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Un estudio constata que los adolescentes crecen a cinco velocidades

La nueva clasificación del hospital de Vall d´Hebron divide el crecimiento desde la pubertad en maduradores muy tempranos, tempranos, intermedios, tardíos y muy tardíos

Los adolescentes pueden crecer a cinco velocidades: maduradores muy tempranos, tempranos, intermedios, tardíos y muy tardíos. Esta es la nueva clasificación a la que han llegado expertos del Hospital Vall d'Hebron tras estudiar, de 1995 a 2017, a 1.453 chicos y chicas entre cuatro y 18 años. Según explican los especialistas en un comunicado, "estas nuevas categorías destierran varios mitos, como que los niños y niñas que empiezan a crecer antes serán más pequeños que el resto, o que aquellos que dan el estirón más tarde serán más altos". Y es que, de media, todos los chicos y chicas de los cinco patrones de crecimiento tienen la misma altura a los 18 años.

La investigación, liderada por el doctor Antonio Carrascosa, consultor docente sénior del Hospital Vall d'Hebron (Barcelona), es la primera que se realiza en el mundo sobre esta materia con tantos participantes, y ha consistido en recabar datos como la talla, la velocidad de crecimiento, el peso o el índice de masa corporal desde que los sujetos tenían cuatro años. Ninguno padecía ni obesidad ni desnutrición, según especifican en el texto. "La principal conclusión del estudio es que existen cinco patrones de crecimiento puberal o adolescente, y no solo uno como se creía hasta ahora", argumentan. Además, prosiguen, estas cinco velocidades están determinadas por el momento de inicio de la pubertad: "Es decir, cada chico crece a su ritmo, y es normal". La aparición de los caracteres sexuales (crecimiento de los pechos en las chicas, incremento de la medida testicular en los chicos) provoca que se acelere el crecimiento.

Hasta ahora, no se había realizado ningún estudio de este calibre sobre la relación entre el inicio de la pubertad y los diferentes patrones de crecimiento: "Ahora, cuando un pediatra valore el crecimiento de un chico, lo podrá hacer de una forma mucho más cuidadosa". Por ejemplo, "la nueva clasificación propone que una chica que debuta en la pubertad con ocho años es una maduradora muy temprana, mientras que quien lo hace a los nueve es una maduradora temprana, a los 10 años es intermedia, a los 11 es tardía y a los 12 es muy tardía". Lo mismo ocurre con ellos: “Un chico que debutó en la pubertad con 10 años es un madurador muy temprano, mientras que hacerlo a los 11 es ser un madurador temprano, a los 12 es intermedio, a los 13 es tardío y a los 14 es muy tardío”. Por lo tanto, el inicio de la pubertad es el pistoletazo de salida para el crecimiento adolescente.

El hecho de que los pediatras usen un único patrón de crecimiento (el intermedio) como comparador "normal" genera "muchos errores diagnósticos, tratamientos innecesarios y sufrimiento", sostienen. Las diferencias tan evidentes en altura entre compañeros de clase de la misma edad generan preocupaciones en muchos padres, que se preguntan por qué su hijo no crece cuando los amigos del niño son más altos. "Es evidente que hay niños que tienen problemas de crecimiento y que hay que medicarlos, pero si un chico de 14 o 15 años es el más bajito de la clase, hay que comparar su crecimiento con el patrón de crecimiento, con relación a su estado madurativo. Constatar que su altura sea congruente con su grupo madurador puede evitar que se le administren innecesariamente fármacos".

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