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La moneda que rascó el millón

La estrella de mayor subasta de monedas en España bate récords, aunque se adjudica por sólo 800.000 euros

Medio millón y 800.000 euros. Por esas cifras se han adjudicado este mediodía las estrellas de la colección de monedas de oro Caballero de Yndias, que se subasta desde ayer en Barcelona. Se trata de dos centenes (monedas de 100 escudos del siglo XVII) de más de siete centímetros de diámetro calificados de "rarísimos" por los expertos.

Al final no ha habido puja así que dos ofertantes, cuya identidad no ha trascendido de momento, se las han podido adjudicar por el precio de salida. Se han llevado, eso sí, sendos aplausos del centenar de entendidos y aficionados a la numismática que asisten a esta subasta, calificada por ellos de insólita. "Estoy aquí pero poco puedo hacer, porque esto es como jugar en la NBA contra Pau Gasol", ha comentado Vicente Craven-Bartle, un numismático profesional que ha venido desde Valencia.

Los expertos que participan en la subasta no recurren a la crisis para explicar porqué el centén no ha superado el millón de euros, como se esperaba. Precisamente esas expectativas, opina un numismático sudamericano, ha hecho que muchos posibles compradores optaran por no entrar en la carrera desde el principio. Y la mayoría subraya que 800.000 euros ya es una cifra desorbitante para una moneda. "Esto no sólo se ve una vez en la vida. Mejor dicho, una vez en dos vidas", bromea por ejemplo Ibrahim Bottos, un hijo de tunecino especializado en monedas de Al-Andalus. "Es excepcional", corrobora Josep Soler, de la casa de subastas barcelonesa Soler y Llach.

Estas dos monedas han superado además los 480.000 euros que se pagaron ayer por una moneda áurea de 20 excelentes acuñada en Sevilla en la época de los Reyes Católicos. A la espera del nuevo récord de hoy, la directora de la licitación, Teresa Calicó, comentaba ayer: "nunca antes se había pagado tanto por una moneda en una puja en España". Estaba exhausta tras subastar medio millar de monedas. La puja arrancó a las once de la mañana, pero fue poco antes del final, pasadas las seis de la tarde, cuando llegó a su clímax con la puja por los 20 excelentes.

"Es estupendo. Sólo se han quedado tres lotes sin adjudicar", comentaba después una satisfecha Sisó. A su alrededor, hombres con traje y aspecto de poder desembolsar algunos miles de euros por el capricho de una moneda antigua comentaban la jornada. En castellano, inglés, y otras lenguas. En efecto, el acontecimiento numismático ha atraído a Barcelona a coleccionistas de todo el mundo, como aseguraban poco antes del evento el presidente de la Asociación Numismática de España y entendidos del sector, como Aureliano Monge, que regenta una tienda de monedas y sellos.