién paga el servicio?

Siempre pagan los profesionales, es un tema de marketing. Cada vez que acceden a un presupuesto (se envían tres por cliente) pagan una cantidad, aunque no se queden con el trabajo.

¿Dónde podemos usar la app?

En toda España. Los trabajadores operan en un ratio de 50 kilómetros. Damos respuesta al 85% de los servicios solicitados.

¿Cuáles son los trabajos más demandados?

El de manitas: cambiar bombillas, montar muebles y otros servicios menores. Luego pintura, limpieza y reformas. La climatización es un boom en verano.

¿Y por barrios?

No tenemos estudios de impacto. En la capital hay una plaga de profesionales. Tardan menos de un minuto en contestar la oferta.

¿Conoce a alguno?

Sí, claro. Hay un electricista con cinco hijos al que le iba regular. Probó la aplicación y comenzó a obtener valoraciones positivas. Ahora gana más de 4.000 euros al mes y ha contratado a tres personas.

¿Qué sexo domina?

Existe un equilibrio total, pero según el sector predomina uno u otro. Hay dos gremios principales. En el de las reparaciones los hombres suponen el 99% de los profesionales, mientras que en el de la limpieza ese porcentaje es de mujeres.

¿Por qué sucede eso?

Este es un sector en el que se hereda el oficio. Hay una estigmatización clara, aunque nosotros no distinguimos. Los hombres latinoamericanos sí realizan trabajos de limpieza, por ejemplo.

¿Se puede innovar?

No creo que este sector tienda a la innovación, al menos en cuanto a ejecución. Es un gremio muy manual. La capacidad de mejora está en conectar oferta y demanda. Ya no sirve poner cartelitos en las farolas.

¿Cuál es la mayor chapuza de la capital?

Madrid Central. La medida era necesaria, pero es nefasto activarlo y desactivarlo sin que nadie informe. Me han puesto dos multas ya. Los políticos de hoy son muy maleables.

¿Usaría alguno de sus profesionales?

Alguien de limpieza para el centro y un constructor para rehabilitar edificios y darle a Madrid mayor identidad arquitectónica.

¿Qué reformas necesita la ciudad?

Ser más accesible para medios de transportes alternativos al vehículo privado, menos contaminantes. Aunque Carmena apostó por el carril bici, su gestión ha sido nefasta. No puede ser que las bicicletas circulen junto a los coches. Pone en riesgo la integridad de los ciclistas.

Trabajadores acreditados

Los profesionales adscritos a Jobin se acreditan en base a tres niveles. En el básico, o bronce, son los propios clientes quienes les puntúan. Esa valoración es su tarjeta de presentación para conseguir nuevas ofertas. El nivel superior, el oro, conlleva una homologación interna. La startup observa si el especialista está al día de pagos de seguros o cuota de autónomo, por ejemplo. Hay otro nivel intermedio, el plata. Los trabajadores no necesitan título, a no ser que el gremio lo exija explícitamente.

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