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El Amazonas devorado por los incendios, en imágenes

El Amazonas devorado por los incendios, en imágenes

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El Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil ha detectado más de 76.620 focos en lo que va de año, casi el doble que en el mismo periodo de 2018 (41.400), pero una cifra no tan alejada de los 70.625 registrados en 2016

  • “Nuestra casa está en llamas. Literalmente. La selva amazónica —los pulmones que producen el 20% del oxígeno de nuestro planeta— está en llamas. Es una crisis internacional”, proclamó el jueves el presidente francés, Emmanuel Macron, en su cuenta de Twitter. Algunos expertos consultados son más cautos. En la imagen, vista del incendio cerca de Porto Velho (Brasil), el viernes 23 de agosto.
    1“Nuestra casa está en llamas. Literalmente. La selva amazónica —los pulmones que producen el 20% del oxígeno de nuestro planeta— está en llamas. Es una crisis internacional”, proclamó el jueves el presidente francés, Emmanuel Macron, en su cuenta de Twitter. Algunos expertos consultados son más cautos. En la imagen, vista del incendio cerca de Porto Velho (Brasil), el viernes 23 de agosto. AP
  • “Lo que muestran nuestros datos es que hubo una intensidad diaria de incendios por encima de la media en algunas partes de la Amazonia durante las dos primeras semanas de agosto”, señala Mark Parrington, de Copérnico, el programa europeo de observación de la Tierra. “Pero, en general, las emisiones totales [de CO2 generado por los incendios] estimadas para agosto han estado dentro de los límites normales: más altas que en los últimos seis o siete años, pero más bajas que a principios de la década de 2000”, subraya. En la imagen, las llamas queman una zona de la selva amazónica cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    2“Lo que muestran nuestros datos es que hubo una intensidad diaria de incendios por encima de la media en algunas partes de la Amazonia durante las dos primeras semanas de agosto”, señala Mark Parrington, de Copérnico, el programa europeo de observación de la Tierra. “Pero, en general, las emisiones totales [de CO2 generado por los incendios] estimadas para agosto han estado dentro de los límites normales: más altas que en los últimos seis o siete años, pero más bajas que a principios de la década de 2000”, subraya. En la imagen, las llamas queman una zona de la selva amazónica cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto. Reuters
  • El Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil ha detectado más de 76.620 focos en lo que va de año, casi el doble que en el mismo periodo de 2018 (41.400), pero una cifra no tan alejada de los 70.625 registrados en 2016. “El número de incendios ha aumentado con respecto a los últimos años y está cerca del promedio a largo plazo”, explica Alberto Setzer, investigador del INPE. En la imagen, columnas de humo en un tramo de fuego de dos kilómetros a unos 65 km de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    3El Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) de Brasil ha detectado más de 76.620 focos en lo que va de año, casi el doble que en el mismo periodo de 2018 (41.400), pero una cifra no tan alejada de los 70.625 registrados en 2016. “El número de incendios ha aumentado con respecto a los últimos años y está cerca del promedio a largo plazo”, explica Alberto Setzer, investigador del INPE. En la imagen, columnas de humo en un tramo de fuego de dos kilómetros a unos 65 km de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto. aFP
  • La NASA también es cautelosa. "No es inusual ver incendios en Brasil en esta época del año, debido a las altas temperaturas y a la baja humedad. El tiempo dirá si este año es un récord o simplemente está dentro de los límites normales", tranquiliza la agencia espacial estadounidense en su web. En la imagen, una casa rodeada de tierra arrasada por los incendios cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    4La NASA también es cautelosa. "No es inusual ver incendios en Brasil en esta época del año, debido a las altas temperaturas y a la baja humedad. El tiempo dirá si este año es un récord o simplemente está dentro de los límites normales", tranquiliza la agencia espacial estadounidense en su web. En la imagen, una casa rodeada de tierra arrasada por los incendios cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto. Reuters
  • La NASA recuerda que los incendios en la cuenca amazónica son rarísimos el resto del año, pero su número aumenta a partir de julio, durante la estación seca, cuando muchas personas utilizan el fuego para mantener sus cultivos o para despejar la tierra para pastos u otros fines. Los incendios suelen alcanzar su pico en septiembre y desaparecen en noviembre. En la imagen, columnas de humo de uno de los incendios cercanos a Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    5La NASA recuerda que los incendios en la cuenca amazónica son rarísimos el resto del año, pero su número aumenta a partir de julio, durante la estación seca, cuando muchas personas utilizan el fuego para mantener sus cultivos o para despejar la tierra para pastos u otros fines. Los incendios suelen alcanzar su pico en septiembre y desaparecen en noviembre. En la imagen, columnas de humo de uno de los incendios cercanos a Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto. AP
  • “Es cierto que el bosque amazónico sufre incendios regularmente, pero de ninguna manera esto significa que sea normal. La Amazonia no evolucionó con incendios frecuentes. Los fuegos recurrentes no son un elemento natural en la dinámica de la selva tropical, como sí lo son en otros entornos, como El Cerrado [una región de sabana ubicada principalmente en Brasil]”, advierte la bióloga brasileña Manoela Machado. En la imagen, uno de los incedios del municipio brasileño de Nova Santa Helena debora un granja, el 23 de agosto.
    6“Es cierto que el bosque amazónico sufre incendios regularmente, pero de ninguna manera esto significa que sea normal. La Amazonia no evolucionó con incendios frecuentes. Los fuegos recurrentes no son un elemento natural en la dinámica de la selva tropical, como sí lo son en otros entornos, como El Cerrado [una región de sabana ubicada principalmente en Brasil]”, advierte la bióloga brasileña Manoela Machado. En la imagen, uno de los incedios del municipio brasileño de Nova Santa Helena debora un granja, el 23 de agosto. AP
  • “La Amazonia arde durante las sequías, pero no por las sequías. Se quema porque hay una demanda de pastos y tierras de cultivo, y el Gobierno actual [presidido por Jair Bolsonaro] no solo no incluye el desarrollo sostenible en sus planes, sino que alienta la deforestación y restringe las acciones sistémicas contra ella”, lamenta Machado, investigadora de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) que estudia los impactos de las actividades humanas en las selvas tropicales. En la imagen, vista aérea de una zona de selva virgen junto a otro quemado recientemente cerca de Porto Velho, el 23 de agosto.
    7“La Amazonia arde durante las sequías, pero no por las sequías. Se quema porque hay una demanda de pastos y tierras de cultivo, y el Gobierno actual [presidido por Jair Bolsonaro] no solo no incluye el desarrollo sostenible en sus planes, sino que alienta la deforestación y restringe las acciones sistémicas contra ella”, lamenta Machado, investigadora de la Universidad de Sheffield (Reino Unido) que estudia los impactos de las actividades humanas en las selvas tropicales. En la imagen, vista aérea de una zona de selva virgen junto a otro quemado recientemente cerca de Porto Velho, el 23 de agosto. AP
  • “Creo que este año, hasta ahora, es normal en promedio, aunque la gravedad de los incendios varía por regiones. La diferencia es que este año los medios de comunicación se han hecho eco de la quema de la Amazonia, lo cual es genial”, opina el ecólogo David Edwards, jefe del mismo laboratorio de la Universidad de Sheffield. En la imagen, troncos ardiendo en una zona de llamas de la selva amazónica, cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    8“Creo que este año, hasta ahora, es normal en promedio, aunque la gravedad de los incendios varía por regiones. La diferencia es que este año los medios de comunicación se han hecho eco de la quema de la Amazonia, lo cual es genial”, opina el ecólogo David Edwards, jefe del mismo laboratorio de la Universidad de Sheffield. En la imagen, troncos ardiendo en una zona de llamas de la selva amazónica, cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto. Reuters
  • El investigador David Edawards recuerda que los incendios en la cuenca amazónica son especialmente graves cuando ocurre El Niño, un fenómeno meteorológico natural y cíclico, vinculado a un incremento de las temperaturas en la parte oriental del Pacífico tropical. Los 70.625 focos registrados en 2016 coincidieron con un evento de El Niño potente. Este año, sin embargo, el fenómeno es débil y, pese a ello, se han detectado más incendios. En la imagen, vista aéra de la defoerestación provocada por los incendios a 65 km de Porto Velho (Brazil), el 23 de agosto.
    9El investigador David Edawards recuerda que los incendios en la cuenca amazónica son especialmente graves cuando ocurre El Niño, un fenómeno meteorológico natural y cíclico, vinculado a un incremento de las temperaturas en la parte oriental del Pacífico tropical. Los 70.625 focos registrados en 2016 coincidieron con un evento de El Niño potente. Este año, sin embargo, el fenómeno es débil y, pese a ello, se han detectado más incendios. En la imagen, vista aéra de la defoerestación provocada por los incendios a 65 km de Porto Velho (Brazil), el 23 de agosto. AFP
  • La selva amazónica alberga el 10% de todas las especies conocidas de animales y plantas y almacena 100.000 millones de toneladas de carbono, una cantidad 10 veces superior a la emitida cada año por el uso de combustibles fósiles, según los cálculos de la Universidad del Estado de Oregon (EE UU). Edwards advierte de que es una pescadilla que se muerde la cola. En la imagen, árboles calzinados de la selva amazónica en Porto Velho (Brazil), el 23 de agosto
    10La selva amazónica alberga el 10% de todas las especies conocidas de animales y plantas y almacena 100.000 millones de toneladas de carbono, una cantidad 10 veces superior a la emitida cada año por el uso de combustibles fósiles, según los cálculos de la Universidad del Estado de Oregon (EE UU). Edwards advierte de que es una pescadilla que se muerde la cola. En la imagen, árboles calzinados de la selva amazónica en Porto Velho (Brazil), el 23 de agosto Reuters
  • “El problema es que los bosques incendiados pierden carbono a medida que los árboles quemados van muriendo lentamente, lo que provoca un mayor cambio climático y una mayor pérdida de la biodiversidad”, apunta el ecólogo David Edwards. En la imagen, camiones circulan junto a un campo quemado del municipio de Nova Santa Helena (Brasil), el 23 de agosto.
    11“El problema es que los bosques incendiados pierden carbono a medida que los árboles quemados van muriendo lentamente, lo que provoca un mayor cambio climático y una mayor pérdida de la biodiversidad”, apunta el ecólogo David Edwards. En la imagen, camiones circulan junto a un campo quemado del municipio de Nova Santa Helena (Brasil), el 23 de agosto. AP
  • La progresiva 'sabanización' de la selva es una amenaza real, según alertó en 2016 un equipo de científicos brasileños encabezado por el climatólogo Carlos Nobre, de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU. En la imagen, vista aérea de un exuberante bosque junto a un campo de árboles carbonizados ceca del municipio de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    12La progresiva 'sabanización' de la selva es una amenaza real, según alertó en 2016 un equipo de científicos brasileños encabezado por el climatólogo Carlos Nobre, de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU. En la imagen, vista aérea de un exuberante bosque junto a un campo de árboles carbonizados ceca del municipio de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto. AP
  • El neerlandés Pepijn Veefkind dirige el instrumento Tropomi, un sensor a bordo del satélite europeo Sentinel-5P que es capaz de identificar puntos calientes de gases contaminantes en la atmósfera. “Es cierto que los incendios a gran escala en la región amazónica ocurren todos los años. Aunque las condiciones meteorológicas puedan desempeñar un papel, hay que recalcar que la mayoría de estos focos están provocados por el ser humano”, señala. En la imagen, vista aérea de uno de los incendios cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto.
    13El neerlandés Pepijn Veefkind dirige el instrumento Tropomi, un sensor a bordo del satélite europeo Sentinel-5P que es capaz de identificar puntos calientes de gases contaminantes en la atmósfera. “Es cierto que los incendios a gran escala en la región amazónica ocurren todos los años. Aunque las condiciones meteorológicas puedan desempeñar un papel, hay que recalcar que la mayoría de estos focos están provocados por el ser humano”, señala. En la imagen, vista aérea de uno de los incendios cerca de Porto Velho (Brasil), el 23 de agosto. REuters
  • Vista aérea de un terreno deforestado en la selva amazónica próximo a los incendios, a unos 65 km de Porto Velho (Brasil), el 24 de agosto.
    14Vista aérea de un terreno deforestado en la selva amazónica próximo a los incendios, a unos 65 km de Porto Velho (Brasil), el 24 de agosto. AFP