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Camila Cabello, una buena chica con estrella

La tímida cantante de origen cubano se confirma como una de las artistas del momento, íntima de Taylor Swift y nueva novia del también intérprete Shawn Mendes

Camila Cabello, en febrero en los premios Grammy.
Camila Cabello, en febrero en los premios Grammy. GTRESONLINE

Uno de los pasatiempos preferidos por parte de prensa y público es especular sobre la posible relación entre dos cantantes cada vez que estos editan una colaboración juntos. Y si aparecen pegaditos en el vídeo, la cosa ya se dispara. La mayoría de las veces, los rumores son desmentidos inmediatamente por las estrellas, sus mánagers y esas onmipresentes "voces de su entorno": son unos profesionales y se han estado comiendo la boca y tocándose por necesidades del guion. El pasado 25 de junio, el cantante canadiense Shawn Mendes y la vocalista cubana Camila Cabello lanzaban un dueto —su segunda colaboración juntos— titulado Señorita que a día de hoy acumula más de 13 millones de visionados en Youtube. El tórrido vídeo, que contiene todos los tópicos que relacionan la ola de calor con las ganas de acostarse con cualquier ser animado que pase cerca, despertó infinitos rumores. Era demasiado real para ser fingido. Además, Cabello hacía semanas que no aparecía en público con su pareja oficial, Matthew Hussey, un inglés de 32 años que ha hecho fama y fortuna (cuenta con un canal de Youtube con casi dos millones de suscriptores) con sus consejos sobre qué deben hacer las mujeres para ligar con hombres. Entre sus propuestas se hallan conceptos tan radicales como acercarse a un tipo en la calle en vez de en un bar, "pedir un favor", o asegurarse de tener una vida plena antes de tratar de meterse mano con nadie. Finalmente, se supo que Hussley y Cabello habían roto y que la cantante estaba con Shawn Mendes, seguramente sin necesidad de usar ninguno de los consejos de Hussley. Esta semana se ha filtrado, primero, un vídeo de la pareja besándose y cogiéndose de la mano; luego, otro de Cabello llorando de emoción durante un concierto del canadiense.

Antes de estrella global con más de 36 millones de seguidores en Instagram, Cabello (La Habana, Cuba, 1997) era una chica tímida, hija de inmigrantes cubanos en Miami, solo capaz de cantar sola en su habitación. Incluso, cuentan, cuando su madre le pedía que entonara algo, ella debía esconderse en el armario para poder hacerlo sin derretirse de pánico.

Le gustaban los clásicos. Los de sus orígenes (Celia Cruz) y los de su destino (Aretha Franklyn). Finalmente, decidió presentarse a un casting para Factor X, el talent show desde el que el más pérfido de los mánagers y productores musicales, Simon Cowell, ha dominado durante décadas el lado más comercial del pop juvenil. Aunque no pasó el corte final, Cabello fue llamada para integrarse en Fifth Harmony, un grupo que saldría propulsado al éxito desde las pantallas de los televisores estadounidenses. Grabaron dos discos antes de que Cabello emprendiera su carrera en solitario, algo cansada de cierta procacidad impuesta y que poco tiene que ver con su forma de ver la vida, que es más en tonos pastel y de jamás poner pegas a almorzar el domingo con los suegros.

Shawn Mendes, en el estadio de Wembley, en Londres, en junio de 2018. ampliar foto
Shawn Mendes, en el estadio de Wembley, en Londres, en junio de 2018. CORDON PRESS

Cabello siempre ha mantenido un perfil cercano y familiar, de chica que a pesar de actuar ante grandes audiencias y acumular millones de todo lo que mide el éxito en el siglo XXI (seguidores, visionados, reproducciones, entradas vendidas….) gusta de volver a su casa cuando tiene un día libre y dormir en esa misma habitación decorada con múltiples versiones de Mickey Mouse en la que creció. Eso fue hasta que la vorágine del éxito la dejara exhausta, sin apenas días libres. “Si no paro, voy a colapsar”, declaró hace unos meses.

En 2018 ya atesoraba dos nominaciones a los Grammy y una considerable cantidad de hits, había actuado en vídeos de Maroon 5 y, sobre todo, había sido adoptada por Taylor Swft, quien contó con ella para su Reputation Stadium Tour. Las dos cantantes se habían conocido años atrás cuando Cabello, como una fan más, se acercó a charlar con Swift, quien se encontraba entonces departiendo con una de sus más célebres examigas, Lorde. Y surgió la chispa. Poco después, la cubana ya estaba confesando que compartía “muchas cosas femeninas” con la Swift. Esta le cantaba el cumpleaños feliz a la autora de I know what you did last summer junto a Selena Gomez. También se cuenta que en 2017, antes de emprender su relación con Hussley, Cabello le pidió consejo a Taylor, que en esto del amor debe ser como pedirle consejo a Bruce Willis sobre si hacerse las mechas californianas o no.

Taylor Swift y Camila Cabello salen a cenar juntas en Los Ángeles (California) en marzo de 2015.
Taylor Swift y Camila Cabello salen a cenar juntas en Los Ángeles (California) en marzo de 2015. CORDON PRESS

De cualquier, modo, a diferencia de algunas de las estrellas, semiestrellas o casiestrellas que han rodeado a la Swift en los últimos años, la cubana mantiene un perfil realmente amable. Hasta humilde. Cuando se le preguntó si eran ciertos los rumores que la colocaban como protagonista del remake de West Side Story que va a acometer Steven Spielberg, la cantante respondió que aún no se sentía preparada. “Apenas hace un año y medio que he empezado a conocerme”, declaró Cabello, cuyo estilo musical está mutando lentamente de pop de manual a ciertos aires latinos contemporáneos. “Lo que debo hacer ahora es volver a encerrarme a escribir canciones con todo esto que sé”.

Incluso cuando las redes se incendiaron con mensajes de odio hacia el pobre Hussey, Cabello se dirigió hacia sus fans para calmarlos: “Por favor, sed buenos, compasivos, sensibles y respetuosos. Sé que me queréis, pero todos los que estáis haciendo estas cosas no estáis respetando lo que es sagrado en mi vida. Os agradecería que borrarais los comentarios malintencionados que habéis hecho”. Una buena chica para enamorarlos a todos. 

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