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Ronaldinho, el embajador de turismo que no tiene pasaporte

Tras apoyar al presidente brasileño Bolsonaro, el exfutbolista ha sido nombrado para un puesto de representación sin salario y pese a no poder salir del país, sancionado por daños ambientales

El presidente de Embratur, Gilson Machado Neto, junto a Ronaldinho durante la ceremonia de su nombramiento, el 5 de septiembre en Brasilia.
El presidente de Embratur, Gilson Machado Neto, junto a Ronaldinho durante la ceremonia de su nombramiento, el 5 de septiembre en Brasilia. Europa Press

El exfutbolista se hizo conocido por sus increíbles regates que dieron la vuelta al mundo en el auge de su carrera, cuando defendía al Barcelona y a la selección brasileña. Pero, tras colgar las botas, Ronaldinho no lo está teniendo fácil para regatear a las autoridades brasileñas, que le han retirado el pasaporte debido a problemas con la Justicia. Ronaldo de Assis Moreira y su hermano Roberto fueron condenados a pagar varias multas que ascienden a casi 10 millones de reales (algo más de 2,2 millones de euros) por construcciones irregulares en áreas de preservación ambiental a orillas del lago Guaíba, en la ciudad de Porto Alegre. Aunque tiene prohibido viajar al extranjero, el exjugador recibió, la semana pasada, el título de embajador del turismo brasileño.

Es una tarea voluntaria, sin ninguna remuneración y forma parte de un programa de Embratur (la agencia de promoción del turismo) en la que algunas personalidades ejercen de embajadores de atracciones turísticas de Brasil. Según el presidente de Embratur, Gilson Machado Neto, el plan inicial es explotar el alcance de las redes sociales de la estrella, que acumula más de 100 millones de seguidores entre Twitter, Facebook e Instagram. Este martes, Ronaldinho publicó un vídeo promocional resaltando que, entre otros atributos, Brasil es el país del fútbol y del Carnaval. Embratur también estudia la posibilidad de que Ronaldinho protagonice un reality show con turistas que desean conocer el país.

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Debido a la condena, la elección del astro para formar parte del equipo de embajadores ha causado revuelo en el Ministerio de Turismo. Al ser cuestionado sobre los criterios de selección, un funcionario del ministerio cuenta que la designación de Ronaldinho se ha convertido en objeto de burla entre los funcionarios que se opusieron a su nombramiento.

Según Embratur, el cargo de embajador de turismo es “honorario y simbólico”, sin implicaciones con los problemas de Ronaldinho en la Justicia. En la ceremonia en la que fue nombrado, el campeón del mundo celebró su elección para el nuevo reto. “Espero poder ayudar, en cualquier lugar del mundo por el que pase, a enseñar nuestro país tan bonito por naturaleza, invitando a todo el mundo a venir aquí. Es motivo de mucho orgullo”, dijo Ronaldinho, que también es embajador internacional del Barcelona. Por su parte, sus abogados esperan que esta función diplomática informal contribuya a convencer a las autoridades a que dejen que el exjugador pueda viajar al extranjero y a obtener apoyo del Gobierno para presionar al Poder Judicial. En mayo, el Tribunal Supremo de Brasil rechazó un recurso por el que se solicitaba la devolución de los pasaportes.

Ronaldinho y su hermano fueron condenados en 2015. Tras varios intentos de que pagaran las multas, el Tribunal de Justicia de Río Grande do Sul determinó la confiscación de los pasaportes a finales de año pasado, pero los hermanos hicieron caso omiso los requerimientos. Al rechazar un habeas corpus para revisar la pena, la Fiscalía federal señaló que los acusados ridiculizaban a la Justicia y a la sociedad. Poco más de un mes después de la orden judicial, en diciembre de 2018, entregaron los pasaportes y, desde entonces, Ronaldinho dejó de cumplir su intensa agenda de compromisos comerciales en el extranjero. El exjugador, presionado por los patrocinadores, apuesta por una nueva tentativa en la Corte Suprema para retomar su rutina de viajes, ahora también con la excusa de ejercer la función de embajador de turismo.

Antes de que les retirara el pasaporte, Ronaldinho fue uno de los famosos que se sumaron a la campaña de Jair Bolsonaro a la presidencia. En vísperas de la primera vuelta de las elecciones, el excentrocampista del Barcelona publicó una foto en la que llevaba puesta una camiseta de la selección con el dorsal 17 —número del exmilitar brasileño, hoy presidente—, revelando su voto “por un Brasil mejor, deseo paz, seguridad y a alguien que nos devuelva la alegría”. Dos días antes, su hermano y representante Assis había acordado, por un caché de 800.000 reales (unos 180.000 euros), su participación en el Partido de las Estrellas, un acto patrocinado por la cadena de tiendas Havan, cuyo dueño es simpatizante del presidente. El pasado mes de junio, Ronaldinho conoció al mandatario en una comida en el palacio presidencial, evento que registró en su perfil de Instagram con la leyenda “un gusto enorme encontrarme con nuestro presidente”.

Bolsonaro, cuya presencia es habitual en partidos de fútbol, especialmente en los que jugó la selección durante la última Copa América, cuenta en el Gobierno con otro exjugador al frente de una función estratégica. Washington Corazón Valiente, ídolo del Fluminense y del Athletico Paranaense, ocupa el cargo de secretario nacional de Deporte. Tras la publicación en la que recomendaba votar a Bolsonaro, Ronaldinho evitó verter más comentarios sobre política. En la segunda vuelta presidencial, el exjugador que en 2014 apoyó la candidatura de Aécio Neves (PSDB, Partido de la Social Democracia Brasileña), no se manifestó ni votó porque estaba de gira por Asia.

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