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El Gobierno de Piñera se declara “sorprendido” por la magnitud y rapidez de la caída de la actividad económica

El Ejecutivo chileno anuncia un aumento del gasto público en 9,8% para 2020 y corrige a la baja las proyecciones de crecimiento

El presidente chileno, Sebastián Piñera, durante una conferencia de prensa.
El presidente chileno, Sebastián Piñera, durante una conferencia de prensa. Getty

El Gobierno de Chile, en el día 46 de la crisis política y social, ha reconocido su “sorpresa” por la “magnitud y rapidez” de la “compleja realidad económica” por la que atraviesa el país, según reconoció este lunes el ministro de Hacienda del Ejecutivo de Sebastián Piñera, Ignacio Briones. Fue una jornada teñida por las malas noticias económicas: incluso superando los pronósticos pesimistas, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMACEC) de octubre cayó un 3,4% luego del estallido de mediados de ese mes. “Se trata de la mayor baja desde julio de 2009 [con la Gran Recesión]”, indicó Briones, que anunció un aumento del gasto público en 9,8% para 2020 en el marco de un plan de reactivación por 5.500 millones de dólares. De paso, el jefe de las arcas fiscales de Piñera corrigió a la baja las proyecciones de crecimiento: 1,4% para 2019 y entre un 1% y un 1,5% para 2020.

“Las causas detrás de esta situación son evidentes: la violencia, los saqueos y la destrucción tienen frenada la economía, con costos enormes para los chilenos”, señaló el ministro de Hacienda. “Mientras el país no retome la cotidianidad, la actividad económica funcionará a media máquina, se producirá a media máquina, se invertirá a media máquina y se afectará el empleo”, agregó Briones en referencia a los 62.000 ciudadanos que han sido despedidos en noviembre bajo el argumento de “necesidades de la empresa”, el doble que en el mismo mes del año pasado. “Nuestra economía tiene fundamentos sólidos, instituciones sólidas, un sector empresarial sólido y trabajadores comprometidos que quieren trabajar”.

El Ejecutivo apuesta por distintas vías institucionales para intentar descomprimir una crisis que se prolonga por seis semanas. La nueva Constitución –que supone la celebración de un plebiscito en abril–, una agenda con medidas sociales y una serie de iniciativas con las que el Gobierno intenta recuperar el orden público (como la reforma que permitiría a las Fuerzas Armadas proteger la infraestructura crítica –como la energética, de telecomunicaciones, de servicios sanitarios, entre otras– para “liberar a cientos de carabineros para que puedan cumplir su labor de proteger el orden público y la seguridad ciudadana”, según indicó Piñera la semana pasada). Pero no parece suficiente: el presidente marca récord de baja popularidad –tiene un 10% de apoyo y un 82% de rechazo, de acuerdo con la última encuesta CADEM– y la violencia rebrota cada ciertas jornadas, como sucedió el martes pasado. Desde el 18 de octubre, según cifras de Interior, han sido detenidas 19.520 personas, de las que 1.156 permanecen en prisión preventiva.

El plan por 5.500 millones de dólares busca proteger el empleo –se crearían 100.000 nuevos puestos de trabajo en 2020–, reactivar la economía, reconstruir infraestructura dañada y apoyar a las pequeñas y medianas empresas. De acuerdo con la confederación de la micro, pequeña y mediana empresa (Conapyme), unas 20.000 pymes podrían declararse en quiebra por la “caída sustantiva” de las ventas y la producción. Lo relató el ministro de Economía, Lucas Palacios, que acompañó este lunes por la noche a Briones, junto a otros ministros: “La violencia tiene impacto en la vida de toda la comunidad, pero se expresa con mayor fuerza en las micro, pequeñas y medianas empresas de nuestro país. Muchos de esos emprendimientos no tienen las espaldas para estar un mes sin vender, para reparar sus locales destruidos. A ellos van dirigidos parte significativa de los recursos incluidos en esta agenda”.

Briones explicó que Chile recurrirá a sus ahorros y a su capacidad de endeudamiento, aunque indicó que el Gobierno está consciente de que ambos elementos tienen límites que no se pueden sobrepasar. “Esto podemos hacerlo gracias a años de responsabilidad fiscal de todos los Gobiernos”, indicó el economista que asumió su cargo una vez estallada la crisis. En este contexto, junto a la política expansiva que implica un gasto público de 3.025 millones de dólares en 2020, el Ejecutivo anunció que el déficit fiscal se elevará hasta 4,4% del PIB el próximo año (una cifra similar a la de 2009).

Las necesidades de financiamiento para 2020 se estiman en 16.600 millones de dólares y se alcanzarían a través de dos mecanismos: deuda por hasta 9.000 millones de dólares y activos del tesoro público en moneda extranjera por otros 7.600. “Durante muchos años no fuimos capaces de ver y empatizar a cabalidad con sentidas demandas en materia de pensiones, transporte, salud y remedios o ingresos laborales mínimos”, reconoció el ministro de Hacienda de Piñera. “Es hora de reconocer esta omisión por parte de todos quienes somos o hemos sido autoridades. De lo que se trata ahora es enmendar definitivamente el rumbo”.

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