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Agapito García, el mayor deudor con Hacienda, se sienta en el banquillo

La Fiscalía pide cuatro años para el empresario por defraudar un millón y medio de euros en 2009

Agapito García Sánchez, a su llegada a la Audiencia Provincial de Madrid este jueves.
Agapito García Sánchez, a su llegada a la Audiencia Provincial de Madrid este jueves.

Agapito García Sánchez, el español que más dinero debe a Hacienda, se ha sentado este jueves en el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid. La Fiscalía pide cuatro años de prisión para él por defraudar un millón y medio de euros en el año 2009. Antes de entrar en el juzgado y durante el comienzo de la vista, el acusado ha centrado su discurso en la lucha que según él mantiene contra “el monstruo” de Hacienda: “Voy a morir luchando contra la Agencia Tributaria. No tiene ninguna credibilidad”, ha declarado ante el juez García, de 77 años.

El acusado aparece, además, como el primer deudor en la lista de Hacienda del año 2019, con una cantidad que asciende a 15 millones de euros. “Esa lista es anticonstitucional”, ha expresado ante los medios, aunque no ha especificado por qué motivos considera que es contraria a la Constitución. García ha contado que la pelea que asegura que mantiene con el Estado le ha dejado arruinado y a su familia destrozada. Ha contado que le señalan cuando baja a pasear al parque, que recibe mensajes donde alguien le escribe “paga” y que esta mañana, antes de la vista, ha recibido 27 llamadas de desconocidos.

La Fiscalía acusa al empresario de haber omitido determinadas rentas en la declaración de la renta del año 2009. El interrogatorio de la fiscal se ha centrado en dos operaciones que realizó con las sociedades de las que era el principal accionista. La primera, un ingreso de dos millones de euros que se realizó de la sociedad Mirador La Dehesa a la cuenta en el Banco Popular de García, que al figurar en concepto de “préstamo”, de acuerdo al ministerio público, el acusado no declaró.

- ¿Esa cantidad nunca se devolvió? - ha preguntado la fiscal

- Vamos a ver, le aclaro...

García ha explicado una serie de operaciones por las que la deuda se acabó cancelando. Pero la anulación de la deuda que ha mantenido García se debe a la segunda transacción en la que se ha centrado la fiscal: la venta de varias sociedades de su propiedad al que había sido su contable y mano derecha, en cuyo contrato se especificaba que esa deuda que debía García a la entidad nunca se reclamaría. Además, se vendió por 60.000 euros, una cifra que extraña por baja a la Fiscalía. “Estaba roto, machacado, hundido, triturado. Lo acepté porque quería acabar con ello”, ha declarado el empresario.

Sin embargo, ante la insistencia de la abogada del Estado en la cuestión de la deuda, el acusado ha cambiado la respuesta:

- ¿En algún momento pagó el préstamo que le dio la sociedad?

- Lo habré pagado, sí.

- ¿Dónde consta?

- En 2009 yo sufría depresión.

- Pero usted gestionaba sus sociedades.

- Mire, le voy a explicar. A mí no me encuentran ustedes en la lista Falciani y sin embargo la Agencia Tributaria me ha masacrado.

García ha centrado su defensa en la supuesta depresión que sufría en el año 2009, trastorno que asegura que le causó la Agencia Tributaria. Los problemas de García con la Administración del Estado empezaron en 1989, cuando Hacienda le atribuyó haber usado una sociedad para eludir impuestos en la venta de una de sus sociedades y el fisco le reclamó 20 millones de euros. Los pleitos que el empresario ha mantenido con la Administración, según su relato, le llevaron a sufrir una depresión en el año 2009 que le condujo a cometer “barbaridades”.

La defensa se ha basado en esa supuesta incapacidad para trabajar para justificar las operaciones. La testigo que han citado, una antigua trabajadora de confianza de García desde 1989 hasta 2009, ha declarado que el acusado acudía en pocas ocasiones a la oficina. “Prácticamente no venía, él me decía que tenía depresión. Él estaba malo pero no estaba inhabilitado. Para las decisiones importantes se le llamaba”, ha declarado la testigo.

Así lo ha ratificado también el antiguo contable de García. “Estaba mal pero nadie tomaba decisiones que no fuera él”, ha asegurado el testigo, que sigue gestionando algunas de las sociedades que compró a García y ha explicado que su relación con el acusado ya era mala en 2009.

La sociedad Mirador de la Dehesa, según ha explicado García a este periódico, era la matriz del resto que sociedades de las que era administrador, cuya actividad iba desde bodegas de vino en Soria y La Rioja a empresas de Inspección Técnica de Vehículos (ITV). Actualmente tiene 146 cargos en sociedades.

La defensa presentará este viernes como testigo a un psicólogo, prueba con la que pretenden certificar que García tenía depresión y no contaba con sus facultades mentales. Ahora, según ha declarado a los medios en los pasillos de la Audiencia, ha superado el trastorno y recuperado la paz a través de la lectura de la Biblia: “Gracias a Dios, anímicamente hoy estoy perfecto, tengo una paz interior tremenda. Lea usted la Biblia. La paz de arriba trasciende del entendimiento humano”.

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