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Deutsche Bank elimina 18.000 empleos y su banca de inversión

El mayor banco alemán creará un banco malo por valor de 74.000 millones de euros

El Consejo de Supervisión de Deutsche Bank, el primer banco comercial privado de Alemania, aprobó este domingo la mayor reorganización en la historia de la entidad, que incluye la eliminación de 18.000 empleos, la reducción del Consejo Ejecutivo y una rigurosa reestructuración de la banca de inversión. El dramático ajuste de la entidad, que ya había sido parcialmente anunciado en mayo pasado por el consejero delegado, Christian Sewings, tiene como fin acelerar la transformación del banco y mejorar su sostenibilidad y beneficios.

Imagen de la sede de Deustche Bank en Fráncfort, Alemania.
Imagen de la sede de Deustche Bank en Fráncfort, Alemania. AFP

El 23 de mayo pasado, Sewings comunicó a los inversores, en el marco de la junta de accionistas, que estaba preparando “duros recortes” en la plantilla, una fórmula elegante para anunciar que el banco debía enfrentarse a una nueva realidad para poder seguir compitiendo con éxito en el mundo de las finanzas internacionales.

El Consejo de Supervisión aprobó este domingo un recorte de unos 18.000 puestos de trabajo hasta 2022, casi una quinta parte de las 91.500 personas que emplea. El ajuste de plantilla forma parte de una “transformación radical” que consistirá en la salida de entidad del negocio de la renta variable y la reducción de su área de banca de inversión. Esto implica que los trabajadores despedidos se concentran sobre todo en Nueva York y Londres.

Según un comunicado de Deutsche Bank publicado este domingo, la operación tendrá un coste de unos 7.400 millones de euros, y hará que la entidad registre unas pérdidas de 2.800 millones en el segundo trimestre del año.

El objetivo principal de Deutsche Bank es centrarse en las actividades de banca corporativa, financiación, cambio de divisas, banca privada y administración de activos.

La decisión de reducir de forma significativa los activos de banca corporativa y de inversión supone abandonar la estrategia llevada a cabo durante 20 años de intentar convertirse en una de las principales entidades de Wall Street, compitiendo en Europa por el liderazgo con Goldman Sachs.
Deutsche Bank renunciará a su negocio de venta y comercialización de acciones, una medida, que sumada a un programa de reducción de costes, debería reducir los gastos hasta en 17.000 millones de euros para 2022.

En los años anteriores a la Gran Recesión, la banca de inversión se había convertido en una mina de oro para Deutsche Bank, pero después de la crisis esta rama del banco se transformó en un nido de pérdidas, una realidad que acabó con la carrera de Garth Ritchie, hasta la semana pasada director de banca de inversión.

La partida de Ritchie, el ejecutivo que más dinero ganó en 2018 (8,5 millones de euros), fue anunciada el viernes en un breve comunicado, donde también se informaba de que el actual consejero delegado asumiría la responsabilidad de la banca de inversión. 24 horas después se filtró a la prensa que Frank Strauss, a la sazón director de banca privada y comercial de Deutsche Bank, había decidido abandonar su cargo por no estar de acuerdo con el cambio de estrategia diseñado por Sewing.

Un banco malo

El Consejo de Supervisión aprobó, asimismo, la creación de “un banco malo” que se ocupará de recortar los activos de riesgo que, en estos momentos, alcanzan un valor de 74.000 millones de euros. También recomendará que no se pague dividendo en los ejercicios 2019 y 2020. Deutsche Bank confía en llevar a cabo todo el proceso de reestructuración sin tener que recurrir a una ampliación de capital. Es decir, lo sufragará con recursos propios.

Antes de la reunión del Consejo de Supervisión del Deutsche Bank, el ministro federal de Economía, Peter Altmaier, defendió el plan radical de reorganización del banco. “Deutsche Bank está jugando en la liga principal y ahora tiene que establecer el rumbo para que se mantenga así”, dijo Altmaier en una entrevista concedida a Bild am Sonntag. “La entidad se enfrenta a los mismos desafíos que el resto de la economía. La digitalización está cambiando el mundo del trabajo. Estoy seguro de que la reestructuración de Deutsche Bank tendrá éxito”, aseguró el ministro.

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