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Serena pierde otro tren, Gauff destrona a Osaka

La estadounidense, de 38 años, resbala frente a Wang (6-4, 6-7(2) y 7-5) y vuelve a fallar en su intento por atrapar los 24 grandes. La adolescente, de 15, derriba a la campeona de la temporada pasada (6-3 y 6-4)

Serena Williams, tras perder un punto contra Wang en la Rod Laver Arena de Melbourne.
Serena Williams, tras perder un punto contra Wang en la Rod Laver Arena de Melbourne. Efe

“Creo que cada vez soy mejor actriz. No soy más feliz que hace 10 años, pero solo tengo que fingir que no quiero golpear la pared, aunque en realidad lo haga…”.

Ve pasar el tiempo y los trenes, Serena Williams. Le escuece el orgullo, crepita el volcán y sigue alejándose el sueño de convertirse en la tenista más laureada de todos los tiempos, de los 24 grandes de la australiana Margaret Court. Volvió a perder otro billete la estadounidense, derrotada en la tercera ronda por la china Qiang Wang, 29 del mundo, y se marchó por la trampilla del Open de Australia. Aquí, en Melbourne, fue donde obtuvo su último grande, pero de eso hacen ya tres años y el depósito de cartuchos empieza a vaciarse. Empecinada en lograr su objetivo y ascender definitivamente al infinito, a la norteamericana se le van agotando el tiempo y las fuerzas.

“Definitivamente, creo que puedo conseguirlo, de lo contrario no seguiría en el circuito”, afirmó en la sala de conferencias, donde lucía un suéter rosa muy chillón. “No juego solo para divertirme, jugar para perder no es divertido”, continuó. “No sé… Parecía que lo había hecho bien en los dos últimos [Grand Slams], he ganado muchas veces… Cada uno supone una oportunidad de salir ahí y ganarlo”, dijo antes de hacer una pausa: “No es solo una cuestión de ganar, sino de jugar bien al tenis, y hoy no lo hice. Eso es más decepcionante”.

La norteamericana, en dirección a los 39 años, ha disputado ocho Grand Slams desde que decidiera hacer un paréntesis en su carrera para ser madre, nada más coronarse en Australia en 2017. Sin embargo, la realidad le niega una y otra vez su ingreso en El Dorado. Tuvo el año pasado dos oportunidades excepcionales, en las finales de Wimbledon y Nueva York, pero cedió en ambas –contra Simona Halep y Bianca Andreescu– y la mecha competitiva va agotándose. Hay interrogantes. Más y más, cada vez. Dispuso de otras dos opciones en 2018, pero también se le resistió el triunfo en esos dos mismos escenarios, frente a Angelique Kerber y Naomi Osaka.

Esta vez, el patinazo es mucho más relevante. Venía Serena de levantar en Auckland su primer título desde la pausa, con buenas sensaciones e intimidando, y resbaló ante una rival que hace cuatro meses tan solo fue capaz de arañarle 15 puntos en los cuartos del US Open. 6-1 y 6-0, entonces. 44 abrasadores minutos para la china, que en esta ocasión flotó sobre la central australiana y se impuso por 6-4, 6-7(2) y 7-5, en 2h 41m. Silenciosa, en contraste con la efusividad constante de Serena, como si a esta le fuera la vida en cada golpe, Wang se sostuvo con entereza a la réplica de la estadounidense y la tumbó.

“Soy demasiado mayor como para jugar así”

Serena Williams, durante su comparecencia en Melbourne. ampliar foto
Serena Williams, durante su comparecencia en Melbourne. GETTY

“Honestamente, no creía que iba a perder este partido”, expresó. “Cometí muchos errores, son demasiados para una deportista profesional”, se reprochó acto seguido. “Por momentos parecías un poco exasperada, no es así?”, le planteó un periodista británico. “Creo que tengo ese aspecto de ‘Serena frustrada’ (Serena frustration) en el que he estado trabajando, y estoy mejorando. Una mirada exasperada… Tal vez fue solo eso”, ironizó de buen tono, porque en esta ocasión aceptó el tropiezo sin la necesidad de montar ningún espectáculo.

Es el último estacazo anímico para una obstinada campeona que se resiste a inclinarse ante la marca de Court. Al enorme mérito de su regreso tras la maternidad, Williams añade el espíritu irreductible de las elegidas. No se rinde, pero el viaje en busca del gran tesoro está empezando a convertirse en un martirio. Y a ella no le ganan, ella pierde. “Soy demasiado mayor como para jugar así a estas alturas de mi carrera. Esto es un gran torneo, no es una excusa. No hay razón alguna para haber jugado así”, insistió cuando un enviado especial le insinuó que tal vez Wang también había hecho algún mérito.

Adiós de Wozniacki a los 29 años

Wozniacki exhibe una bandera danesa en su despedida. ampliar foto
Wozniacki exhibe una bandera danesa en su despedida. AP

No se despedía Serena tan rápido de Melbourne desde 2006 y lo hizo emocionada, porque su eliminación coincidió con la de su íntima amiga Caroline Wozniacki. La danesa, de 29 años y exnúmero uno, ganadora también de un major, perdió contra la tunecina Ons Jabeur (7-5, 3-6 y 7-5) y selló su carrera mientras la Rod Laver Arena le aplaudía al ritmo del Sweet Caroline de Neil Diamond. “Los que jugamos sabemos lo duro que es mantenerse ahí arriba”, apuntó al ser preguntada por su retirada temprana, antes de lo habitual.

“Pero estoy lista. No importa la edad o cuánto hayas jugado. Un día te miras y te dices: estoy preparada para el próximo episodio, para algo más, para no tener un calendario”, expuso la nórdica. “Lo más importante que he aprendido es que no importa de qué color sea tu piel, de dónde vengas, si eres alto o bajo, grande o pequeño... Si tienes un sueño y vas a por él y trabajas duro, todo es posible. De pequeña, yo soñaba con ganar un Grand Slam y ser la ser número uno. La gente pensaba que estaba loca por venir de un país tan pequeño, pero lo hice realidad”.

‘Coco’, entre las 50 mejores

Osaka y Gauff, tras concluir el partido en la central. ampliar foto
Osaka y Gauff, tras concluir el partido en la central. AFP

Posteriormente tuvo lugar el apetecible duelo entre Naomi Osaka y Cori Gauff, la campeona del curso pasado y la adolescente que sigue abriéndose paso en la élite del tenis. Tenía el pulso un añadido: el precedente veraniego en Nueva York, donde venció la japonesa, rendida esta vez: 6-3 y 6-4 a favor de Coco, citada con Sofia Kenin (7-5 y 7-6 a Shuai Zang) y feliz como unas castañuelas porque alcanzó la misma cota que hace medio año en Wimbledon, los octavos. Lo hizo, además, derrotando a la rival de mayor entidad hasta ahora en un grande, a una doble campeona de Grand Slam y exnúmero uno, la actual número cuatro del circuito.

De hecho, Gauff, a sus 15 años, se convirtió en la tenista más joven que bate a una top-5 desde que su compatriota Jennifer Capriati superase a la argentina Gabriela Sabatini en los cuartos del US Open de 1991. Además de la cuarta ronda, tiene premio extra el logro: ocurra lo que ocurra en adelante, figurará a partir del próximo 3 de febrero entre las 50 mejores jugadoras del circuito; en concreto, ahora mismo ascendería del puesto 67 al 50, cuando antes de aterrizar en Londres, el pasado mes de julio, no había disputado ningún grande. Partió el 2019 como la 686 y su objetivo era formar entre las 100 primeras, y el de este 2020 apunta sin disimulos tutearse con las mejores.

RESULTADOS. VIERNES 24 DE ENERO

CUADRO MASCULINO: Marin Cilic, 6-7, 6-4, 6-0, 5-7 y 6-3 a Roberto Bautista; Roger Federer, 4-6, 7-6(2), 6-4, 4-6 y 7-6(8); Novak Djokovic, 6-3, 6-2 y 6-2 a Yoshihito Nishioka; Milos Raonic, 7-5, 6-4 y 7-6 a Stefanos Tsitsipas; Fabio Fognini, 7-6, 6-2 y 6-3 a Guido Pella; Diego Schwartzman, 6-2, 6-3 y 7-6 a Dusan Lajovic; Martin Fucsovics, 6-1, 6-4 y 6-4 a Tommy Paul; Tennys Sandgren, triple 6-4 a Sam Querrey.

CUADRO FEMENINO: Qiang Wang, 6-4, 6-7 y 7-5 a Serena Williams; Cori Gauff, 6-3 y 6-4 a Naomi Osaka; Petra Kvitova, 6-1 y 6-2 a Ekaterina Alexandrova; Ashleigh Barty, 6-3 y 6-2 a Elena Rybakina; Ons Jabeur, 7-5, 3-6 y 7-5 a Caroline Wozniacki; Sofia Kenin, 7-5 y 7-6 a Shuai Zhang; Maria Sakkari, doble 6-4 a Madison Keys; Alison Riske, 1-6, 7-6 y 6-2 a Julia Goerges.

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