Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El fútbol, a escena

A través de tres conversaciones —con una estrella, una joven promesa y un antiguo compañero— se dibujan la personalidad y los pensamientos del antiguo guardameta

Portada del libro Lealtad P.H. Te quiero esférico, de Pablo Barrena García.
Portada del libro Lealtad P.H. Te quiero esférico, de Pablo Barrena García.

De todas las posiciones que hay en un equipo de fútbol, la del guardameta es la más compleja. No tiene término medio. Tan pronto puede pasarse varios minutos en soledad haciendo ejercicios para mantener el tono con el compañero más cercano a 50 metros, como encontrarse de repente con el área propia repleta de camisetas amigas y rivales. De la armonía del silencio, del espacio abierto casi en exclusiva para uno, al caos que generan 20 personas tratando de llevar una pelota en la dirección que les interesa.

Es en esos momentos —cuando el número de posibilidades aumenta de forma exponencial— cuando el fútbol se parece más a la vida. Y el portero es una especie de pequeño dios al que se le permite tocar el balón con las manos.

Una de las imágenes más entrañables del fútbol es la del portero apoyado en uno de los postes de meta. Con las manos entrelazadas tras la espalda, contempla el juego... mientras piensa en sus cosas. Algo así le sucede a Galo, alias Perro, el guardameta retirado que protagoniza Lealtad P.H. Te quiero esférico (De Jaque), cuyo autor es Pablo Barrena García. Galo trabaja de conserje en el club en el que se convirtió en una gran figura. Abandonado por su mujer, sin amigos, intenta encontrar un trabajo para su hijo y así ayudar a sus nietos. A través de tres conversaciones —con una estrella, una joven promesa y un antiguo compañero— se dibujan la personalidad y los pensamientos del antiguo guardameta.

Presentada en forma de obra teatral, los actos se estructuran igual que los de un encuentro de fútbol. Arranca con el calentamiento, transcurre por el primer y el segundo tiempo y desemboca en los minutos añadidos, esos en los que cada jugada —o cada decisión— se antojan definitivos. Son exactamente iguales que las de la primera parte, con una pequeña gran diferencia: ya no hay tiempo para cambiarlas.

 

Puedes seguir Deportes de Valverdedelcamino en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Letyshops [lifetime] INT
Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >