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El senegalés que ganó un Oscar desde su estudio casero

A Baaba Maal lo llaman 'la voz de la gente' porque su compromiso social es tan enorme como su música. El cantante de la oscarizada banda sonora de 'Black Panther' actúa este fin de semana en Barcelona

El cantante senegalés Baaba Maal, durante un concierto.
El cantante senegalés Baaba Maal, durante un concierto.

Baaba Maal (Podor, Senegal, 1953) forma parte de la generación de artistas que durante los años ochenta empezaron a poner las músicas africanas modernas en el mapa, y además se comprometieron con los problemas y los estigmas que atravesaban el continente. Con más de 35 años sobre los escenarios y 15 discos en el mercado, es conocido en el mundo por su música, su voz y su compromiso social. Baaba Maal es ecléctico, cada disco es un mundo y no pone límites; el sonido es el que establece las fronteras de hibridación de la música africana con otros estilos. Su voz forma parte de la de la banda sonora original de la película Black Panther, con la que han ganado un Oscar y un Grammy.

Desde 2003 es el representante de juventud para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y en 2012 fue nombrado embajador global de Oxfam para temas relacionados con los derechos de las mujeres y de los niños. Su función social es, sin duda, la de un griot (algo así como un juglar) y su voz es el sonido de los espíritus. Escucharle es viajar a otras esferas, a un no lugar, donde el cielo se conecta con la tierra. Le llaman la voz de la gente, porque a través de sus letras y de su música se sabe lo que piensa y sienten los más desfavorecidos. Se considera un patriota, ama a su país, a su cultura y, sobre todo, lo que más le gusta es su pueblo, Podor, su máximo referente vital. Ahí aprendió a hacer música y a vivir. Por eso es el lugar donde ha empezado a organizar su festival, Blues Du Fleuve, y donde está situada su asociación Nann-K, que apoya a las personas de Senegal y África en el desarrollo de la agricultura, la cría de animales y la pesca.

Ha sido invitado a Barcelona por la comunidad senegalesa de Cataluña —la más grande de España— para reforzar los puentes entre el país africano y su diáspora. Allí dará un concierto este sábado. Pero su viaje no consiste en solo hacer bailar a la gente, eso lo tiene muy claro; quiere innovar y empezar a introducir debates porque para él es fundamental estar en contacto con la gente, escuchar lo que dicen y transmitirlo a los despachos cerrados.

Pregunta. ¿Qué balance hace de sus 35 años de trayectoria sobre los escenarios?

Respuesta. Llevo más, pero con mi banda, sí, celebramos 35 años juntos. Al principio solo hacía música tradicional africana, pero enseguida empecé a grabar a nivel internacional y comencé a abrirme a otros estilos y a mezclar sonidos que iba descubriendo con mis viajes. Mi álbum NomadSoul tiene mucha influencia celta, en Firin' in Fouta, mezclaba música cubana con reggae, y tantas otras experiencias. Así que yo diría que hago música internacional con influencias africanas.

La gente se refiere a mi música como africana porque la utilizo para hablar del continente, de su juventud, de las políticas

P. Pero su música está categorizada como africana.

R. Sí, así es, y me encanta.

P. Pero no es cierto.

R. No. La verdad es que no. Es una simbiosis de muchas músicas tradicionales africanas y modernas... La gente se refiere a ella como africana porque la utilizo para hablar del continente, de su juventud, de las políticas.

P. ¿Por qué necesita hablar de ello?

R. África no es un continente como los otros. Está muy estigmatizado y esto hace daño. Las personas más indicadas para hablar del continente deberíamos ser la gente de la cultura, somos un buen instrumento para profundizar y mostrarle al mundo el África verdadera. Nuestro continente es muy diverso, hay muchas culturas, grupos étnicos con historias que se remontan siglos atrás. Y creo que a veces la gente solo destaca lo negativo. Lo que cuentan los occidentales sobre África pasa en todas partes, en todo el mundo hay problemas, pero al mismo tiempo hay cosas positivas. Y en África, desde mi punto de vista, hay más cosas positivas que negativas.

P. ¿Cree que ha ido cambiando la idea que se tiene de África?

R. Ha cambiado, porque la juventud africana está aportando otros relatos, se nota que la gente la conoce mejor. África está saliendo en tantas partes, como en la película Black Panther. En los mejores clubes de Inglaterra hay músicos africanos muy competentes. Por otro lado, gente como Peter Gabriel, Sting y otros quieren colaborar con nosotros. Ahora se empieza a entender que el continente tiene algo que ofrecer.

P. Participó en la banda sonora de la película Black Panther.

R. Estoy muy orgulloso de que mi voz salga en la película, pero no solo por mi voz, sino porque el compositor Ludwig Göransson eligió mi pequeño estudio casero para grabar casi el 70% de la música. Es importante que se sepa y se muestre que todo es posible cuando sabes utilizar tu talento. Además, es una buena oportunidad para África porque Black Panther es una historia que sucede en mi continente y habla de nuestras gentes.

P. Los grandes músicos que aman África quieren colaborar con usted. ¿Con qué criterios elige las colaboraciones?

R. La música africana está abierta al mundo, pero no va con todo, ha de tener un sentido. Cuando colaboré con músicos celtas quería demostrar que había una conexión entre ambas culturas, que en los instrumentos y las melodías hay algo semejante. Si hago música cubana es porque quiero ver las raíces africanas de los esclavos a través de ella, es como un niño que se va y luego vuelve con influencias y se convierte en algo distinto a partir del viaje. Para que se le pueda llamar música africana, tenemos que encontrar un terreno medio. Porque hay una línea que no se puede cruzar; si lo haces ya no lo será.

P. ¿De dónde es su público?

R. Internacional y africano. Hago producciones para los dos mercados. Los jóvenes africanos me ven como el que les va a ayudar a conectarse con el hip hop, con el reggae, la música cubana.

P. ¿Cuáles son sus referentes?

R. Mis primeras referencias están en Podor, un pueblo de mucha cultura. Antes de la época de la colonización, formaba parte del Imperio de Malí. Yo me crie escuchando la música de mi tribu, de mi comunidad, y todas las de la región. Se hacían fiestas con artistas de todas partes y yo estaba siempre ahí, atento, escuchando, conociendo a la gente …¡era como un conservatorio! Después las cantaba e integraba los sonidos que venían de toda África Occidental. Aunque no conociera las lenguas, la canción estaba ahí, la tenía en la cabeza. Y luego empecé a meterme a fondo en la pasión de la música africana y escuchar las grandes voces africanas, como Fanta Damba o Sory Kandia Kouyaté. Estaba fascinado por las voces.

P. ¿Cómo surgió su festival de música en Podor, Blues du Fleuve?

Para alguien que hace música y que canta en su propia lengua, es importante hablar con la gente, debatir, sacar cosas que no caben en una canción

R. Después de viajar durante más de 25 años, quería volver con algo especial para Senegal. Podor tiene la capacidad de recibir a gente, es todo al aire libre, está junto al río, cerca del desierto, es un lugar precioso para organizar cosas. El festival tendrá lugar en diciembre y es una colaboración entre cuatro países: Senegal, Malí, Guinea Conakry y Mauritania. Es una gran representación de nuestras músicas y se verán las enormes posibilidades de esta región. La esencia del festival está en que todos los artistas son locales, de las diferentes culturas, diferentes estilos, griots venidos de todas partes. Los días siguientes también habrá conciertos, pero sobre todo debates. Viene gente de toda África Occidental para hablar de la escolarización de las niñas, de la salud, o la protección del medioambiente. Es una forma de hacer música y al mismo tiempo hablar de temas importantes.

P. ¿Por qué introduce debates en los conciertos?

R. Para alguien que hace música y que canta en su propia lengua, es importante hablar con la gente, debatir, sacar cosas que no caben en una canción. En África hay tanto de lo que tenemos que hablar... Y cuando tienes la oportunidad, como yo, de viajar y de sentarte con la gente y de que te escuchen, creo que deberías utilizarlo para levantar la voz sobre estos temas. Porque en muchos de ellos, la gente afectada no tiene voz. Cuando hablamos del cambio climático, el medioambiente, mucha gente cree que estos jóvenes migran por cuestiones políticas, pero no. Muchos se van porque el clima está cambiando su modo de vida. Y quienes ven cómo cambia su vida no están conectados con los que están sentados en los grandes despachos. La gente no sabe lo que está pasando, cómo afrontar las necesidades de la tierra, no saben nada de todo eso. Mi banda se llama Daande Lenoi, que quiere decir La Voz del Pueblo, así que yo creo que si tienen a alguien como yo, es importante que utilice su voz para hablar de los problemas de la tierra y de la gente. Si no lo hago yo, no veo que mucha de esta gente pueda hacerlo por sí misma.

Traducción: Kira Bermúdez.

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