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Las waterpolistas españolas se bañan en oro

La pegada de Maica García, la garra de la selección de Miki Oca y un espléndido final doblegan a Rusia

Las jugadoras españolas celebran el oro en el Europeo. Ampliar foto
Las jugadoras españolas celebran el oro en el Europeo. EFE

La selección española femenina de waterpolo se proclamó campeona de Europa tras derrotar a Rusia (13-12) en una igualada y apasionante final. Las jugadoras de Miki Oca ataron el título gracias un parcial de 5-0 en el tramo final del partido, un acelerón que les permitió una soberbia remontada para secar la ventaja que habían cobrado las rusas, muy sólidas durante toda la final. Budapest es un destino de oro para las chicas del waterpolo, que en 2014 ya ganaron su primer Europeo en la capital húngara.

ESPAÑA, 13; RUSIA, 12

España: Laura Ester; Marta Bach, Anni Espar (2), Bea Ortiz (2), Roser Tarragó (2), Clara Espar (1), Pili Peña (1), Judith Forca, Paula Crespi, Maica García (4) y Paula Leitón (1).

Rusia: Anna Karnaukh; Maria Bersneva (1), Ekaterina Prokofyeva (4), Elvina Karimova (1), Maria Borisova, Olga Gorbunova (2), Alena Serzhantova (2), Anastasia Simanovich, Anna Timofeeva, Evgueniva Soboleva (2), Evegeniya Ivanova y Anastasia Fedotova.

Parciales: 3-4, 5-4, 2-2 y 3-2.

Árbitros: Varkonyi (Hungría) y Alexandrescu (Rumanía).

Duna Arena de Budapest.

En el vestuario español no cabe la relajación. Y eso que el equipo llegó al Europeo con la tranquilidad del deber cumplido. El objetivo del año son los Juegos, y las discípulas de Miki Oca se aseguraron el billete olímpico hace meses. Defensoras del dicho que defiende “no dejar para mañana lo que se pueda hacer hoy”, prefirieron no condicionar a los resultados del Europeo sus reservas en la Villa Olímpica y amarraron la plaza para Tokio hace meses. El verano pasado se plantaron en la final del Mundial de Gwangju, en Corea del Sur, y solo la todopoderosa Estados Unidos, que suma tres títulos consecutivos, las desvió del camino hacia el título. Pero aquella fue una plata con sabor a miel, porque daba acceso automático a los Juegos.

Pese a ello, el Europeo nunca se planteó como un trámite. Maica García lo advertía hace unos días: “No hemos venido a Hungría de vacaciones”. Solo el patinazo ante Países Bajos hizo perder el paso de las españolas durante el campeonato. Las semifinales contra Hungría, la selección local, fueron una exhibición de ganas y ambición. Y temple. Ni los gritos del público, ni el envite final de las húngaras, que se plantaron en el último minuto con un parcial de 3-0 a su favor y posesión para empatar el encuentro, hizo temblar a las españolas. Nada nuevo. El gen competitivo no ha abandonado a este grupo desde hace más de una década, cuando en 2008 estrenaron su palmarés con una plata en el Europeo de Málaga. Entonces perdieron contra Rusia. Del equipo actual, solo Pili Peña, la capitana, estuvo en aquella final. Luego vinieron otros choques. El agua no tiene memoria pero las rusas nunca fueron un rival amable. En los Juegos Olímpicos de Río 2016, eliminaron a España en los cuartos de final.

“Rusia es un equipo completo, con grandes lanzadoras y tiene peligro en el contraataque”, había advertido Miki Oca. Sabía de lo que hablaba el técnico español: Más del 90% de los goles rusos en este campeonato llegaron tras una contra. Frente a España, lo mismo. Gorbunova estrenó el marcador tras un esprint que la dejó sola ante Laura Ester. También el segundo tanto ruso llegó tras un contraataque y, de igual manera, el tercero. De partida, España jugaba a remolque de las rusas, como contagiada por las prisas. Anni Espar, Roser Tarragó y Maica García sujetaron a la selección pero, hasta el descanso, el toma y daca fue continuo. Empate a ocho. Un ajetreo para el encargado de actualizar el marcador.

Viendo cómo se hidrataban las jugadoras en el intermedio, quedaba constancia de la exigencia física de la primera mitad. El tercer cuarto insinuó un punto de inflexión. Pese a las paradas de Laura Ester, Rusia se fue dos arriba. El juego español no encontraba fluidez y solo Maica García, a la media vuelta y peleándose contra todo, y Anni Espar, con un cañonazo por el palo corto, emergieron para frenar el estirón de las rusas y espantar la amenaza de quedar descolgadas.

El desenlace quedó reservado para el último periodo. Clara Espar, avispada, cazó un rechace para poner por delante a España (11-10). La remontada ya no tenía freno. Luego, un delicado pase de Roser Tarragó aterrizó en manos de Maica García. Gol, 12-10 y, por primera vez en el partido, un poco de aire para España. Quedaban dos minutos y Rusia apretó. Soboleva soltó un latigazo buscando acortar distancias pero su misil dio en el palo. En el siguiente ataque, Paula Leiton, la benjamina del grupo, con 19 años pero ya con experiencia, clavó el 13-10. El oro estaba en el saco. Quedaba un fogonazo ruso, pero solo sirvió para apretar el marcador. A esas alturas, Miki Oca ya sabía que su destino era terminar en el agua.

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