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Hallado muerto en su casa el torero colombiano Andrés de los Ríos

Su última aparición fue en el ruedo de la plaza de toros de Cali, en noviembre pasado

Andres de los Rios
Andrés de los Ríos en Medellín, Colombia. EFE

La muerte de Andrés de los Ríos Cardona, de 35 años de edad, tiene a Manizales de luto. Fue el primer torero nacido en esa ciudad colombiana, de tradición taurina, que pisó el ruedo de Las Ventas en Madrid. Lo hizo en 2005 como novillero. Allí planeaba regresar en unos días, según revela el periodista Rodrigo Urrego Bautista, en la revista Semana. El 20 de enero partiría rumbo a España a volver a probar suerte.

En los últimos años no había tenido muy buenas oportunidades en las plazas colombianas y quería seguir midiéndose en eso que era su obsesión desde los 16 años. El martes en la mañana su familia encontró su cuerpo en la casa en la que vivía con su tía y sus dos perros. “Un hombre acostumbrado a jugarse la vida delante de un toro decidió quitársela en la soledad de su habitación”, dice el periodista, quien lo acompañó con su cámara durante varios años tomando las fotografías de sus faenas.

El torero Andrés de los Ríos.
El torero Andrés de los Ríos.

De los Ríos admiraba al torero español Antonio Chenel Antoñete. Fue su ídolo desde que siendo un adolescente abandonó sus estudios para viajar a Cali y ser uno de los alumnos de la escuela taurina de esa ciudad. Allí dio sus primeros pasos antes de ingresar a la escuela de tauromaquia de Madrid. Cumplía el sueño de quien quiere ser torero.

Según el recuento de su vida que hace Semana, en enero de 2006 De los Ríos recibió la alternativa de matador de toros en un cartel digno de orgullo junto a César Rincón y El Cid. “El torero de la ciudad salió por la puerta grande con cuatro orejas. Al año siguiente volvió a torear los toros de Gutiérrez, y volvió a cortar cuatro orejas tras indultar un toro. En aquella ocasión dos figurones como Rincón y El Juli fueron testigos”, recuerda la publicación colombiana.

Aunque se convirtió en el torero orgullo de Manizales, las puertas de la plaza no siempre estuvieron abiertas para él. En octubre pasado hizo el último paseíllo en su ciudad. Buscaba un cupo en el cartel de la feria que en estos días se celebra, pero su nombre no clasificó. En Cali tuvo su última faena el 12 de noviembre. Lo hizo en un cartel de oportunidad ante un solo un toro. No fue lo que él esperaba, cuentan sus amigos cercanos.

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