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Mariscal y familia, de Cobi a resucitar la moda ochentera

Los jóvenes de la saga perpetúan la vena artística de sus padres y se lanzan con ellos a una nueva aventura empresarial tras una época convulsa

De izquierda a derecha, Javier Mariscal, Lola Errando y Pedrín Mariscal, en su estudio de Palo Alto en Barcelona el pasado jueves. Ampliar foto
De izquierda a derecha, Javier Mariscal, Lola Errando y Pedrín Mariscal, en su estudio de Palo Alto en Barcelona el pasado jueves.

Javier y Pedrín Mariscal nacieron el mismo día, un 9 de febrero, con nueve años de diferencia. Chavi, como le llaman en familia, en 1950, y Pedrín en 1959. El primero es el ilustrador y artista de fama internacional, creador de Cobi, la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona, además de otros dibujos y diseños, como la animación de la película Chico & Rita, de Fernando Trueba. Para Pedrín, Chavi fue "un ídolo desde pequeño”. Quizá por eso le ha ido siguiendo la pista, cuando no ha sido al revés. Les une el estudio Mariscal, del cual Pedrín ha sido director creativo durante muchos años, la marca de ropa Tráfico de Modas, donde Mariscal colaboró con los estampados, y Palo Market Fest, el mercadillo hipster de éxito de Barcelona, creado por Pedrín en los jardines de Palo Alto, donde se encuentra el estudio Mariscal.

En una mañana de julio, los dos hermanos más populares del clan Mariscal se sientan en este jardín que tienen por oficina, con Lola Errando, la hija pequeña de Pedrín, que muestra orgullosa los rediseños de Tráfico de Modas. Acaba de relanzar la firma de moda familiar, nacida a principios de los ochenta. Capitaneada por Pedrín y su mujer de entonces, María José Villalonga, esta marca llegó a involucrar a cinco de los hermanos Mariscal. Fue un éxito efímero, duró poco más de una década, pero levantó cuatro tiendas, en Valencia, Barcelona, Madrid y Valladolid, y desfilaba cada temporada en la pasarela Cibeles. En 1992 cerró después de una suspensión de pagos.

De izquierda a derecha, Ada, Jorge, María José Villalonga, Santi y Pedrín, en los ochenta.
De izquierda a derecha, Ada, Jorge, María José Villalonga, Santi y Pedrín, en los ochenta.

Por eso, cuando Lola le dijo a su padre que quería reabrir Tráfico, se le removió todo. “Volver a vivir algo que me hizo mucho daño”, recuerda, y argumenta que cuando el low cost se impuso, muchas marcas que no deslocalizaron la producción no pudieron sobrevivir. Los hermanos Errando Mariscal, que es como en realidad se apellidan, cuentan que Tráfico era una marca que buscaba la excelencia en los tejidos, el patronaje y la creatividad. Para el relanzamiento, Lola, de 24 años, cuenta con el apoyo de su padre, pero también con la ayuda de su hermana Paula, que compagina esta aventura con la interpretación, además de llevar la estrategia y el patrocinio de Palo Market Fest.

Cuando la firma cerró, todos ellos siguieron llevando la ropa. Javier cuenta que su nieta de tres años viste actualmente prendas de Trafiquito, la división infantil, que han pasado por varios pequeños de la familia. La unión que han mostrado siempre los once hermanos —ahora son nueve porque dos, Pilar y Nacho, fallecieron— la han heredado los primos, que son más de treinta. Repartidos entre Valencia, cuna de esta familia de origen burgués, y Barcelona, adónde se trasladó primero Javier y luego le siguieron algunos hermanos, se reúnen todos en Navidad. Los veranos juntos en Formentera también han unido mucho a los primos.

Una campaña de Tráfico de Modas de los ochenta.
Una campaña de Tráfico de Modas de los ochenta.

Pedrín entendió la reapertura de Tráfico “como un acto de amor”. Empezó con muchos consejos de padre y pronto se dio cuenta de que su hija debía cometer sus errores. Lola nació en 1994, dos años después de que la firma cerrara y, aunque ha estudiado cine, desde pequeña alimentó su imaginario con la idea de volver a lanzar la marca. El look de la firma es ochentero pero muy válido hoy en día, en especial los estampados florales, una tendencia que está por todas partes. De hecho, para el relanzamiento se han repescado tres estampados de Mariscal, floreados y coloridos.

Aunque el padre de esta gran familia era médico y muy conservador, la mayoría de hermanos, entre los cuáles hay dos médicos, han sido tocados por la varita de la expresión artística, ya sea a nivel más personal o profesional. Carlos se ha dedicado a la fotografía, Tono al cine —estuvo en la producción de Chico y Rita—, Nacho era conocido por haber impulsado el cómic underground valenciano, y Santi y Jorge trabajaron en Tráfico, igual que Ada. Pero Javier es el más famoso, por su reconocido trabajo como diseñador e ilustrador. En su mejor época, desde 1992 hasta la crisis de 2008, el estudio Mariscal llegó a tener más de un centenar de empleados. Luego el artista no tuvo ningún reparo en reconocer que estaba arruinado. Pero ahora se muestra muy conforme con la vida que lleva. Sigue trabajando, aunque a otro ritmo. Acaba de publicar un cuaderno de viajes sobre Los Ángeles para Louis Vuitton, está trabajando en un libro para los 500 años de La Habana, un encargo del Ministerio de Exteriores de España, y también en otra película de animación con Fernando Trueba, sobre la vida de un músico de Río de Janeiro.

En los jardines de este encuentro, Pedrín creó hace casi cinco años Palo Market Fest, un evento mensual muy concurrido que se ha convertido en plataforma de diseñadores independientes y artesanos contemporáneos, así como de proyectos de música, gastronomía y arte. El festival tiene una pata en Valencia, donde se celebra una vez al año en los Jardines de Viveros, y está estudiando crecer en otra ciudad española, como Madrid, Málaga o Bilbao, o en un formato veraniego en la costa catalana o valenciana. Para Tráfico de Modas, Palo Market Fest es un buen escaparate. En un momento de la charla aparece Jorge, que también estuvo en Tráfico y ahora se ha sumado al equipo del mercadillo. Con tantos hermanos y primos, hay Errando para rato.

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