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¿Sabes por qué 2020 será el año de los eléctricos?

La evolución de las baterías y sus menores costes, junto a las normas anticontaminación, impulsarán con fuerza las ventas de coches eléctricos el año que viene

coches electricos
En 2050, el 70% de la población mundial se concentrará en las megaurbes. En la imagen, la ciudad China de Shenzhen.

Cambio climático, sensibilidad social, megaurbes, salud ambiental, madurez tecnológica de los modelos de baterías... Todos estos factores y otros más coinciden en el tiempo y forman un círculo virtuoso que da la bienvenida a la democratización del coche eléctrico.

La revolución de la movilidad a pilas ya está aquí y cambiará nuestras vidas. Y el banderazo de salida tiene fecha: 2020. Tras una década de tanteo, las nuevas normas de emisiones de CO2 de la Unión Europea, que entrarán en vigor el día 1 de enero del año que viene, van a impulsar su popularización.

La imprescindible reducción de las emisiones

El cambio climático sigue pasando su factura y las soluciones pasan por la descarbonización de la sociedad y el desarrollo sostenible, dos iniciativas en las que el automóvil puede contribuir a la solución, junto a muchos otros sectores. Por eso, las iniciativas se multiplican en todo el mundo, algunas tan importantes como los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de 2030 que han firmado 193 países bajo el paraguas de la ONU. Pero todas las propuestas van sumando eslabones para ampliar la concienciación social, que es ya una prioridad máxima entre las generaciones jóvenes.

El reto de las megaciudades: 100 millones de habitantes en 2050

La toma de decisiones es urgente, porque el crecimiento demográfico y las previsiones futuras juegan también en contra: en 2050, el 70% de la población mundial y el 90% del PIB se concentrarán en megaurbes, algunas con zonas metropolitanas de más de 100 millones de habitantes. Y como se está viendo ya en muchas megaciudades chinas, donde pueden pasar meses sin ver el cielo o el sol por las emisiones de gases de efecto invernadero, la salud de la población será incompatible con el aumento de los vehículos de combustión y las tecnologías de transporte y movilidad actuales.

Las energías renovables juegan un papel fundamental en la descarbonización de la sociedad y el desarrollo sostenible. ampliar foto
Las energías renovables juegan un papel fundamental en la descarbonización de la sociedad y el desarrollo sostenible.

La oportunidad del coche eléctrico

El desafío de la mejora de la calidad del aire y la sostenibilidad del planeta afecta a todos los sectores. Y, aunque el del transporte es solo responsable del 14% de las emisiones globales de CO2, la movilidad eléctrica y, en particular, el automóvil a pilas, pueden ser herramientas clave para empezar a cambiar la tendencia negativa actual.

En realidad, una vez lograda la sensibilización de la sociedad y el posicionamiento del cambio climático entre los grandes desafíos globales, para completar el círculo virtuoso del transporte sostenible solo faltaba la tecnología que hiciera posible y, sobre todo, económicamente viable, el automóvil verde o con emisiones neutras de CO2.

De las baterías del móvil a las del automóvil

La solución ha venido de la mano de las baterías de ion litio de los teléfonos móviles, que en una segunda fase y agrupadas en grandes módulos, se han convertido en el corazón que ha dado la vida por fin al coche eléctrico.

En realidad, la electrificación definitiva del automóvil comenzó hace apenas una década con la llegada de los primeros modelos eléctricos 1.0, que ofrecían autonomías reales de poco más de 100 kilómetros.

Desde entonces, los rangos de uso han ido creciendo de forma continua hasta los 300 o 400 kilómetros actuales en conducción normal, más que suficientes para cumplir como coches urbanos para la ciudad y alrededores. Pero hay también ya modelos como el ID.3 de Volkswagen que llegarán en 2020 y ofrecerán hasta 550 kilómetros de autonomía. Y con estos rangos, los vehículos a pilas se empiezan a acercar mucho al objetivo de convertirse también en el primer coche de la familia. En cambio, salvo alguna excepción, siempre en los más pequeños, todos tienen unos precios inaccesibles para la mayoría. Y eso es lo que viene a cambiar ahora también la familia de eléctricos ID.

Módulo de baterías de un automóvil eléctrico, con la estructura de protección y el cableado asociado. ampliar foto
Módulo de baterías de un automóvil eléctrico, con la estructura de protección y el cableado asociado.

Llegan los eléctricos 2.0. Objetivo: aumentar la autonomía

Los nuevos coches eléctricos 2.0 que comienzan a llegar han sido diseñados ya desde el primer boceto para funcionar exclusivamente a pilas, lo que permite optimizar todas sus ventajas, como el aprovechamiento del espacio que queda libre al no llevar motor, cambio, escapes, radiadores, etcétera. Esta solución ayuda también a afinar la aerodinámica y rediseñar otros elementos para ahorrar esos kilos que compensan el sobrepeso de las baterías, dos factores clave para ganar autonomía.

Sin embargo, los sobreprecios, motivados por los altos costes de las baterías, han ralentizado hasta ahora las ventas creando un círculo vicioso difícil de romper: como se venden poco, apenas hay economías de escala que ayuden a bajar los precios, y al ser caros…, no aumenta la demanda. Pero eso también va a cambiar.

No más de 95 g/km de CO2

La nueva norma que implantará la UE el 1 de enero de 2020 exigirá, a grandes trazos y con algunos matices, que las emisiones medias de cada fabricante no superen los 95 g/km de CO2. Quien se pase deberá pagar 95 euros por cada gramo de más que supere la media y multiplicar esa cantidad por el número de vehículos vendidos en la Unión Europea. Y nadie quiere tener penalizaciones.

La nueva normativa deja una vía para evitarlas, que puede ser definitiva para acelerar el despegue de las ventas de los coches a pilas: cada eléctrico que se matricule en Europa compensará las emisiones de dos modelos térmicos.

El VW ID.3 será uno de los primeros eléctricos de gran autonomía y precios populares. ampliar foto
El VW ID.3 será uno de los primeros eléctricos de gran autonomía y precios populares.

Los térmicos suben, los eléctricos bajan

La reducción de las emisiones de los coches con motores térmicos o de combustión va a exigir a todos los fabricantes la adopción de sistemas de descontaminación más sofisticados, como los catalizadores especiales de los diésel de última generación. Además, en la mayoría de los modelos hará falta integrar módulos híbridos de apoyo eléctrico, que aprovechan la energía que se pierde al frenar para ayudar al motor convencional a reducir consumos y emisiones. Sobre todo a partir de 2025, cuando llegarán nuevos límites aun más exigentes de CO2. Y todo esto supone unos costes que se deberán repercutir en los precios de cada marca.

Equiparación de precios

Esta tendencia general de mayor sofisticación tecnológica de los coches convencionales (gasolina, diésel, etc.) va a coincidir en el tiempo con la reducción de costes de las baterías, que ante la elevada competencia del sector, se trasladará enseguida a las tarifas de los eléctricos reduciendo su precio. Y unida al aumento de las ventas y la mayor eficiencia en la producción de modelos a pilas, acabará equiparando los precios de ambas tecnologías.

Así, salvo que se produzca algún cuello de botella en materiales imprescindibles para las baterías, como litio, cobalto o tierras raras, que puedan elevar de forma imprevista sus precios, los expertos del sector anuncian que los modelos eléctricos y los térmicos equivalentes podrían alcanzar la paridad de precio entre 2023 y 2025. Sin embargo, con la velocidad a la que están evolucionando las baterías, esos plazos se pueden acortar, y de hecho Volkswagen, por ejemplo, ha anunciado ya que sus ID.3 tendrán precios similares a los diésel equivalentes de la marca.

Prueba de emisiones a un modelo de combustión en situación de tráfico real. ampliar foto
Prueba de emisiones a un modelo de combustión en situación de tráfico real.

Con todos estos factores empujando a la vez, el banderazo de salida de la carrera por democratizar la electrificación del automóvil empieza el próximo 1 de enero y convertirá a 2020 en el año de los coches eléctricos.

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