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Anri Sala, el artista que surgió del frío

El reconocido creador albanés explora nociones sobre la historia, el lenguaje y la capacidad de decisión en una videoinstalación en Santander que conjuga imágenes con himnos y composiciones clásicas

El artista Anri Sala posa en el Centro Botín de Santander. Ampliar foto
El artista Anri Sala posa en el Centro Botín de Santander.

Con una vida forjada entre los extremos del comunismo en Albania y la opulencia capitalista de París, hace años que el nombre de Anri Sala (Tirana, 1974) resuena en los corrillos más selectos del arte y la sociedad europeos. Si algo cabe subrayar sobre su siempre trascendente obra es su elasticidad para ser abordada desde diferentes puntos de vista y de partida. Se empiece por donde se empiece, no obstante, los patrones acaban por emerger. La clave para descifrar cada combinación de símbolos reside en prestarles la atención debida. Ideas contrapuestas y (o) asíncronas que se encuentran y se vuelven a separar. El carácter físico, limitado y codificado de la percepción y, por tanto, de la comprensión del mundo. La mirada del artista como filósofo y crítico de lo histórico y lo tangible. El lenguaje, concebido en su más amplia definición, como material de construcción de la ontología. “Se trata de celebrar la capacidad de decisión y la subjetividad”, apunta él. “Y también de ser consciente de la imposibilidad de estar en todas partes. El único lugar en el que puedes estar en todos los sitios a la vez es la realidad virtual, donde todo te rodea, está a tu disposición, y tú te sitúas en el centro”.

Un fotograma de 'Ravel Ravel (Unravel)'
Un fotograma de 'Ravel Ravel (Unravel)'

Convocado por la Fundación Botín de Santander para realizar la exposición As You Go (Châteaux en Espagne) y un taller el próximo abril, el artista representa en persona una versión impecablemente ajustada a lo que su trabajo transmite. Vestido de azul oscuro casi negro, con chaqueta de cuero y dos enormes anillos en los anulares que danzan al ritmo de la conversación, el albanés, serio, pero accesible, desgrana el contenido de este proyecto con la misma rigurosidad con la que elabora sus películas, fotografías o instalaciones: siempre precisas, meticulosas y calculadas para transmitir un mensaje que, como él mismo apunta, se materializará en interpretaciones dispares dependiendo de quién y de cómo se mire. De ahí que el propio espacio expositivo, una sala diáfana con dos extensiones abiertas con ventanales a la ciudad y la bahía de Santander, forme parte intrínseca del proyecto y de su título, As You Go, que en español significa “según avanzas” (el apéndice de Châteaux en Espagne es un juego de palabras que se refiere a la expresión que los franceses utilizan como equivalente a la española “castillos en el aire”). “La exposición se divide en tres movimientos, en los que he trabajado en conjunción con los atributos del edificio”, abunda el artista, que presenta una combinación de varios proyectos en vídeo, que se muestran en grandes pantallas ajustadas a los espacios arquitectónicos. “Vivimos en una época de capacidad de concentración reducida —dice— y uno de los puntos fuertes de la experiencia cinemática es que se ocupa de ti mientras tú permaneces físicamente impasible y tu atención no tiene otro lugar a donde ir”.

Las curvas y rectas del museo de Renzo Piano, así como el trayecto que emprende el visitante (hacia delante, al futuro espacial y temporal; hacia atrás o en un punto fijo), se insertan en la videoinstalación de Sala en el sentido mismo del recorrido. Las obras son todas anteriores —Ravel, Ravel (Unravel), de 2013; Takeover, de 2017, e If And Only If, de 2018—, pero, modificadas para la ocasión y mostradas en este orden y concierto, “componen una nueva pieza en sí misma”. Ravel Ravel (Unravel), una yuxtaposición de dos vídeos donde sendos pianistas tocan de manera ligeramente disimul­­tánea el Concierto para la mano izquierda, de Ravel, que Anri Sala hizo en 2013 para la Bienal de Venecia, su trampolín definitivo. “La mano izquierda tiene que asumir las capacidades, los atributos y también la carga de ambas manos”, explica. En Takeover también se da una comparación, pero en este caso no de un par de elementos iguales, sino parecidos: La Marsellesa y La Internacional, composiciones que “comparten muchas cosas, tanto musical como históricamente”. La película If And Only If, por último, está basada en la Elegía para viola sola de Stravinski. En ella, un caracol se afana por recorrer el arco del instrumento durante la actuación del músico. “Esta es la parte principal del proyecto”, señala Sala, “y a ambos lados está encerrada entre lo que llamo unos paréntesis, dos proyectos que se corresponden con las vistas del edificio al mar abierto y la ciudad”, y que tienen que ver con la idea de la caja de música.

Sus últimas obras no son tan explícitamente políticas, su crítica es más abstracta

'All of a tremble', una caja de música de Anri Sala.
'All of a tremble', una caja de música de Anri Sala.

Lejos quedan trabajos de carácter explícitamente político como Intervista, de 1998, filme realizado cuando aún era un estudiante en Francia, donde reside y donde se formó, en la Escuela Nacional de Artes Decorativas. En él, Sala muestra a su madre un viejo vídeo sin audio en el que ella misma participa en una tertulia televisiva. Ante la falta de voz, el artista recuperó las palabras gracias a la traducción de una escuela para sordos. Al volver a ver aquellas imágenes acompañadas de un texto, la mujer es incapaz de reconocer su propio discurso. Concebida en el marco del comunismo y la rigidez impuesta sobre el lenguaje, aquella pieza ponía en relevancia la disociación provocada por el paso del tiempo y la erosión que genera en la sintaxis. Igual que su país ha pasado del comunismo a ser gobernado por un artista —el primer ministro es su antiguo profesor Edi Rama, que pintó los edificios de la ciudad de Tirana de colores en una iniciativa que Sala recogió en el documental de 2003 Dammi i colori—, el albanés ha ido trasladando su visión crítica hacia conceptos más abstractos y, por ello, más abarcadores. Muy en particular la música, que domina el tono de su muestra en Santander. “Mientras que el lenguaje cuenta, la música expresa”, sentencia, “y contar y expresar son dos cosas distintas”.

‘As you go. Châteaux en Espagne’. Anri Sala. Centro Botín. Santander. Del 14 de diciembre al 3 de mayo de 2020.