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“Tu bebé o te devolvemos el dinero” y otros controvertidos anuncios de las clínicas de reproducción

Algunos mensajes comerciales levantan críticas incluso dentro del sector médico

Fachada de una clínica Eva en un centro comercial de Madrid.
Fachada de una clínica Eva en un centro comercial de Madrid.

"Tu bebé recién nacido o te devolvemos el dinero”. “No pierdas la esperanza”. “Máxima posibilidad de embarazo”, son algunos reclamos comerciales que utilizan ciertas clínicas de fertilidad. Leila Mohammadi, investigadora de Estudios de Ciencias de la Información de la UOC, ha analizado su publicidad en su tesis doctoral. “Estoy preocupada por la mercantilización de la maternidad, por el excesivo tono comercial de la información que las clínicas proporcionan. La mayoría de las comunicaciones no están basadas en fuentes científicas rigurosas, sino que se centran en conseguir más clientes”. Pone como ejemplos las estadísticas de éxito que suelen destacarse en las webs y que alcanzan porcentajes del 80% o 90% pero sin especificar a qué responden. El código ético de la SEF dice, a este respecto, que “se deben presentar las tasas de éxito reales en cada tratamiento, en función de factores tales como la edad y el diagnóstico previo, sin enmascarar los resultados y sin fomentar falsas expectativas”.

Agustín Ballesteros, de IVI, explica: “Hoy en día la tendencia es a dar porcentajes por recién nacido vivo sano, que es el objetivo al que tenemos que tender. El embarazo no interesa si no llega a término”. Ignacio Palomo, de Arpa Médica, una de las clínicas más exclusivas de Madrid, que no hace publicidad, juzga que su competencia está realizando una captación muy agresiva. “Está en las paradas de autobús, en el metro. Si en la estadística excluyes a personas con reserva ovárica disminuida, que haya tenido fallos en ciclos anteriores o si el varón tiene una patología seminal… Si excluyes todo eso te quedas sólo con las que se quedan embarazadas. Cada uno hace los números como quiere”. Una publicidad que, para la consejera delegada del Institut Marquès, “se convierte en engañosa cuando te aseguran, por ejemplo, que vas a tener no sé cuántos embriones. En nuestra web, por ejemplo, no verás una foto de un solo bebé porque solo ofrecemos un trabajo bien hecho. El resto están plagadas”.

Algo en lo que discrepa José Luis Encinas, de Clínicas EVA, que tiene el 10% de sus oficinas en centros comerciales. “No podemos prometer nada, ni dar ninguna garantía, pero sí ofrecerte la ilusión de que será posible que tengas un hijo. Este es el objetivo y si se consigue, por ejemplo, con uno de estos locales en la calle [en referencia a los centros comerciales], me parece bien”. En la mayoría de las clínicas hay promociones, por ejemplo, para financiar los programas hasta en 48 meses, o pagando los seis primeros intentos de golpe: “Si te quedas embarazada antes, te devolvemos la diferencia”.

Opinión de las usuarias

La investigadora de la UOC categorizó tres tipos de promociones. “Las empresas que tienen muchas fotos de bebés, las que parecen muy científicas y una tercera que son una mezcla de ambas. Analicé la percepción que tenían sobre ellas 500 mujeres, y muchas confiaban más en la apariencia de las páginas que en la lectura profunda de artículos sobre el tema”. Además, señala que para formarse una opinión del servicio, las clientas se basan en el resultado de la primera visita, que suele ser gratuita. “Los precios que suelen ofrecer son siempre los mínimos. No suelen dar toda la información, clarifican mal la tasa de éxito cuando deberían centrarse en ofrecer datos claros, precisos, confiables y auténticos. Las mujeres leen y escuchan que pueden tenerlo todo, y eso no es cierto”. También admite que muchas prefieren un centro con precios altos porque presuponen que su calidad será mayor, “y a veces ofrecen el mismo servicio que otros más asequibles”.

La publicidad de las clínicas de reproducción asistida está muy regulada, asegura Luis Martínez, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). Tanto que cualquier campaña tiene que pasar por la inspección sanitaria antes de lanzarse para ser autorizada. “Además en la SEF tenemos nuestro propio manual de buenas prácticas. Hemos tenido que enviar varias cartas alertando a clínicas de que su publicidad no era ética, y retiraron los mensajes”, añade. No quiere dar nombres ni pistas sobre qué tipo de anuncios eran, pero afirma: “Yo nunca diría que voy a asegurar un embarazo porque es irreal y antiético”. Tampoco se puede hacer un sorteo de un tratamiento de FIV gratis, pero se ha hecho, añade.

El ginecólogo recuerda que la paciente tipo de estas clínicas es una mujer de entre 38 y 40 años, y “eso hace que los resultados no sean los esperados. Todo el mundo cree que se puede embarazar y a esas edades no es tan frecuente”. El experto alerta de un “concepto erróneo” con el que llegan en muchas ocasiones estas pacientes: retrasan la maternidad porque piensan que recurriendo a una clínica de reproducción conseguirán el embarazo. “La gente tiene que estar preparada para lo normal, y lo normal a algunas edades es no embarazarse”, advierte.

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