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La necesaria revisión de las malas de Grecia

El Tantarantana estrena 'Hey, hermana', una crítica, cañera y emotiva versión de los mitos de Helena y Clitemnestra

Anna Elias (Clitmenestra, a la izquierda) y Maria Hernández (Helena de Troya).
Anna Elias (Clitmenestra, a la izquierda) y Maria Hernández (Helena de Troya).

Más de 30 siglos dando la tabarra con que Helena y Clitemnestra eran un par de putas, que la primera provocó la guerra de Troya, que la segunda mató a su marido ... Y, a todo ello, pocos han lanzado una mirada no ya feminista, sino ... familiar, digamos: Helena y Clitemnestra eran hermanas. Y una relación entre hermanas puede explicar muchas cosas. Esta mirada libre de todos los tópicos de la cultura occidental que han demonizado a estos personajes es la que vemos en Hey, hermana! (En la sala Àtic 22, del teatro Tantarantana, hasta el 26 de enero) una obra que, más que ser transgresora lo que hace es "convertir a estas dos mujeres en protagonistas de su propio relato".

Con descaro, con profesionalidad, metiendo mucha kaña y rompiendo puntualmente la cuarta pared, al ritmo de música discotequera y bajo luces estroboscópicas, ellas nos explicarán su historia de la manera más cruda y real, haciendo una lectura en clave contemporánea y de género, para que todos se den cuenta. Así pues, vemos a una Helena desconocida, un poco (bastante) choni y poligonera, que solo piensa en bailar en la discoteca; una Clitemnestra desquiciada, que cuidará al hijo de su hermana y descuartizará a su esposo Agamenón. Todos los mitos clásicos tienen una visión escalofriantemente actual: "Violaciones múltiples, mandadas, violencia de género... todo está pasando, es esta la reflexión que proponemos", explica Beatriz Bonet, actriz y codirectora de la obra.

Es más que necesario revisar un mito que nos ha llegado, en palabras de Eric Balbàs, codirector de la obra, "a través de puntos de vista masculinos que han ahogado completamente las voces femeninas". "La historia nunca es objetiva, la historia está escrita con la sangre de los perdedores. La historia la tenemos que poner en duda. La historia nunca será reescrita, pero es obligación de la disidencia que sea revisada y reanalizada. La revisión de las putas de Grecia es una necesidad ", dice Bonet. Balbàs subraya que "eran reinas e hijas de dioses" pero que, "si buscamos estos mitos hoy en día, no debemos pensar en Lady Di, más bien en el monstruo de Tiburón o en el payaso diabólico de It".

La argentina Vicky Salvucci, autora del texto, ha querido reflejar su fascinación "hacia aquellas mujeres de las epopeyas y las tragedias griegas, siempre marcadas por la fatalidad". Ella ha hilvanado un guion que bebe de los relatos originales pero también de discursos de varias escritoras y de consignas que no paramos de escuchar en marchas por la igualdad, manifestaciones en defensa de las mujeres o protestas contra el machismo imperante. Un collage de lenguajes vivos, cercanos y necesariamente irreverentes. Con las intenciones claras: "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Macho. Amén ".

"Ha sido un proceso de creación largo en el Centro Cívico Parc Sandaru, del Fort Pienc de Barcelona, durante todo el 2019", explica Bonet. "Vicky nos enviaba lo que iba escribiendo desde Buenos Aires y a través de un trabajo muy colectivo, casi asambleario, lo fuimos teatralizando, aportando ideas que surgían en los ensayos, como el monólogo inicial, en el que mi personaje hace una especie de resumen de cómo nos ha llegado el relato ". Beatriz Bonet, en principio ayudante de dirección, explica cómo también hubo un cambio en la dirección sobre la marcha: "El director era Èric, pero en un momento dado, y tal como se explica en la misma obra, todo el equipo decidió que era más justo que fuera yo quien asumiera las riendas porque si no lo que estábamos haciendo era contar una vez más la historia de mujeres bajo la mirada de un hombre. A partir de ese momento, el pasó a ser ayudante y yo acabé de dirigir la obra ".

No es la primera ni será la última revisión de los mitos clásicos. Vimos la de Miguel del Arco en Juicio a una zorra, donde Carmen Machi se viste de Helena de Troya para someterse a un juicio en el que nos habla con sus palabras, no las de los hombres que ya la han condenado. O, la temporada pasada, el TNC con Kassandra, donde la esclava de Agamenón (interpretada por Elisabet Casanovas), una transexual que ahora vive exiliada, vende su cuerpo a desconocidos. O con Iphigenia en Vallecas, que pudimos ver en este Temporada Alta, donde María Hervás nos muestra como Ifi, una invisible quinqui de extrarradio, lucha por tener su hijo, ignorada hasta límites insospechados para una sociedad clasista e hipócrita. 

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