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Cristo resucita con 74 años

El actor original del filme ‘Jesus Christ Superstar’ protagoniza la versión de la legendaria ópera rock que se presenta en Barcelona

Ted Neeley, en el musical 'Jesus Christ Superstar'.
Ted Neeley, en el musical 'Jesus Christ Superstar'.

¿En casi medio siglo no ha ascendido de Jesucristo a Dios padre? Teed Neeley niega y ríe con ganas. Ciertamente su aspecto es hoy más patriarcal que mesiánico ("háblele por la oreja izquierda", recomiendan), aunque conserva buena parte de la melena y los ojos azulísimos que hicieron perder la cordura a más de una, y no me refiero a María Magdalena.

Neeley es nada menos que el actor que interpretó él rôle titre en la legendaria película Jesus Christ Superstar (1973) de Norman Jewison basada en la no menos mítica ópera rock de 1970 de Andrew Lloyd Webber que triunfó en Broadway. Ahora, este viejo batería y cantante estadounidense nacido en Ranger, Texas, en 1943, está en Barcelona donde a partir de hoy jueves protagoniza en el teatro Tívoli (hasta el día 29) una nueva versión del musical, dirigida por Massimo Romeo Piparo, que recalará en Madrid del 2 al 13 de mayo (Teatro de la Luz Gran Vía).

"Se puso el cielo negro. Todo el mundo salió corriendo entre rayos y truenos y yo me quedé allí arriba colgado de la cruz, muy asustado"

Si es verdad que los viejos rockeros nunca mueren en este caso se puede decir, con toda propiedad, que a veces resucitan. Claro que el Jesucristo del filme lo hace, para estas funciones, no tres días después sino la friolera de 45 años.

Neeley, un hombre cercano y simpatiquísimo, con aire hippy, recuerda el rodaje del filme en el desierto del Neguev (Israel), "donde nunca llueve", y cómo mientras le crucificaban se desató una tormenta espantosa. "Se puso el cielo negro. Todo el mundo salió corriendo entre rayos y truenos y yo me quedé allí arriba colgado de la cruz, muy asustado, pensando que igual habíamos irritado a alguien y temiendo que una enorme mano bajara y me aplastara". El actor, que se confiesa creyente, bromea que siempre teme "que Dios me diga: '¡Basta ya!'". Jesus Christ Superstar fue su primer papel y también el de Carl Anderson (Judas). Curiosamente eran buenos amigos.

“Carl y yo éramos los únicos novatos, el resto del reparto, canadienses, estaban todos muy formados, nosotros éramos solo dos cantantes sin experiencia en el cine”, señala.

Ted Neeley, ayer en el Tívoli.
Ted Neeley, ayer en el Tívoli.

"Y aquí estoy yo cuarenta años después. A ver si eso no es un milagro", dice guiñando un ojo. De la polémica que provocó en su momento la obra observa que el tiempo la ha disuelto completamente (Anderson, ya fallecido, llegó a cantar ante Wojtyla, y hay planes para que él, Neeley, lo haga ante el papa Francisco, experiencia que sin duda será muy diferente a cuando le hace cantar Pilatos).

“Yo personalmente nunca tuve problemas por hacer la película, en realidad no hacíamos daño a nadie, y ahora se proyecta incluso en las iglesias sin ningún problema”, reflexiona. “Soy creyente y mucho”, explica al preguntarle. “Crecí así, en un lugar deTexas tan pequeño que el único lugar para tener vida social era la iglesia. Hacíamos rock allí”, recuerda poniéndo una mirada soñadora como si estuviera recordando los buenos días de pesca en el lago de Galilea. Ya es curioso que este Jesucristo sea de Ranger de Texas. Vuelve a reír ,encantado con el juego de palabras. “Te contaré una cosa. Una vez Norman Jewison, una persona majísima, y de la que sigo siendo muy amigo, me hizo andar más de una milla por el desierto rodeado de los soldados. Al acabar dijo, ‘vamos a rodarlo otra vez, pero ahora que Jesucristo no camine como si fuera un cowboy en túnica”.

De la película solo tiene buenos recuerdos. “En el rodaje conocía a la que sería mi mujer y que hacía de bailarina, la verdad es que tengo una familia y una vida gracias a Jesus Christ Superstar”.

Qué se siente en la cruz? “Estás muy solo ahí arriba. </CF>Solo soy un viejo batería de Texas, y sin embargo, la gente, se emociona, incluso lloran. Es algo que me asusta y me llena. Y hacer de Jesús es algo que satisface mucho, muchísimo, el ego”.

Un fotograma de la película de Norman Jewison, con Ted Neeley.
Un fotograma de la película de Norman Jewison, con Ted Neeley.

¿Cuál es el secreto para hacer un buen Cristo? “Tienes que ser sincero contigo mismo y acepra que la gente que viene a verte busca una experiencia espiritual. Respeto cualquier fé en que crean”. ¿Incluso la fé en el rock and roll? “¡Oh, yeah!”.

Massimo Romeo Piparo es el director del espectáculo y él también tiene una buena historia que contar. “Jesus Christ Superstar fue el primer musical que hice, hace 25 años, cuando tenía esa misma edad. Estudiaba música y amaba el rock y montamos la obra con unos amigos en Mesina. Tuvimos mucho éxito y nos la pidieron en Roma y Milán”. Entonces hacía de Jesucristo el actor Paride Acacia, que sigue en el reparto pero hace ahora de Anás.

“Represdentamos la obra cada año desde entonces y ya hemos hechos coinco montajes diferentes”, explicda el director, que vio la película de Jewison de niño dos veces. “Me llevó a verla un tío amante de la música rock que era un fan de Deep Purple”, rememora.

Dice que Jesus Christ Superstar sigue siendo actual. “Siempre lo. La historia de Cristo que ha morir dentro de un plan divino para salvar a la humanidad sigue en el candelero, porqie es evidente ue la humanidad no está salvada. . Eso lo recordamos en el montaje con imágenes de desgracias de nuestro siglo, desde el Holocausto al los atentados de Nueva York, Madrid o París, los desastres de la humanidad que no cesan”.

¿Conserva su potencia la obra? “Mi versión viaja mucho por Europa, se dice que es de las mejores que se han hecho. Sigo fiuelmente la película. Sin cambiar la época, esto no deja de ser rock de los setanta”.

 

Tributo con “sabor de leyenda”

El director del espectáculo, Massimo Romeo Piparo, afirma que su montaje es un tributo a la película, de la que conserva el espíritu Flower Power, y, por supuesto, al propio protagonista original, Ted Neeley. “Tiene sabor de leyenda”, recalca. La partitura es la original y el vestuario muy parecido.

Piparo apunta que el cambio de la Iglesia con respecto a la obra ha sido copernicano, y valga la palabra. “Se ha pasado de verlo entonces con suspicacias a considerala una forma de buena promoción del Evangelio. En realidad en su momento tampoco tenía nada de blasfemo sino que era muy respetuoso con el material original por asi decirlo”.

De lo de tenert un Jesucristo crecidito dice que no importa. Desde la sala se ve estupendo y tiene gran carisma”.