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Un encuentro científico de nivel mundial en un pueblo de la España vacía

En Salas de los Infantes, un grupo de entusiastas atrae todos los años desde hace dos décadas a algunos de los principales expertos en dinosaurios del mundo

Columna dorsal del saurópodo de hace 145 millones de años que durante estos días excava el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, C.A.S en Torrelara Ampliar foto
Columna dorsal del saurópodo de hace 145 millones de años que durante estos días excava el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas, C.A.S en Torrelara

Cuando en septiembre de 1999 Peter Galton llegó a Salas de los Infantes (Burgos) preguntó por la universidad. Al paleontólogo estadounidense, uno de los más célebres del planeta, lo había convencido para acercarse hasta allí un grupo de jóvenes lo bastante ingenuos como para intentar algo que parecía imposible. Galton fue el primero de una serie de luminarias científicas que desde hace 20 años viajan hasta este pueblo de 2.000 habitantes, en lo que ahora se ha bautizado como la España vacía, para participar en un encuentro científico internacional dedicado a los dinosaurios. Este año, del 5 al 7 de septiembre, se volverá a celebrar.

“Estábamos como cabras”, reconoce Víctor Urién, uno de los miembros del Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas, sentado en una cafetería de la plaza del pueblo. Con esa inconsciencia, desde diciembre de 1998, aquel grupo de aficionados a la paleontología se puso a enviar cartas a algunos de sus ídolos. “Entonces internet estaba menos desarrollado y la única cuenta de correo que teníamos era la mía, de profesor, del ministerio de educación”, cuenta Urién. “Les escribíamos cartas a mano y fax”, añade Fidel Torcida, que ahora es director del museo dedicado a los dinosaurios en Salas. Aquel primer año, lograron atraer también a David Norman, un investigador de la Universidad de Cambridge que ha realizado documentales como Caminando entre dinosaurios, y a José Luis Sanz, una referencia en la paleontología española.

“Tuvimos suerte, porque sabíamos que los primeros tenían que ser importantes para después atraer a otros”, continúa Torcida, que se muestra sorprendido por la buena acogida que recibían unas peticiones “que no llegaban desde una universidad” sino desde un colectivo paleontológico rural. Además de llevar a grandes figuras, también recibieron un gran número de comunicaciones científicas y visitantes de toda España. “Aún no había habido el boom de los dinosaurios que llegó después”, comenta Torcida.

Aunque no tenía universidad, la zona de Salas de los Infantes contaba con buenos yacimientos de dinosaurios, en los que se han encontrado animales tan interesantes como el Demandasaurus darwini, un herbívoro parecido a los diplodocus de más de 10 metros de largo, o el Europatitan eastwoodi, un saurópodo aún mayor que podía alcanzar los 27 metros. Muchas de las piezas que después ayudaron a definir estas especies, estaban entonces acumuladas sin demasiado orden en un almacén del pueblo. Más adelante, entre otras cosas por el impulso de las jornadas internacinonales, fue posible crear un modesto museo en el que exponerlas.

De todos estos años, Urién destaca la humanidad de todos estos popes de la ciencia. Recuerda, por ejemplo, la ocasión en que llevaron a James Farlow, de la Universidad de Indiana, a ver desde una loma el cementerio circular en el que se grabó el final de la película El bueno, el feo y el malo, a pocos kilómetros de Salas. Cuando reconoció el lugar se puso a correr como hace Eli Wallach en esa mítica escena gritando que era su película favorita y tirándose por el suelo.

“Otro que era una estrella es Paul Sereno. Logramos convencerle de que viniese al cuarto intento”, señala Urién. Sereno, profesor de la Universidad de Chicago, es famoso por sus apariciones en National Geographic y por descubrimientos como el del cocodrilo gigante Sarcosuchus. Además, en 1997, la revista People le incluyó en su lista de los 50 más guapos de EE UU. “A las participantes las tenía fascinadas, porque además era muy interesante”, sonríe Urién. “El tipo se levantaba prontísimo, no dormía, porque después por la noche era el último que se quedaba tomando cervezas”, añade Torcida. “Se iba ahí a la Peña Rota muy temprano a estar en contacto con las fuerzas telúricas, era muy intenso. Un día me dijo que pensaba que igual le había llegado el momento de tener por fin un hijo. Y yo pensando: si tiene 60 años”, recuerda Urién.

Cuando llegó el éxito, les recomendaron llevar las jornadas a Burgos, cerca de una universidad y con mejores hoteles. “Pero nosotros queríamos hacerlo aquí, como una manera de atraer otros tipos de actividades culturales y para colaborar, aunque sea un poquito, al desarrollo económico y a luchar contra la despoblación”, explica Torcida.

Este año, entre los participantes destacados de las jornadas internacionales de Salas de los Infantes estarán Steve Brusatte, profesor de la Universidad de Edimburgo y descubridor, entre otras cosas, del Qianzhousaurus sinensis, un pariente chino del Tyrannosaurus rex. También asistirá Martin Sander, de la Universidad de Bonn, que utiliza las últimas tecnologías informáticas para reconstruir los movimientos de dinosaurios a partir de sus fósiles.

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