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Ana Martín, el manto protector de Isabel Pantoja

La madre de la tonadillera es una de las progenitoras más célebres de España, encarnación del arquetipo de 'madre de la artista'

La cantante Isabel Pantoja con su madre Ana Martín en enero de 1980. rn
La cantante Isabel Pantoja con su madre Ana Martín en enero de 1980. GtresOnline

La última aparición pública de Ana Martín, ya muy delicada de salud y trasladada en silla de ruedas, fue en febrero de 2017. Isabel Pantoja reaparecía ante 10.000 personas en el Wizink Center de Madrid en un concierto que se celebró, no como un simple regreso a los escenarios, sino como una liturgia de resurrección, el cerrojazo definitivo a su calvario social y carcelario. Y allí, como siempre a lo largo de toda su vida, se encontraba la madre de la artista sevillana y eterno manto protector de su hija, carabina infatigable y guardiana de su virtud, pero, sobre todas las cosas, una de las progenitoras más famosas de este país. Ejemplo perfecto del arquetipo de madre de la artista, doña Ana, como siempre se la conoció en los medios de comunicación, ha sido un pilar fundamental en la carrera de la tonadillera más famosa y mediática de este país. Esta semana tras permanecer ingresada en un hospital de Jerez por un empeoramiento de su salud, ha vuelto a Cantora donde vive con su hija

"Es mi madre / la mujer que dio por mí su propia sangre, / y me parió sin miedo es mi madre". Isabel Pantoja le dedicaba esa noche la canción Es mi madre a la persona que mejor ha moldeado en la sombra la trayectoria vital y profesional de la tonadillera. Ana Martín fue quien la llevó a Madrid a comienzos de su carrera a buscar fortuna en la industria musical, la que la ha acompañado por escenarios de varios continentes –era habitual verla planchado sus trajes en los camerinos–, la confesora, tutora de su imagen pública y defensora de su honor y virtud desde que enviudara en 1974 y decidiera entregar su vida a la carrera artística de su hija, con la que pudo levantar económicamente a su familia.

De doña Ana se conocen escasos datos biográficos. Apenas su ascendencia gitana y sus pinitos como bailaora siendo muy joven para las compañías de Juanita Reina y Pepe Pinto. El inicio de lo que podría haber sido una carrera artística quedó aparcado a raíz de su matrimonio con Juan Pantoja, gitano de Algeciras (Cádiz), con el que se casó en 1952. Conocido como Chiquetete, apodo que heredaría su sobrino Antonio Cortés Pantoja, el padre de Isabel Pantoja fue componente del grupo musical llamado Los Gaditanos y se le atribuye –sin certeza– la autoría de la canción Qué bonita que es mi niña, que la tonadillera ha cantado siempre a lo largo de toda su carrera.

Al inicio de su vida en común, el matrimonio Pantoja-Martín vivía en Sevilla y se trasladó a un piso de El Tardón, barriada de nueva creación, levantada en las postrimerías de Triana. Es fundamental dibujar a Doña Ana con un paisaje de fondo que ha moldeado a varias generaciones de artistas y gentes populares de la Baja Andalucía: las casas del Tardón, en la capital andaluza. Promovido en los años duros de la dictadura, con plena vigencia de las políticas económicas autárquicas, este conjunto de viviendas acogió a familias de clases populares, gitanos que sufrían la desaparición de sus corrales de vecinos y otras gentes que huían de la miseria rural en plena migración española del campo a las ciudades. Pronto, la afición al folclore y el origen flamenco de muchos de sus vecinos, convirtió el Tardón en cuna de cantantes, toreros y artistas de todo género. Quizás el primero en llegar fue Curro Vega, hijo del torero Vicente Vega, Gitanillo. Y a partir de ahí, Isabel Pantoja, su primo Chiquetete, Lole Montoya y Manuel Molina (Lole y Manuel), los humoristas César y Jorge Cadaval, Los Morancos; e incluso la expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, han paseado el nombre de este enclave humilde por medio mundo.

Isabel Pantoja y su madre con Kiko Rivera recién nacido, el 9 de febrero de 1984.
Isabel Pantoja y su madre con Kiko Rivera recién nacido, el 9 de febrero de 1984. GtresOnline

Sí está documentado que doña Ana era hija de un verdulero del barrio conocido como El Lechuga, con el que era frecuente verla vender verdura en el mercado, tomando la profesión paterna como propia. Tuvo cuatro hijos –Juan, Bernardo, Agustín e Isabel– y hasta que triunfó su hija en el mundo de la canción española, no tuvo una vida fácil. Quizás por eso, Ana Martín ha funcionado a partir de ahí como una matriarca férrea que ha dictado todos los pasos dados por sus hijos. De hecho, en los círculos más próximos se asegura que de no haber coincidido con el inicio de sus problemas de salud, habría sabido apartar a Isabel Pantoja de las personas que la llevaron a mantener problemas con la justicia.

Alejada de la vida pública desde 2017, ha pasado sus dos últimos años refugiada en la finca Cantora, en la localidad gaditana de Medina Sidonia. Ya en 2015, estuvo ingresada en el Hospital Universitario de Puerto Real (Cádiz) por problemas con el nervio ciático. Isabel Pantoja cumplía sentencia en la prisión de Alcalá de Guadaira y no tuvo tiempo de pedir permiso para visitarla porque en 24 horas ya estaba en casa. Su último percance de salud ha coincidido con la grabación del talent show de Telecinco Idol Kids, donde ejerce de jurado. La tonadillera abandonó todos sus compromisos profesionales, ahora que la televisión la ha recuperado como un personaje de máximo interés, para viajar de nuevo a Andalucía al lado de su madre, su confesora, su refugio ante la adversidad.

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