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Una vida sin DNI

Se estima que 987 millones de personas en todo el mundo no tienen documentos de identidad. Técnicamente son invisibles. Estos son los esfuerzos para conseguir que existan

Vacunarse, votar, casarse, tener un empleo legal, comprar una casa o un coche, poner una denuncia, pedir una ayuda social, empadronarse, comprar un billete de avión, cobrar el paro, abrir una cuenta bancaria, tener un certificado de defunción. Esta es una mínima parte de todas las acciones que requieren un documento de identidad a lo largo de la vida. Hay más de 987 millones de personas en el mundo que no pueden realizarlas porque no tienen documentos oficiales de identidad.

"De la cuna a la tumba, todo pasa por la identidad", afirma Arturo Muente, especialista de modernización del Estado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). "La falta de información no suele ser el problema, sino más bien los complicados procedimientos de solicitud y la dificultad de proporcionar la documentación necesaria", apunta Vyjayanti Desai, que dirige el programa de Banco Mundial Identification for Development (Identificación para el desarrollo, ID4D). Según una encuesta de esta entidad en 97 países, el 32% de estas personas aseguraron que no estaban inscritos porque los trámites les resultaban muy difíciles.

La especialista de Banco Mundial pone el ejemplo de Marruecos: "Ese país tiene registro civil para nacimientos y muertes, por un lado, el documento nacional de identidad, por otro, también está el registro nacional de niños, y una plataforma digital para controlar la vida escolar de los menores, una base de datos para la asistencia médica para desfavorecidos y además el registro de seguridad social". El Gobierno marroquí concluyó que semejante ecosistema era ineficiente y confundía a la gente, así que está en proceso de utilizar un software libre desarrollado en India.

Los datos recopilados por Banco Mundial muestran que África Subsahariana se lleva la peor parte, con casi 500 millones de los indocumentados del mundo, mientras que más de 300 millones se encuentran en el Sudeste asiático. Latinoamérica concentra cerca de 34 millones de personas sin registro.

Las organizaciones y los Gobiernos más afectados por esta carencia se mueven entre dos estrategias: unir el sistema sanitario con el de identidad para inscribir a los bebés en el momento del nacimiento o de revisiones médicas y realizar sistemas de registros móviles. Blanca Carazo, responsable de programas internacionales de Unicef España, cuenta la paradójica situación de que cuando realizan campañas masivas de inmunización, hay países en los que el número de niños vacunados es más elevado que el de registrados oficialmente.

"Tratamos de investigar los motivos que hacen que estas personas no existan oficialmente", apunta Muente, del BID. En ocasiones es un problema logístico, en otros, cultural porque los padres no entienden la importancia de tener un documento de identidad, y en otros, técnico. "En El Salvador, por ejemplo, detectamos que ante el caso de nuevos tipos de familia, las monoparentales por ejemplo, los técnicos no saben en qué categoría inscribir a ese niño y queda en blanco", resume. Los especialistas del BID también han constatado que algunos ciudadanos adultos tienen miedo de que les impongan una multa y tener que pagar dinero por haber carecido toda su vida de registro. "El problema de las batidas de registro móviles es que inscriben a las personas que en ese momento no tienen documento de identidad, pero no detiene la rueda que ha dado lugar al problema", comenta Muente.

Los problemas son diversos: en Marruecos hay una maraña de registros, en El Salvador los técnicos no sabían cómo inscribir a los hijos de familias monoparentales y en Camboya se les acababan los formularios y no los reponían

El principal argumento de las organizaciones para fomentar los registros es que es muy difícil diseñar políticas públicas efectivas si no existe una información precisa de cuántos ciudadanos hay y sus características. Pero lo cierto es que también lanzan el mensaje económico para convencer a las Administraciones más rezagadas en este campo. "A mayor número de ciudadanos con identidad, mayor formalidad en la economía, lo que implica una mayor recaudación de impuestos. Este argumento también vale para el sector privado. Con una correcta identificación conocerán mejor todos sus segmentos de mercado", señala Muente.

"Las personas que viven en áreas rurales tienden a ser menos capaces de acceder a los servicios de identificación debido a que generalmente las distancias a las oficinas son mayores. Los datos de registro de nacimientos de menores de cinco años de Unicef, por ejemplo, muestran que las tasas en áreas rurales tienden a ser considerablemente más bajas que las de zonas urbanas", señala Desai, de Banco Mundial. Alrededor de 230 millones de estos invisibles son menores de cinco años y la mayor parte de ellos están en África subsahariana. Hace una década las islas Salomón tenían una de las tasas de niños sin certificado de nacimiento más bajas del mundo. Solo lo tenían el 0,1% de los pequeños.

A veces las situaciones por las que el registro no se realiza rozan el absurdo. Carazo relata cómo en una zona de Camboya detectaron que el problema por el que muchos niños no eran inscritos es que los funcionarios no realizaban con regularidad el pedido de nuevos formularios en papel para llevar a cabo este trámite. De este modo, indicaban a las familias que muchas veces hacían largos y pesados trayectos hasta la oficina que volvieran más adelante y estas nunca regresaban. "La solución fue implantar un sistema de alertas a través del móvil para que los funcionarios siempre solicitaran el envío de nuevos formularios con suficiente antelación como para que nunca se quedaran sin ellos", explica la experta de Unicef.

El Banco Mundial lanzó en noviembre un concurso para buscar soluciones innovadoras para abordar los desafíos con la identificación digital. Los seleccionados presentarán sus propuestas en abril en Washington. El ganador se llevará 50.000 dólares.

¿Cómo se pueden tener datos concretos de personas que ‘no existen’?

Si precisamente uno de los problemas que supone la falta de registro al nacer es que estas personas no existen de forma oficial, ¿cómo es posible que haya datos tan precisos sobre ellas? Tal y como explica el Banco Mundial en su metodología, sus expertos cruzan diferentes bases de datos nacionales y globales, como las de certificado de nacimientos de Unicef, con proyecciones de población de la ONU para obtener sus resultados. En líneas generales la recogida de estadísticas diferencia en población infantil y población adulta. Mientras que para la primera se tienen en cuenta los certificados de nacimiento, para la segunda el parámetro más habitual es la lista de personas con derecho a voto. Sin embargo, la entidad advierte de las propias deficiencias propias de esta problemática: “Aunque hacemos todo lo posible por utilizar la información más actualizada, los datos en los que se basan las estimaciones de los países para la población no registrada pueden tener varios años de antigüedad”. Banco Mundial también advierte de que estos datos no tienen en cuenta a China, un país que normalmente no figura en las estadísticas internacionales porque casi nunca proporciona estadísticas internas ni permite que otros lo hagan. También se excluyen por ser irrelevantes para los resultados los países de renta alta con una inscripción de niños superior al 95%.

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