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‘Juego de tronos’ llega antes que el invierno a Madrid

Una exposición muestra las armas y el vestuario de la serie, que terminó con su octava temporada

Entrevista con el maestro armero de 'Juego de tronos', Tommy Dunne.

Casi todas las armas de la mitología, la literatura y el cine tienen un apelativo famoso: la Tizona del Cid, la Excálibur del ciclo artúrico, la daga Dardo de Bilbo en El hobbit o el martillo Mjolnir de Thor. En Juego de tronos también las hay: Garra, la espada de la familia Mormont que acaba, con una nueva empuñadura de un lobo en vez de un oso, en manos de Jon Nieve; Hielo, el mandoble de Ned Stark con el que le cortan la cabeza y acaba reconvertido en dos hojas para los Lannister; o Aguja, el estilete con el que Arya aprende a luchar. Pero la que al final se ha convertido en la más importante para la trama, no tiene nombre.Y aún así es uno de los objetos estrella de la exposición oficial de Juego de Tronos que se inaugura en el recinto de IFEMA de Madrid el 26 de octubre.

En la primera temporada, un sicario trata de asesinar a Bran Stark con una daga que acabaría en manos de Arya, la “niña sin nombre” destinada a cambiarlo todo con ella en Invernalia. Un arma fundamental en la historia de la serie de HBO que lleva acompañando a los espectadores desde la primera temporada, siempre como en un segundo plano. Y uno más de los miles de objetos construidos para Juego de tronos por el maestro armero Tommy Dunne. "Una espada es la hoja, la cruz, el puño, la cazoleta, y tiene la vaina, con el cinturón y su hebilla y todo es hecho a mano, así que podemos llegar a 30.000 sets de objetos. En la última temporada hicimos unas siete u ocho mil flechas de obsidiana [vidriagón en la serie] solo para una escena de un episodio. Multiplica eso por ocho o nueve años, con muchas decimadas y rotas por las secuencias de batallas. Probablemente haya construido unas 60.000 armas, si no más", explica Dunne a EL PÁIS en los pasillos de la exposición en Belfast el pasado mes de agosto.

En la capital norirlandesa estaba la base de producción de la serie y desde allí llega a Madrid la muestra, que ya pasó por Barcelona y París hace un par de años. Por sus oscuros pasillos se sigue la historia de las principales casas, Stark, Targaryen, Lannister, etc, a través de sus vestimentas y arsenal. El paseo está completado con experiencias interactivas y la posibilidad de hacerse fotos con espadas como Aguja o Garra o posar sentado en el trono de hierro. No hay referencia alguna a la octava temporada, por lo que quien no la haya visto, puede visitar la exposición sin miedo a conocer el final de la serie.

Tommy Dunne habla sobre 'Juego de tronos'.

Dunne comenzó su carrera en el mundo de las armas en Braveheart (1995). Antes trabajaba en la construcción de efectos especiales mecánicos. Su paso por la película de Mel Gibson le abrió la puerta a construir las armas de ficciones como Salvar al soldado Ryan, Hermanos de sangre, Gladiator o V de Vendetta. Con Juego de tronos se adentró en la fantasía y en la posibilidad de diseñar armamento desde cero. "Tengo muchas referencias de libros de armas históricas, viajo a museos, tomo muchas fotos. Siempre hay algo que llama la atención", explica.

La daga sin nombre, que a lo largo de las temporadas pasa también por las manos de Meñique, Ned Stark y Varys, fue construida sin que Dunne conociera el futuro que le iba a deparar. "La daga tenía que ser de línea muy pura. Tenía un trozo de hueso precioso de una cornamenta, que es básicamente de lo que está hecha la empuñadura. Sabíamos que querían que la forma de la hoja fuera muy pulcra, así como la vaina. Para que tuviera un aspecto sexi, le pusimos joyas y un poco de oro", explica Dunne.

La daga de Arya en la mesa de Ned Stark en la primera temporada.
La daga de Arya en la mesa de Ned Stark en la primera temporada.

El momento más duro para él no fue el número de armas por temporada que tuvo que crear, si no el poco tiempo del que dispuso para hacer otra de las espadas icónicas: la de hielo del Rey de la Noche, y que también se puede ver en la exposición. "Originalmente, los caminantes blancos iban a tener una espada verde de chroma, para ser recreada luego con efectos visuales, pero el coste era terrible, así que los productores me dijeron que tenía dos semanas para construirla. La peor parte fue encontrar un plástico o una goma muy traslúcida que pudiera funcionar", explica el maestro. "Rodábamos entonces en Islandia y nos fijamos en las estalactitas y estalagmitas de hielo de las paredes y que caían desde los tejados. Tenían una forma inusual al ser moldeadas por el viento, que las habían movido y retorcido", finaliza Dunne.

La exhibición, organizada por Sold Out, Encore, GES Events y HBO Licensing & Retail, deja patente que el interés por Juego de tronos continuará después de sus ocho temporadas y su récord de premios Emmy. HBO prepara una precuela, ambientada mil años antes en Poniente, protagonizada por Naomi Watts, y tiene en cartera otros proyectos, entre ellos adaptar el último libro de Martin, Fuego y sangre, que narra todo el linaje de los Targaryen anterior a Daenerys. Dunne trabaja ya en la precuela, aunque admite no poder confirmar ni un detalle. Pero sí admite que de no haber trabajado en las series de Juego de tronos, su sueño hubiese sido diseñar los "icónicos" sables de luz de Star Wars. Otras espadas de la cultura popular sin nombre.

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