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La política deportiva provoca un cisma en el Barça

El presidente Josep Maria Bartomeu asume la vicepresidencia dejada por Mestre mientras se debate sobre la continuidad del director deportivo y la remodelación de la Masia

Josep Maria Bartomeu. Ampliar foto
Josep Maria Bartomeu. EFE

La política deportiva ha provocado un cisma en el Barça. No hay consenso en la directiva sobre el plan de actuación y se discute sobre la figura del mánager Pep Segura de la misma manera que la temporada pasada se prescindió del secretario técnico Robert Fernández y en enero de 2015 se destituyó a Andoni Zubizarreta. El club no da con un ideólogo futbolístico que marque la línea, circunstancia que abona el desgaste de los entrenadores y facilita la discusión sobre el estilo de juego que definió la figura de Johan Cruyff y desarrolló Pep Guardiola con la tutela única de Txiki Begiristain, hoy en el Manchester City. La única referencia común es la figura de Leo Messi.

El presidente Josep Maria Bartomeu asumirá las funciones de vicepresidente deportivo, cargo que ya ocupó durante el mandato de Sandro Rosell y que está vacante desde el miércoles por la dimisión irrevocable de Jordi Mestre, desgastado y al tiempo ocupado como nuevo presidente del Gremi d’Hotels de Barcelona. La decisión de Bartomeu es consecuente con su manera de proceder. En su día renunció a sustituir a la vicepresidenta económica Susana Monge, al vicepresidente institucional Carles Vilarrubí y al vicepresidente de Marketing y Media Manel Arroyo. El máximo mandatario reemplazó a los directivos dimitidos por ejecutivos de su máxima confianza como Óscar Grau y creó un área presidencial dirigida por Jaume Masferrer.

Nadie confía más en Bartomeu que Bartomeu. Muy pocos barcelonistas apostaban por el presidente cuando en enero de 2015 dimitió para convocar unas elecciones que ganó en julio ante Joan Laporta, Agustí Benedito y Toni Freixa. A partir del eslogan Tenemos triplete, tenemos tridente, Bartomeu advirtió que cualquier gestión, por más contradictoria que pudiera parecer, sería comprendida y avalada si mediaban buenos resultados deportivos, como ocurrió con la Champions de Berlín. La obsesión del presidente es reconquistar Europa con las distintas secciones profesionales de la entidad después de que solo el hockey patines haya ganado la Champions desde aquel 2015.

Neymar-Griezmann

Los fracasos futbolísticos de Roma y posteriormente de Liverpool todavía no han sido digeridos ni siquiera con la conquista de dos títulos de Liga y uno de Copa. Las tensiones en la directiva por la planificación deportiva, tan controvertida que a algunos expertos les cuesta descifrar cómo se puede aspirar a fichar al mismo tiempo a Antoine Griezmann y Neymar Junior, ha provocado la salida de Mestre, máximo valedor de Segura, cuya continuidad está en manos de Bartomeu después de la reunión que ambos mantuvieron ayer por la tarde en el Camp Nou.

Mestre defendía la tarea de una secretaría técnica muy cuestionada por algún directivo que recela desde hace tiempo de Segura. El detonante de la crisis fue precisamente una discusión generada en un encuentro de la directiva después de evaluar los 213 millones ingresados por los traspasos durante el ejercicio 2018-2019. A una parte de la junta le pareció que la faena de la secretaría técnica era cuestionable a pesar de que se habían podido cuadrar las cuentas de la temporada 2018-2019. Mestre replicó con un alegato en favor de Segura, igualmente criticado por algunos estamentos por entender que con su proceder en la lista de altas y bajas, así como con la cantera, se ha apartado de la hoja de ruta marcada por el denominado ADN Barça. El vicepresidente deportivo optó entonces por dimitir, decisión que ha dejado en una situación muy precaria a Segura. El mánager, sin embargo, expresó su voluntad de seguir en el cargo cuando el presidente le requirió sobre su situación, a la espera de la reunión del consejo del lunes 15.

El club no quiere que se manche la presentación de De Jong

Al Barcelona le ocupa de manera especial el acto de presentación de Frenkie De Jong, previsto para este viernes a las 19.00 horas en el Camp Nou. La directiva azulgrana quiere presumir de un fichaje estratégico y que ha sido aplaudido por las distintas sensibilidades barcelonistas, también por los seguidores de Johan Cruyff.

A De Jong le acompañarán en principio el secretario técnico Eric Abidal y Josep Maria Bartomeu, presidente y vicepresidente deportivo en sustitución de Jordi Mestre, que había sido anunciado como maestro de ceremonias de la llegada del volante procedente del Ajax.

Aunque se siente muy a gusto con su nuevo rol, a Bartomeu le preocupa que la rueda de prensa se centre en un gran serial de preguntas sobre la crisis deportiva generada por la dimisión de Mestre y la situación de Pep Segura. La directiva no ha dado hasta ahora ninguna explicación pública sobre los cambios en el organigrama y por tanto se impone requerir al presidente por una situación compleja: la salida en pleno mercado futbolístico de Mestre, el valedor de Segura, el mánager deportivo que a su vez se mantiene en el cargo pese a que su proceder generó la división en la directivo presidida por Bartomeu.

A excepción del vicepresidente Jordi Cardoner, quien advirtió que Neymar se había ofrecido, ningún directivo se ha pronunciado oficialmente sobre las negociaciones para recuperar al jugador del PSG.

Bartomeu quiere medir muy bien el acto para que la esperada fiesta barcelonista no quede manchada y se pueda presumir de De Jong.

Fuentes de la junta sostienen que lo sucedido no afectará a los planes deportivos porque el papel de Mestre era más representativo que ejecutivo —función asumida por Grau— y la mayoría de decisiones ya están tomadas por el equipo que forman Segura, Eric Abidal y Ramon Planes. Algunas decisiones delatan sin embargo la precariedad en la que se mueve el Barça. La más trascendente es que la mayoría de entrenadores del fútbol base no se han enterado de si continuaban o no hasta pasada la temporada y a partir de un WhatsApp enviado desde el FC Barcelona. Tampoco se sabe muy bien quién sera el interlocutor en las negociaciones con los jugadores que entrarán y dejarán el equipo ni si quien tomará las decisiones será Bartomeu.

La cantera

No se descarta otro cambio en el organigrama del fútbol base de la Masia. Las figuras de José María Bakero y Guillermo Amor —responsables del fútbol formativo—, así como de Jordi Roura y Aureli Altimira —que cuidan del fútbol amateur—, han sido especialmente escrutadas por el sector más crítico de la junta, sobre todo desde la salida de técnicos formativos como Joan Vilà, avalado por jugadores como Xavi Hernández.

La disparidad de criterios, fomentada por la ausencia de liderazgo, dificulta la posibilidad de viajar en una dirección y dar estabilidad a un club sin mayor referencia que la del discutido Segura, especialmente mal visto por los seguidores del modelo inspirado en Cruyff. La pelota vuelve a pies de Bartomeu, que se siente muy a gusto con su nuevo rol —siempre ha presumido de que cuando más ha disfrutado fue en los tiempos de vicepresidente deportivo— aunque no se descarta el ascenso al puesto de Javier Bordas o Xavier Vilajoana, miembros del área deportiva con Silvio Elías.

Al estilo de Florentino Pérez, Bartomeu actúa últimamente como un presidente plenipotenciario —capaz de retirar por iniciativa propia la modificación del escudo del club propuesta en la última a asamblea de socios—, obsesionado con ganar la Champions de baloncesto, balonmano, fútbol sala, hockey patines y de fútbol con Messi. El contrato del 10 acaba el mismo año que el mandato de Bartomeu: 2021.

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