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¿Qué hay de nuevo, Pisha?

Miguel Ángel Jiménez cumple 700 torneos en el circuito europeo, juega su 25º British y con 55 años es el español de más edad en disputar un grande

Jiménez, con el puro, en Portrush.
Jiménez, con el puro, en Portrush. AP

Huele otra vez a puro en el Open Británico. El hombre de la coleta ha vuelto. El incombustible Miguel Ángel Jiménez regresa a un grande después de tres temporadas, premio por ganar el Open sénior el curso pasado en la cuna de Saint Andrews, y a los 55 años sigue estirando con nuevas marcas su fórmula de la eterna juventud: en Royal Portrush se alista desde este jueves en su torneo número 700 en el circuito europeo, juega su 25º British y se convierte en el golfista español de más edad en disputar un grande. Jiménez es eterno.

“¡No soy tan viejo!”, dice El Pisha después de la ronda de prácticas, tan enérgico como siempre, como si por él no pasara el tiempo y el goteo de los años solo se notara en lo grandes que son sus hijos, que le acompañan en el entrenamiento. “Físicamente me encuentro bien, estoy en forma, me fajo en el gimnasio. A la pelota le estoy dando más o menos. Así que a disfrutar. Es un premio poder jugar con los jóvenes, me hace ilusión”, presume Jiménez poco antes de recibir un homenaje en el comedor de los jugadores.

El número 700 lo lleva bordado El Pisha, bien grande y visible, en una de las mangas de su polo azul. Solo el escocés Sam Torrance, con 706 participaciones, le supera en el European Tour. “Aunque realmente llevo alrededor de 800 contando todos los circuitos. Eso habla de la pasión que todavía siento por el golf”, cuenta el andaluz.

En 1991 jugó su primer grande, su primer Open Británico, en Royal Birdkale, y un Open había sido hasta ahora su última incursión en el Grand Slam, en 2016. Desde entonces El Pisha compite en el circuito sénior, el Champions Tour, para jugadores a partir de los 50 años. Entre los veteranos de guerra, el malagueño ha engrandecido con siete victorias, dos de ellas en majors (The Tradition y The Senior Open, ambos en 2018) un jugoso palmarés que incluye 21 triunfos en el circuito europeo y cuatro Ryder, una como vicecapitán. Es precisamente la capitanía europea no alcanzada para el gran duelo contra Estados Unidos una de esas espinitas que le han quedado clavadas al Pisha porque entendía que por trayectoria lo merecía, y que en su descarte pesó un supuesto menor dominio del inglés respecto a otros candidatos.

También le quedará cierta amargura por no haber ganado un grande, antes del circuito sénior, cuando en más de una ocasión ha visto la gloria pasar por delante de él. Han sido nueve clasificaciones entre los 10 primeros en un major, entre ellas un segundo puesto en el US Open de 2000 que podría ser considerado el primer lugar entre los humanos después de aquel marciano Tiger Woods que arrasó con todo. Un tercer puesto en el Open Británico de 2001. El cuarto puesto del Masters de 2014, su última gran distinción... Varios tiros al palo en un carrerón al que puede que le haya faltado la guinda.

Su longevidad, eso sí, es aplaudida en un circuito que ha cambiado muchísimo desde sus inicios. Siempre ha defendido El Pisha como mérito personal que ha sido el golfista de las tres generaciones porque creció con Seve, Olazabal, Faldo, Norman... Asistió al nacimiento de una nueva era con Tiger Woods. Y siguió “pateando culos” cuando llegaron Rory McIlroy y compañía. Hasta que ha dejado paso a la última hornada y ahora da clases con los mayores. “Yo le pego igual que hace 15 años, pero es que los jóvenes le dan más fuerte. En los links, como en el Open, es donde más nos podemos defender los pegadores medios, por el tipo de juego. Yo me identifico más con el golf más habilidoso, aunque hoy la potencia es la que manda”, afirma Jiménez.

El andaluz sigue siendo el ganador de más edad de un torneo del circuito europeo, los 50 años y 133 días con los que ganó el Open de España de 2014. Hoy compite en EE UU, aunque, como siempre le ha pasado, no le gusta la vida allí, sin esa chispa que él le pone a todo. Cuando tiene descanso, se instala en Santo Domingo, en la República Dominicana. Tanto viaje (compitió la semana pasada en el Champions Tour) le tiene en este Open “con el paso cambiado, como en una nube” debido al desfase horario. Aunque poco le importa el cansancio si se trata de seguir haciendo historia.

Phil Mickelson y la dieta del café para perder siete kilos

Mickelson, en Royal Portrush.
Mickelson, en Royal Portrush. Getty

Phil Mickelson recibió este martes un premio por permanecer los últimos 25 años entre los 50 mejores golfistas del mundo. Una fabulosa regularidad con un asterisco: el californiano es el jugador que más semanas, 270, ha estado como número dos de la clasificación sin haber alcanzado el peldaño más alto, trono que tantas veces le ha negado Tiger Woods. Pero ahí sigue Mickelson, hoy 28º en la tabla y con ganas de marcha.

El ganador de cinco grandes (tres Masters, un PGA y un Open Británico) tiene 49 años, edad a la que nadie ha ganado un major. En Royal Portrush lo intentará Mickelson con una nueva imagen. Después de sus recientes malos resultados (no ha pasado el corte en seis de sus últimos 10 torneos), el estadounidense ha perdido casi siete kilos de peso en seis días tomando solo agua y un café con proteínas. La báscula marca ahora alrededor de los 87. Sus piernas siguen siendo dos palillos fibrosos, como se ve cuando, como ahora, se entrena en bermudas, pero ha rebajado barriga. El Open será su examen.

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