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Sexo sin misterios a través de las ondas

Jóvenes de Guatemala recurren a la radio para obtener la educación sexual vetada en sus casas y escuelas

Sexo sin misterios a través de las ondas
Ciudad de Guatemala

¿Al momento de tener relaciones sexuales con mi novio se va a dar cuenta de que no soy virgen? ¿Para una mayor protección se deben colocar dos condones? ¿Puede quedar embarazada una chica en el proceso de menstruación? Estas son algunas de las preguntas que contestan en el programa de radio Código Cero, que se emite cuatro veces a la semana en tres emisoras de Isla de Flores y Sayaxché, al norte de Guatemala. En este espacio, de una hora de duración, tres voluntarios veinteañeros de la Asociación Tan Ux’il, hablan de sexualidad sin misterios en un país donde abordar este tema es tabú tanto en las familias, como en la escuela. “Nuestra meta es brindar información en salud reproductiva principalmente a jóvenes de 10 a 19 años”, asegura el director, Yoni Guzmán, quien revela que tienen una abuelita de 67 años que ve por Facebook sus retransmisiones en vivo. "Y nos llama para contarnos que está sentada escuchando el programa con su esposo, sus hijas y sus nietos”.

El programa, que se emite en Radio Guacamaya, en Radio Nacional Tikal y en Radio Sayaxché, es la única oportunidad que tiene la gente joven de resolver sus dudas como “si el anal es sucio” o “si se pueden embarazar por tener sexo oral”, según explica Guzmán, quien lleva tres años al frente de este espacio que comenzó hace seis. Sus inicios no fueron fáciles en una sociedad conservadora influenciada por las religiones católica y evangélica que no ven con buenos ojos este tipo de enseñanzas fuera del núcleo familiar. “Las personas que estuvieron antes de mí tuvieron la dificultad de que llamaban sacerdotes y pastores a la radio insultando”, rememora.

Willi Colli, Greis Mendoza y Yoni Guzmán, tres de los integrantes del programa.
Willi Colli, Greis Mendoza y Yoni Guzmán, tres de los integrantes del programa.

Además, los religiosos alegaban que a la hora de la emisión del programa, había niños y ancianos escuchando. No obstante, tras seis temporadas, Guzmán subraya que ya tiene más aceptación, porque la gente considera algo casi normal que se hable abiertamente de “educación integral, prevención de embarazos a temprana edad e infecciones de transmisión sexual”.

“Familias enteras nos escuchan y hemos tenido casos de maestros que nos llaman para decirnos que en ese momento han parado las clases para que sus alumnos oigan el programa”, relata el director. En las escuelas no se habla de métodos anticonceptivos, ni de prácticas de riesgo, ni del peligro de embarazos no deseados, tal como reconoce el viceministro técnico de Educación de Guatemala, Héctor Canto. “El ministerio la concibe como una orientación para un proyecto de vida. Está mucho más dirigido a fortalecer las capacidades o el capital personal del niño, niña y adolescente, así como su autoestima, autonomía y seguridad en sí mismos”, afirma.

El poder de la información para el sexo seguro

No obstante, en Guatemala hubo un intento en 2008 por cambiar esta situación y promover una verdadera educación sexual con un enfoque científico, de género, de derechos humanos y laica a través de varias enmiendas presentadas a la Ley Nacional de la Juventud. La propuesta acabó siendo vetada en el Congreso tras la presión de la iglesia católica y la evangélica. Ambas consideraron que incluir estos puntos en la normativa fomenta la promiscuidad y el aborto y contradicen la ley moral. La Conferencia Episcopal de Guatemala emitió un comunicado en el que se oponía a que los jóvenes recibieran esta formación desde los 13 años por pertenecer a “un ámbito privado en el que el Estado no debe incidir”.

El Congreso de Guatemala tiene pendiente de aprobar la Ley para la Protección de la Vida y la Familia con la que se pretende prohibir a las entidades educativas públicas y privadas “promover en la niñez y adolescencia políticas o programas relativos a la diversidad sexual y la ideología de género o enseñar como normales las conductas distintas a la heterosexualidad”. Así, señala que “ninguna persona o entidad, pública o privada, podrá interferir, limitar o restringir el ejercicio del derecho de los padres a escoger el tipo de educación que habrá de proporcionarse a sus hijos, de acuerdo con sus propias convicciones morales y religiosas”.

Ante el panorama en el que se pretende recluir este tipo de educación a los hogares, las ondas radiofónicas permiten que jóvenes que nunca han oído hablar de la masturbación sepan qué significa

Hace unas semanas, el Movimiento Evangélico Nacional de Acción Pastoral pidió a los dos candidatos en las elecciones presidenciales del próximo 11 de agosto que siguieran con el proceso de aprobación de esta iniciativa. Así, la candidata de la UNE Sandra Torres reafirmó el compromiso de su partido de apoyarla al defender “la vida desde su concepción” y creer “en el matrimonio entre hombre y mujer”. Asimismo, el candidato de Vamos, Alejandro Giammattei, también manifestó su respaldo: “Comparto plenamente el respeto a la vida desde su concepción y la defensa de la institución de la familia”.

Ante este panorama en el que se pretende recluir este tipo de educación a los hogares, las ondas radiofónicas permiten que jóvenes que nunca han oído hablar de la masturbación sepan qué significa. “Nos dicen que realmente es atrevido lo que estamos haciendo, pero es algo bueno”, recalca el director de Código Cero, quien subraya que este programa se está escuchando en unas comunidades de Petén muy alejadas de la capital de Guatemala, donde no hay siquiera acceso a Internet. Por eso, han puesto en marcha un nuevo espacio, denominado Aquí entre nos, que consiste en un número de teléfono que funciona las 24 horas y en el que las personas que lo deseen pueden comunicarse a través de mensajes con el equipo del programa para realizar preguntas en privado, que serán resueltas con el asesoramiento de una psicóloga.

La Asociación Tan Ux’il no se limita solo a la radio, sino que se dedica a brindar información in situ de salud sexual y reproductiva a jóvenes de 10 a 24 años en las áreas rurales de Petén. 120 promotores voluntarios acuden para entregar anticonceptivos, teniendo en cuenta que es “muy complicado conseguirlos por los estigmas”. Así, Guzmán señala que los jóvenes no suelen acudir a los centros de salud a pedir un condón “por los prejuicios, ya que la enfermera que va a estar ahí le va a preguntar por qué quiere uno siendo tan jovencito”.

De este modo, lamenta que en las instituciones públicas de Guatemala, “no se ha concienciado a los servidores de salud para que puedan dar métodos anticonceptivos sin hacerles tantas preguntas”. Además, añade que el problema es que en las comunidades: “Todos se conocen y, por ejemplo, la encargada del puesto de salud, posiblemente sea de la misma comunidad y rápidamente, se va a dar cuenta la mamá de que acudió a pedir un profiláctico y como decimos acá en Guatemala, se va armar el alboroto”.

Asimismo, los voluntarios, además de suministrar “condones, píldoras, inyectables y pruebas de embarazo”, también imparten charlas en las escuelas que aceptan recibir información sobre sexualidad. En este sentido, Yoni Guzmán reconoce que la Asociación Tan Ux’il está supliendo la “deuda” que el Estado de Guatemala tiene con su juventud, dado que el Congreso “crea leyes en base a moralismos y principios religiosos y es por eso que pegan el grito en el cielo cuando se habla de brindar educación integral en sexualidad en las escuelas públicas al considerar que vamos a pervertirlos”.

Los jóvenes no suelen acudir a los centros de salud a pedir un condón por los prejuicios, ya que la enfermera que va a estar ahí le va a preguntar por qué quiere uno siendo tan jovencito

Guzmán censura que los gobernantes y políticos de Guatemala “no entienden” que este tipo de educación lo que busca es “crear un plan de vida en los jóvenes para que conozcan los riesgos de tener relaciones sexuales a temprana edad sin información y sin métodos anticonceptivos”. Por esta razón, lamenta que el país centroamericano tiene altos índices de infecciones de transmisión sexual y de embarazos en niñas y adolescentes. Concretamente, en 2018, se contabilizaron 77.700 partos en niñas de 10 a 19 años, de los cuales 2.256 tenían menos de 14 años. Solo entre el 1 de enero y el 30 de junio de este año, se han registrado en Guatemala un total de 44.659 nacimientos en madres adolescentes de entre 10 y 19 años, de los cuales 1.254 correspondieron a niñas de entre 10 y 14 años, según datos del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva.

Gabriela Dávila, integrante de la asociación Gente Positiva, denuncia que en Guatemala, miles de niñas “tienen truncados sus sueños y el principal responsable es el Estado, porque no está respondiendo ante la necesidad de brindar una educación integral en sexualidad”. “Tenemos que enseñarles en casa, porque en la escuela no lo hacen”, reprueba, al tiempo que exige al Gobierno que “sepa separar la Iglesia de la legislación para garantizar a las niñas un proyecto de vida digno”.

La directora de la Secretaría Contra la Violencia Sexual (SVET), Gabriela Sandoval, reconoce que “en muchas de las regiones del país, el tema de la sexualidad es tabú y, por tanto, los niños no tienen derecho a opinar sobre su cuerpo y eso les crea un círculo de normalización de la violencia y abusos”. Por su parte, la subsecretaria de la Mujer del Ministerio Público, Luisa Leiva, incide en que “no hay educación sexual en los colegios, al tiempo que tampoco se cumple la ley de acceso a métodos anticonceptivos”, aprobada en el 2005 y que iba destinada especialmente a adolescentes, mujeres, parejas y hombres del área rural que no tengan acceso a servicios básicos de salud. Esta normativa, que no se cumple, también contempla que el Ministerio de Educación debe incluir en la formación escolar contenidos “sobre derechos y responsabilidades para la promoción y el auto cuidado de la salud, sexualidad y el embarazo precoz y no deseado.

Esta ausencia del Estado provoca, según el director de Código Cero, que al hospital de San Benito, en Petén, lleguen chicas embarazadas que “no sabían que a través de una relación sexo genital podían quedar encinta”. Yoni Guzmán reconoce que cuando llegó a la Asociación Tan Ux’il, él tampoco sabía cómo colocar un condón. Confiesa que tuvo “un montón de encuentros sexuales sin preservativo sin tener la conciencia de que podía ocurrir un embarazo o una enfermedad de transmisión sexual”.

Guzmán concluye que este espacio radiofónico también pretende “eliminar los odios” que existen contra las personas de la diversidad sexual, para que la gente “vaya conociendo que no es algo malo, ni un pecado, ni algo por lo que la gente se va a ir al infierno como nos lo pinta la religión, sino que es algo normal”. Suena el teléfono en Código Cero: "¿Si empiezo a tener relaciones sexo genitales y eyaculo fuera, la chica no queda embarazada?", pregunta un oyente. "Eso es un mito y, por tanto, un riesgo", le contestan.

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