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El cadáver de un vendedor de la ONCE de 28 años estuvo 11 días en un kiosko de Madrid

La cabina, en una calle transitada de Chamberí, tenía las persianas bajadas. El cuerpo no fue descubierto hasta que llegó el servicio de limpieza

quiosco de Hilarion Eslava
El quiosco de la ONCE de la calle Hilarión Eslava donde se encontró el cadáver del vendedor de cupones.

El cadáver de Miguel Rodríguez Garzón, un joven cuponero de 28 años, permaneció once días en un kiosko de la ONCE en Chamberí hasta que lo halló un trabajador del servicio de la limpieza. Los familiares de Rodríguez reportaron su desaparición el viernes 25 de octubre, pero el hallazgo, no se produjo hasta la madrugada del 5 de noviembre. Las persianas del kiosko, en una esquina de la calle Hilarión Eslava 26, estaban bajadas de modo que nadie en esa calle transitada notó nada extraño. La autopsia determinó días más tarde que Rodríguez, diabético, había muerto por un edema cerebral en la mañana del 26 de octubre. 

En la mañana del día 25, Rodríguez hizo varias ventas en su datáfono que quedaron registradas. Poco antes del descanso para el almuerzo hizo su última comunicación informática con la central para anular unos cupones no vendidos. Fue la última señal de vida de la que se tuvo noticia.

Nadie de la compañía abrió la cabina, una negligencia que ha indignado a los sindicatos Comisiones Obreras y CSIF.

Un coordinador de zona se pasó por la cabina de Rodríguez la tarde de la desaparición, poco después de las 16:00 h. cuando la familia les llamó porque no podían dar con él, según un portavoz de la ONCE. El trabajador se asomó y dijo que no vio nada raro. En adelante, la policía tomó las riendas de la investigación.

La cabina se encuentra en la esquina de la calle Hilarión Eslava con Fernando el Católico, en una zona de edificios de pisos con muchos comercios en los bajos, entre otros bancos y bares.

Según los sindicatos, el trabajador que fue a revisar la cabina no pudo abrirla porque en la central habían perdido la llave. Dicen que la cabina podía haber sido forzada o abierta con la llave de los limpiadores de la empresa Ilunion, dependiente de la ONCE, según Inocencio Rial, un asesor de la sección de CCOO en la ONCE que ha indagado los hechos.

CCOO y CSIF han recabado esta información hablando con empleados. Dicen que la dirección ha sido opaca y por ello los dos sindicatos presentaron este viernes una denuncia ante la Inspección de Trabajo en Madrid. Entienden se ha vulnerado su derecho de información.

Rodríguez llevaba dos años trabajando en la ONCE. Vivía con sus padres en Alpedrete, donde también colaboraba con el Cuerpo de Voluntarios de Protección Civil. En la base de datos de la ONCE, estaba asignado a otro kiosko, en la calle Santa Engracia 64, también en Chamberí, pero no vendía en ese lugar desde mayo, según los sindicatos. Es común que la dirección envíe a los vendedores a otros destinos sin que quede constancia de ello, según estas fuentes.

Hay otro gesto de la ONG que ha enfurecido a los sindicatos. Según Rial, la ONCE no se demoró en  restarle de la nómina a Rodríguez los cuatro días laborales en que estuvo desaparecido, del lunes 28 al jueves 31. “Se dieron más prisa en descontárselos, imputándole abandono que en abrir la puerta del kiosko”.

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