Libros en los que quedarse a vivir. Las recomendaciones de Bob Pop

Foto: Mauricio Rétiz
Foto: Mauricio Rétiz

Dentro del mundo del entretenimiento actual, Bob Pop es un caso completamente atípico. En sus intervenciones en Late Motiv ha llevado a la televisión un espacio en el que la reflexión convive con el entretenimiento, algo que no suele ser habitual. Nada nuevo, en su caso, ya que lleva mucho tiempo forjando su estilo en distintos medios de comunicación, pero que ahora se ve intensificado por el poder de difusión de la televisión. ¿Cómo ha conseguido que sus intervenciones, tan alejadas del ruido catódico, se vuelvan virales? Él mismo tampoco lo tiene claro.

“No sé explicar muy bien cómo lo he hecho”, explica a Librotea. «Yo creo que tiene que ver con lo que me entretiene y me divierte a mí. Creo es una combinación del privilegio de haber estado en dos mundos, uno el de la comedia y el humor, con Andreu Buenafuente, con Berto, con Coronas… y llevar mucho tiempo escribiendo y leyendo. Al final ha sido el resultado de la necesidad de buscar un espacio propio, y ser consciente de que me alimentaba de esos dos universos y ver qué salía de la mezcla”.

Parte de ese mundo particular se traduce también en Los días ajenos, la función con la que regresa al Teatro del Barrio de Madrid, con dos únicas fechas (29 de febrero y 4 de abril) y que parte de los dos libros de igual título que publicó a forma de “diario de diarios”. “La idea surgió cuando publiqué el segundo volumen, Otoño-invierno, y me planteo que una forma bonita de presentarlos es contar en un monólogo teatral el proceso de escritura del libro, que está cruzado con mi propia vida, mis diarios y los diarios de otras personas que me fascinan”, explica. “A partir de ahí me puse a plantear el monólogo, y luego entra en juego Andrés Lima, que me ayuda a darle un poco de forma teatral. Y ahí estamos, petándolo”, concluye entre risas.

La literatura, casi no hace falta decirlo, es uno de los motores que ponen en marcha su mente. Él lo explica así: “La lectura para mí es mucho más que un refugio, es una forma de estructurar mi pensamiento, y también de asumir que no existe el pensamiento original. Al final, lo único que existe es la buena combinación de elementos”. Lector omnívoro, se alimenta de todo tipo de géneros desde su infancia. “Fui un lector bastante precoz, creo que con cuatro años o así ya leía, era un poco repelente”, confiesa. “Tenía un abuelo fantástico, muy lector, que fue quien me fue transmitiendo el placer de la lectura, primero contándome historias y luego dándome libros. Y de ahí hasta ahora”.

«Intento leer de todo. Al ensayo me acerco con muchísima humildad porque me suelo quedar con una parte, nada más, porque tampoco soy tan listo ni estoy tan bien formado. Pero agradezco mucho el planteamiento de un buen ensayo», cuenta. Para explicar la diversidad de sus gustos literarios, recurre a un recuerdo de infancia. “De adolescente, antes de acostarme leía hasta que me obligaban a apagar la luz, y leía a Stephen King y luego Mafalda, porque si no no podía conciliar el sueño del miedo que estaba pasando. Yo leo un poco así, primero cosas que me asustan y luego cosas que me reconfortan”. Por esa razón, cuando le pedimos libros recomendados le cuesta decidir. “Hay muchísimos, y voy a ser superinjusto”, se resigna, aunque también confiesa que, a medida que lee más, hay autores que ha ido abandonando: «Hay gente que al principio me deslumbró, como Paul Auster, al que ahora le tengo puesta una orden de alejamiento», bromea.

Entre muchos otros nombres que salen a relucir en la conversación, de Gloria Fuertes a Clarice Lispector, o de José Ángel Valente a Manuel Puig, estos son algunos de los libros en los que, como dice un poco más adelante, Bob Pop podría quedarse a vivir.

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La opinión de los usuarios

1 Opinión

ce

cesitar 18 febrero 2020

Recomendaciones eclécticas y desprejuiciadas. Muy bien Bob Pop.