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Tiempos verbales del periodismo

Un criterio complejo, pero definido es mejor que no tener un criterio o, peor, mezclar varios

Como señala Alex Grijelmo en El Estilo del Periodista, lo más adecuado como tiempo verbal de los titulares es el presente de indicativo, así como su equivalente en las grandes lenguas occidentales. Ese es el comportamiento prácticamente unánime de la prensa europea y norteamericana, pero, aunque se ha progresado considerablemente en los últimos tiempos en la aplicación de esta norma, es en la prensa en español de América Latina donde reina cierto grado de confusión.

El planteamiento teórico es el siguiente: el presente de indicativo —estoy, quiero, soy...— es el que se encuentra más próximo a la acción que habitualmente describimos en los periódicos, es decir, todo aquello que ha ocurrido en las últimas horas, y en el caso de la prensa digital, minutos o aún segundos. Por ejemplo: "El expresidente Uribe lanza una campaña contra el Proceso de Paz colombiano". "Lanza", presente de indicativo. Eso es lo que está ocurriendo o ha ocurrido en lo inmediato y no hay tiempo verbal que lo exprese mejor. Hagamos, sin embargo, alguna concesión. Cabe entender que hay una parte de convención en todo ello porque cuando el titular se transforma en texto, de nuevo toda la prensa occidental, salvo la latinoamericana, traduce ese presente a pretérito indefinido o su equivalente —fui, quise, estuve...— con el añadido inevitable de en qué momento ocurren las cosas, en la mayoría de los casos, ayer. Y digo que es hasta cierto punto una convención porque se podía haber decidido que el pretérito indefinido hubiera sido el tiempo elegido para el titular, con lo que el anterior habría sido: "El expresidente Uribe inició una campaña...". No suena igual de bien, pero era perfectamente posible decidir que, incluso lo ocurrido ayer, mereciera esa mayor distancia temporal.

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Y en el ámbito latinoamericano nos encontramos con que, aunque ya en los grandes periódicos predomina claramente el presente, casi ninguno completa los titulares del diario ateniéndose a esa norma, de forma que en una misma página pueden convivir alegremente el indefinido y el presente, referidos a situaciones idénticas desde el punto de vista temporal.

No significa eso, por supuesto, que todo el periódico deba habitar en presente de indicativo, puesto que la convención afecta únicamente a aquello que haya ocurrido en las últimas 24 o 48 horas, lo que habitualmente cuenta como actualidad del día. Así, cuando nos refiramos a algo ocurrido en el pasado más o menos lejano emplearemos el indefinido: "Uribe puso a las FARC a la defensiva". Pero este no es el único caso en el que la prensa en español opera con alguna desenvoltura en el manejo de los tiempos. En la inmensa mayor parte de esa prensa el pretérito indefinido ha crecido desmesuradamente en su uso, y siempre en perjuicio del pretérito pluscuamperfecto. Así es como se dice "vino" en lugar de "había venido", que desde el punto de vista gramatical se sitúa en una secuencia temporal más alejada que el indefinido. Cabe recordar que esa secuencia es: soy, he sido, era, fui, había sido, alejándose a cada nuevo paso lo inmediato.

Tampoco se trata aquí de enmendar la plana a las formas lingüísticas, tan diversas, del español latinoamericano, ni de su derecho a operar sobre la lengua común. Se trata únicamente de subrayar que "había venido" es más propio que "vino" en determinados casos. ¿Y cuáles son estos? Cuando usamos el pretérito indefinido en la misma frase para indicar momentos temporales distintos: "Dijo que vino a tiempo", donde el indefinido "dijo" se refiere a un momento posterior al también indefinido "vino", y en consecuencia correspondería utilizar el pluscuamperfecto "había venido", que sí que es anterior temporalmente a "vino".

Todo esto puede sonar un tanto abstruso, pero supone la puesta en práctica de un criterio perfectamente definido, lo que es siempre mejor que no tener ninguno, o peor, mezclar varios, presente e indefinido en titulares distintos, pero con una situación temporal idéntica. Así fue como el verbo se hizo periodismo.