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Nadal: “He estado herido, perdí la energía”

El balear subraya su recuperación anímica después de un periodo complicado: “O paraba drásticamente o cambiaba de actitud”. Thiem le elogia: “Rafa es uno de los mejores de siempre, y hoy vimos por qué”

Nadal celebra la victoria sobre Thiem en la final de Roland Garros. En vídeo, un repaso por las 12 victorias de Nadal en París.

Esta vez, en el Players no había ríadas de gente ni las grandes aglomeraciones de otras ocasiones. No estaba su amigo Pau Gasol, ni otros rostros deportivos familiares. Rafael Nadal lleva unos cuantos años normalizando lo extraordinario, y el festejo de su círculo más íntimo tenía un punto más de contención. Más orden. Por ahí deambulaba su padre, Sebastià, bromeando, y departía su tío Toni con las numerosas personas que le reclamaban unos minutos. Estaban, como siempre, primos, tíos y amigos; su futura esposa, Mery, y su hermana Maribel; coordinando los tiempos, su agente, Carlos Costa; y entre todos ellos, siempre fiel, el agasajado Manolo Santana.

“Lo de Rafa es increíble… ¡Yo aquí gané dos veces, y suena casi a risa!”, decía el madrileño, que también recordaba las seis de Borg mientras el resto de allegados desfilaban en procesión, escaleras abajo hacia el vestuario. Sin intención alguna, Kiki Mladenovic, la novia de Dominic Thiem, recibía un empujón cuando pasaba a hurtadillas con su trofeo del dobles en las manos, y casi le cayó un chorretón de vino blanco. Y mientras tanto, en su espacio sagrado, el campeón saboreaba el éxito y se ensimismaba con su duodécimo trofeo antes de atender a los enviados especiales, a las nueve y cuarto de la noche.

“Es duro cuando te pasan muchas cosas seguidas. Hace un par de meses perdí la energía porque tuve muchos problemas seguidos. Cuando recibes varias bofetadas, al final estás herido”, introdujo el número dos, que competirá en Wimbledon a partir del 1 de julio. “Tenía la posibilidad de parar drásticamente o cambiar de actitud, y fui capaz de hacer lo segundo. Las pequeñas cosas y la pasión son las que te hacen seguir adelante”, decía en referencia al difícil recorrido de este año en la gira previa sobre arcilla, cuando no terminaba de encontrar su verdadero juego y se le resistió el premio hasta el torneo de Roma, a las puertas de Roland Garros.

“Rafa pasó por malos momentos”, decía antes uno de sus preparadores, Carlos Moyà. “Y en realidad he tenido que ser más amigo que entrenador. En ese momento dejas de lado tu faceta de técnico y eres más bien un amigo. Eres alguien con quien Rafa puede hablar, que te escucha. No solo yo, sino todo el equipo”. Y tomaba la palabra el segundo componente del banquillo, Francis Roig. “Es el que más mérito tiene del Big Three. Ha seguido luchando siempre, pese a todos los problemas que ha tenido”. “Rafa tiene una humildad increíble”, destaca Marion Bartoli, campeona de Wimbledon (2013) y ahora analista; “pese a todo lo que ha sido capaz de ganar sigue compitiendo siempre al 100%, da igual si se trata de la primera ronda o de la final. Eso es muy difícil de hacer. La forma en que golpea la bola hasta en los entrenamientos es tremenda”, valora la francesa.

Federer como impulso, no como obsesión

Respecto al pulso con Roger Federer, solo dos grandes por delante, Nadal dijo no estar obsesionado por cazar al suizo: “Por supuesto que nos empujamos el uno al otro. Yo me considero un privilegiado con lo que he ganado. Puedes estar todo el día frustrado, pensando que tu vecino tiene una tele o un jardín más grande, pero yo soy muy afortunado por todo lo que me ha pasado. Lo que pueda ocurrir en el futuro... eso ya lo veremos”, expresó primero en inglés.

“Él me motiva, pero no me obsesiona. No es por lo que me levanto cada día. Mi método consiste en hacer mi camino, y si eso me lleva a esta situación, perfecto. No creo que mi futuro vaya a cambiar un pelo por conseguir igualar a Federer”, dijo después, en el turno de preguntas en español. “Es lo último que pienso. Valoro más el haber ganado 12 veces aquí que cualquier otra cosa”, resolvió.

Mucho antes había pasado por delante del micrófono Dominic Thiem, que ya ha encajado tres derrotas contra Nadal en París, las finales de los dos últimos años y las semifinales de 2017. “El principio del partido ha sido increíble, muy intenso. Luego fui más agresivo, pero en el tercer set perdí intensidad y sufrí un bajón”, simplificó el austriaco, que restó importancia al factor físico. “Creo que de haber jugado otro día, nada hubiera cambiado, la verdad”, expresó; “definitivamente, Rafa es uno de los mejores de siempre, y hoy vimos por qué. Sus números son una locura. Muchos lo han intentado, pero nadie ha conseguido vencerle en una final. Supongo que hoy no tomé las decisiones o la estrategia correcta”.

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