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PSOE y ERC entran con optimismo en la recta final de la negociación

"Constatamos avances en la definición de los instrumentos necesarios para encauzar el conflicto político", señala el comunicado conjunto

Desde la izquierda: Marta Vilalta, Gabriel Rufián, Josep Jové, Salvador Illa, Adriana Lastra y José Luis Ábalos, este martes en Barcelona. En vídeo, declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo. Foto: M. MINOCRI | Vídeo: EUROPA PRESS

Todo parece listo, pero falta el remate. Y hasta que no esté, nadie se fía. PSOE y ERC, según fuentes de ambos partidos, están ya ultimando el punto central de la negociación, esto es el “instrumento para encauzar el conflicto político sobre el futuro de Cataluña”. La reunión de este martes, la tercera oficial, esta vez en Barcelona —ha habido otras más discretas— fue de nuevo positiva, pero falta cerrar la fórmula para el diálogo y con ella la fecha de la investidura. Si el Rey encarga hoy a Pedro Sánchez que busque la mayoría, los acontecimientos se precipitarían.

Poco a poco, con mucho esfuerzo y una opacidad que llega incluso al absurdo para una negociación parlamentaria de una investidura democrática —este martes los representantes de los dos partidos salieron a toda velocidad de un aparcamiento para no cruzarse con la prensa— se van alineando las fuerzas para lograr la investidura de Pedro Sánchez y evitar las terceras elecciones. La fórmula es la que ha elegido el presidente: una coalición con Unidas Podemos apoyada por el PNV, Más País y varios grupos pequeños y con la abstención de ERC. No está cerrada la fecha, pero todos los elementos que se conocen caminan hacia el acuerdo. ERC apunta más claramente hacia enero, pero el PSOE aún no quiere descartar la posibilidad de una investidura la última semana de diciembre.

Una novedad importante se sumó este martes a esta conjunción que empuja hacia el acuerdo: Junts per Catalunya, liderado por Carles Puigdemont, ha decidido no ser tan beligerante y ha aceptado, a petición de ERC, retirar una moción sobre autodeterminación en el Parlament que podía complicar las negociaciones. Los republicanos, a cambio, ceden un senador para que los neoconvergentes tengan grupo en la Cámara alta.

Fuentes de Junts per Catalunya señalan que Puigdemont dejó claro el lunes, en la reunión en Bruselas con su cúpula, que hay que hacer este tipo de gestos con ERC ahora porque lo importante es preservar el Govern. Esa apuesta, si se consolida, ayudaría a quitar presión a las negociaciones PSOE-Esquerra. Los republicanos reciben cada día golpes del ala dura del independentismo, sus portavoces sufren insultos en algunos actos y este martes la sede amaneció con una pintada de los CDR.

El comunicado de la reunión negociadora, por segunda vez con carácter conjunto, es prácticamente idéntico al último, pero aún más breve. Si la semana pasada se hablaba de avances en “la reflexión para activar la vía política buscando los instrumentos necesarios para su encauzamiento” ahora ya no es “reflexión”, sino “definición”, una forma de señalar que se está ultimando ese complejo texto sobre la fórmula para el diálogo —una mesa de partidos o de Gobiernos sin temas vetados— que tiene que contentar a los dos. En ERC descartan que el formato sea la actual comisión bilateral Estado-Generalitat.

“Constatamos avances en la definición de los instrumentos necesarios para encauzar el conflicto político sobre el futuro de Cataluña, que deseamos abordar desde el respeto y el reconocimiento institucional mutuo. Durante la reunión se ha tratado sobre la recuperación de derechos sociales, civiles y laborales, donde destacamos coincidencias notables”, señala el texto de este martes. El comunicado tiene otra novedad: no fija la fecha para una nueva cita. Sin embargo, ambas partes aseguran que habrá más reuniones.

La negociación sigue, pero es cualquier cosa menos normal. De hecho no se parece en nada a otras anteriores entre partidos catalanes, siempre eje de la balanza de la política española, y el PSOE o el PP. En la memoria de los más veteranos se mantiene la que llevó a CiU a apoyar el Gobierno de José María Aznar, en 1996. Pero esta parece su antítesis. Del Hotel Majestic, en pleno centro de Barcelona, con glamur, se ha pasado a un lugar muy discreto en las afueras de la ciudad, la sede del Área Metropolitana de Barcelona, rodeada de contenedores del puerto. Y de la “luz y taquígrafos” se ha pasado a citas casi clandestinas, con los protagonistas esquivando a la prensa que les esperaba sentada en el suelo de la recepción de este organismo público, convertido en un improvisado plató y sala de prensa.

Pese a las dificultades de comunicación, que muestran lo complejo que resulta para ambos un acuerdo como este después de la sentencia del procés, todos los pasos, incluso la duración de las reuniones —siempre la misma— la ubicación —primero en Madrid y después en Barcelona— y los comunicados parecen medidos como parte de un proceso lento para que los republicanos puedan gestionar una decisión compleja.

El equipo de Sánchez tiene todo listo para hacer la investidura cuanto antes. La semana del 16 ya está prácticamente descartada, porque para ERC es muy difícil tomar la decisión antes de saber qué sucede el 19 en Estrasburgo con Oriol Junqueras, que reclama que no se respetó su inmunidad de eurodiputado, y cómo se desarrolla el 21 su congreso. Pero el PSOE aún aspira a una investidura in extremis a partir del 27 de diciembre —con la última votación el lunes 30— para tener Gobierno antes de que acabe el año.

Sánchez recibirá hoy con toda probabilidad el encargo del Rey de buscar una mayoría para la investidura y a partir de ahí el presidente llamará al líder del PP, Pablo Casado, y a la de Ciudadanos, Inés Arrimadas, para pedirles su abstención. Podría verlos incluso mañana, antes de viajar a Bruselas. Pero nadie confía en que haya espacio para el acuerdo ahí, con lo que al mismo tiempo Adriana Lastra, portavoz parlamentaria del PSOE, seguirá con sus reuniones con los grupos para tener garantizados los 169 síes posibles —aunque este martes la portavoz de Coalición Canaria, Ana Oramas, se mostró lejos de esa postura— y tener todo listo si se cierra un acuerdo con ERC.

Los republicanos insisten en trasladar que ven muy difícil que la investidura llegue antes de fin de año, pero el Gobierno y el PSOE no lo descartan ni en público ni en privado. La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, aseguró que ve aún “mucho mes por delante” para llegar a un acuerdo con ERC. “Nadie está en ninguna operación de retraso ni de prisa”, remató Calvo para limitar la importancia de la fecha. Sin embargo, aunque los negociadores no quieren contar nada, es evidente que la fecha forma parte de las conversaciones. Y más cosas. A cambio de ofrecer un instrumento para el diálogo, que tiene costes políticos para el PSOE porque ERC hablará de autodeterminación, los socialistas reclaman no solo una investidura cuanto antes sino también un pacto de legislatura que incluya al menos que no se tumben los primeros Presupuestos. Son muchos elementos que complican la negociación. Pero los dos partidos coinciden en que, pese a todo, está prácticamente ultimada. Queda lo más difícil: decidir y explicarlo.

Pintadas de los CDR en la sede de ERC

Pintada aparecida ante la sede de ERC en Barcelona.
Pintada aparecida ante la sede de ERC en Barcelona.

La sede de ERC ha amanecido este martes por la mañana con pintadas de los Comités de Defensa de la República (CDR), coincidiendo con la reunión que mantienen los republicanos y el PSOE para tratar de alcanzar un acuerdo de cara a la investidura de Pedro Sánchez. "La autodeterminación es un derecho, no se negocia", es el mensaje de la pintada realizada en el suelo, justo a la entrada de la sede del partido en la calle Calàbria de Barcelona.

Paralelamente, los CDR han emitido un comunicado en el que califican las negociaciones como un "fraude, un insulto y un menosprecio hacia el conjunto del pueblo catalán y a la democracia en general". Asimismo, consideran que no debería haber negociación sin que antes haya amnistía para los "presos políticos", el retorno para los "exiliados" y "el fin de la persecución ideológica contra el independentismo". También piden que se "reconozca el resultado del referéndum del 1 de octubre" y que las negociaciones se "desarrollen bajo la supervisión de un mediador internacional".

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