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El BBVA despidió a Béjar, exjefe de la Operación Chamartín, sin indemnización ni pensión

Eduardo Arbizu, exdirectivo de Legal cesado en julio, mantuvo sus derechos económicos

Antonio Bejar
Antonio Béjar, expresidente de Distrito Castellana Norte. EFE

Antonio Béjar, el expresidente de Distrito Castellana Norte (DCN), filial del BBVA que dirige la Operación Chamartín, fue despedido por el banco el 24 de septiembre pasado. Su salida fue considerada como un despido disciplinario, después de que se publicaran informaciones que le vinculaban con el caso Villarejo.

Por esta razón, Béjar no recibió ninguna indemnización, ni fue prejubilado y perdió su derecho al cobro de los fondos de pensiones acumulados en la entidad durante unas dos décadas que llevaba trabajando, según fuentes del mercado. El BBVA declinó realizar comentarios sobre esta cuestión.

Béjar, según apuntan en su entorno, está en completo desacuerdo con el banco por esta decisión y tiene pensado denunciar este despido ante los juzgados de lo Social, salvo que la entidad cambie de posición y negocie un acuerdo. La cantidad que podría reclamar Béjar superaría el millón de euros.

El BBVA dijo que Béjar fue despedido “como resultado de un procedimiento interno que ha durado meses. Esta decisión no tiene relación con la estrategia de defensa”, apuntó en referencia a la declaración de Béjar en la Audiencia Nacional. El exdirectivo estuvo declarando durante dos días. Tras acabar su declaración el primero de ellos, la Fiscalía Anticorrupción pidió prisión eludible con una fianza de 500.000 euros. Béjar pidió seguir declarando un día más y el juez dejó en suspenso la petición de prisión. En la segunda jornada, declaró durante más de tres horas, aportando los datos que conocía en referencia a la contratación del comisario jubilado José Manuel Villarejo por parte del BBVA para diferentes trabajos.La Fiscalía retiró la petición de prisión.

Otro directivo que ha salido del banco por el caso Villarejo ha sido Eduardo Arbizu, exresponsable de Regulación y Control Interno, que dejó el BBVA el 30 de julio. En este caso se trató de un cese no disciplinario, tras la pérdida de confianza. El consejo de administración entendió que, tras la contratación de Villarejo durante tantos años, debía dejar el puesto. Esta salida no ha supuesto la pérdida de ningún derecho económico, por lo que Arbizu ha recibido la paga variable que le correspondía hasta esa fecha, 327.007 euros en acciones, además de conservar sus derechos de pensión acumulados en los 17 años que llevaba en la entidad.

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