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Pau Durà: “Es una falta de respeto obviar la riqueza linguística de nuestro país en las películas”

El actor se estrena como director con 'Formentera Lady', un drama en catalán sobre la nostalgia del pasado y las convicciones ideológicas

El director de cine y actor Pau Durà, durante la entrevista en Madrid.
El director de cine y actor Pau Durà, durante la entrevista en Madrid.

Cuando en 2009, el actor Pau Durà se encontraba de vacaciones con su mujer embarazada de gemelos en Formentera, isla balear que se convirtió en referente del idilio hippie de los 70, comenzó a abordarle la preocupación sobre la paternidad y la responsabilidad. Lo contraponía con esa sensación de libertad que le inspiraba la isla que hacía casi 50 años había albergado aquel movimiento contracultural que trajo a jóvenes de todo el mundo para vivir al margen de la sociedad. "Comencé a darle vueltas al conflicto entre libertad y responsabilidad y me di cuenta de que había una película en ello", explica Durà (Alcoy, 1972) durante la entrevista y aclara que aunque es su primera vez como director, las ganas de abordar un largometraje desde detrás de las cámaras ya le habían nacido "con la crisis de los 40". Este viernes se estrena con Formentera Lady, en la que un hippie trasnochado, interpretado por José Sacristán, se tiene que hacer cargo de su nieto porque su hija se tiene que ir a trabajar al extranjero.

"Es un hombre que lleva muchos años instalado en ese submundo que es la isla, en su refugio, en ese pretendido paraíso de soledad y, de repente, tiene que ser abuelo sin siquiera haber sido padre", señala el cineasta alicantino. Y es que, Samuel, como se llama el personaje de Sacristán, vive en una cabaña sin luz, sin comida y toca el banjo en un garito. Llegó como tantos otros huyendo de la península para abrazar el amor libre, la vida en comuna y el consumo de estupefacientes. Algunos se quedaron por el camino, otros se alejaron de ese modo de vida poco saludable y solo unos pocos se mantuvieron férreos a sus convicciones llevándolas al extremo en la vejez. "Uno de los temas que quiero abordar con esta película es que nunca es tarde para dudar de una ideología, de una creencia, porque si no, se acaban convirtiendo en nuestra cárcel", sentencia Durà.

Sin embargo, para el director, el viaje que sufre el protagonista gracias a la llegada de su nieto recorre muchos más temas, como la nostalgia, la soledad, las segundas oportunidades y la fragilidad de los hombres. "Es un viaje iniciático, no solo crepuscular. En cierto modo, es como una redención para un hombre perdido", afirma.

Aunque todos los personajes principales son hombres y las mujeres se mantienen alejadas de la trama o con papeles satélites, el autor considera que es una película muy femenina porque conecta mucho con las mujeres. "Hay poca testosterona. Todos son niños grandes y ellas aparecen para poner orden y para hacerles reaccionar", comenta. Otra de las claves en la perfecta sintonía que aúna a Sacristán, con los colores mediterráneos y el viaje para ganarse esa segunda oportunidad, es el personaje interpretado por Sando Ballesteros, que con solo 10 años consigue atrapar a la cámara en cada toma que aborda solo o compartida con su ficticio abuelo. "Eran dos actores que no se conocían de nada y eso nos ha servido de mucho para que se note la distante relación entre ellos".

El director toma el título de la canción con el mismo nombre de la banda King Crimson "como un toque de realismo" para la historia. "Fueron unos de los artistas asiduos a la isla en esta época de desenfreno", puntualiza Durà y cuenta que se le ocurrió que, en cierto momento, Samuel contara que compuso la canción Formentera Lady junto a Robert Fripp para rondar, a través de ese recuerdo, la idea de la nostalgia y el arrepentimiento. No obstante, el alicantino no busca "sentar ninguna cátedra ni presentarlo como un relato con moraleja". Le interesa mucho más el personaje antihéroe, ahondar en la duda y la fragilidad humana.

Durà ha querido mantener el idioma catalán, que se intercala con pocas frases en castellano, para darle más realismo. Además, ha trabajado a conciencia en los matices de los acentos y variedades del idioma según la procedencia de los personajes que van apareciendo. "Creo que esto se debería haber hecho con más frecuencia y normalidad en la historia del cine. Se tendría que mostrar la riqueza cultural y de lenguas que hay en nuestro país", señala y afirma que no hacerlo, es una falta de respeto para los que no hablan castellano. "Muchos menos problemas tendríamos ahora".

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