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La caída en desgracia de Lori Loughlin

La actriz de ‘Padres Forzosos’, implicada en el caso de sobornos en universidades de Estados Unidos, es acusada ahora de conspiración para cometer sobornos federales mientras su matrimonio se tambalea

La actriz Lori Loughlin y su marido, el diseñador Mossimo Giannulli, en Boston, en agosto.
La actriz Lori Loughlin y su marido, el diseñador Mossimo Giannulli, en Boston, en agosto. AFP

Lori Loughlin no levanta cabeza. La actriz que se hizo conocida por su papel de la tía Becky en la famosa serie Padres forzosos lleva desde el pasado marzo en el punto de mira de la justicia estadounidense. Loughlin y su marido, el diseñador de moda Mossimo Giannulli, fueron dos de los 50 padres implicados en un escándalo que ha sacudido el mundo universitario de EE UU al revelar una trama organizada para facilitar el acceso de hijos de familias ricas a las universidades de élite falsificando sus cualificaciones, en el que también se vio implicada la actriz Felicity Huffman. Ahora, el matrimonio ha sido acusado también de conspiración para cometer sobornos federales y, además, fuentes cercanas aseguran que la pareja se encuentra en un delicado momento personal. “Este estrés está a punto de romperlos”, aseguran a People desde el entorno de la intérprete. “Sienten que son como David contra Goliat… ¿cómo te enfrentas al gobierno federal?”, añaden.

El pasado martes, el fiscal del distrito de Massachusetts inculpó al matrimonio de haber conspirado en el soborno a empleados de la Universidad de California del Sur para asegurarse la admisión de sus dos hijas, Isabella y Olivia. Los nuevos cargos, en los que hay otros nueve padres acusados, también incluyen fraude postal y electrónico y lavado de dinero, según ha desvelado la Oficina del Fiscal Federal de Boston.

“A cambio de los sobornos, los trabajadores de la universidad supuestamente designaron a los hijos de los acusados como deportistas, con poca o ninguna consideración por sus habilidades atléticas o como miembros de otras categorías de admisión favorecidas”, dice el comunicado recogido por algunos medios estadounidenses y británicos.

La actriz Lori Loughlin y su marido, Mossimo Giannulli, en abril, en Boston. ampliar foto
La actriz Lori Loughlin y su marido, Mossimo Giannulli, en abril, en Boston. AFP

Loughlin y Giannulli están acusados de pagar 500.000 dólares en 2016 y 2017 para que sus dos hijas ingresasen en la Universidad del Sur de como integrantes del equipo de remo. Ninguna de ellas practicaba este deporte pero las dos fueron admitidas en el centro. De hecho, una de sus hijas, Olivia Jade, es influencer con 1,5 millones de seguidores en Instagram y tiene un canal propio de YouTube, con dos millones de audiencia, y se dedica básicamente a viajar para desarrollar su actividad en las redes sociales. La joven, que ahora tiene 19 años, se llegó a vanagloriar en su cuenta de Instagram de que hablaría con los profesores para continuar con sus viajes o de que le interesaban las fiestas más que los estudios. El pasado lunes USA Today reveló que las hijas del matrimonio ya no están matriculadas en la Universidad del Sur de California.

Con este nuevo cargo, la intérprete de Padres forzosos se enfrenta a cinco años más de prisión que se suman a los otros posibles 40 años de los anteriores supuestos delitos, además de una multa de 250.000 dólares. “Las cosas se ponen cada vez peor para ella. Podrían haberla acusado de todo esto la primera vez, pero esperaron… Ella siente que hay un chivo expiatorio que va en su contra”, insiste la fuente a People. Las autoridades destacan que este nuevo cargo solo va dirigido contra los padres que el pasado abril se declararon inocentes en la acusación inicial, como Loughlin y Giannulli, quienes pagaron un millón de dólares de fianza para quedar en libertad tras prestar declaración ante un juez de Los Ángeles. El magistrado que se ocupó del caso permitió que la pareja pusiera su casa de Los Ángeles como garantía para poder pagar dicha cantidad.

Felicity Huffman, en una prisión de California esta semana.
Felicity Huffman, en una prisión de California esta semana.

Inicialmente, Loughlin y su marido rechazaron el acuerdo de culpabilidad al que se acogieron Felicity Huffman y otros padres implicados, pero luego fueron acusados de lavado de dinero y conspiración. “Toda la familia está caos en este momento. Sabían que esto era una posibilidad, pero confiaron en que sería una herramienta de negociación con la fiscalía. Ahora que los cargos son oficiales se están dando cuenta de que no hay forma de evitar una sentencia de prisión moderadamente larga, a menos que en el juicio salga no culpable”, insiste la fuente cercana al matrimonio, quien asegura que este caso les está sobrepasando sentimentalmente.

En el terreno laboral, Loughlin, de 55 años, sigue manteniéndose en un segundo plano. Alcanzó la fama gracias a su papel en Padres forzosos, que se vio reforzada con la reposición de los capítulos en Netflix y con la nueva serie creada por dicha plataforma, Madres forzosas, vista como una continuación de la primera. Más allá de esto y algunas colaboraciones esporádicas en el mundo de la moda, la actriz ha trabajado principalmente en películas de sobremesa y, con menos éxito, se ha encargado de la coproducción de alguna otra serie.

Mas éxito ha tenido Huffman, de 56 años, que ha formado parte del reparto de Mujeres desesperadas o American Crime y estuvo nominada al Oscar en 2005 por su interpretación en Transamérica. En abril, la actriz se declaró culpable de haber pagado 15.000 dólares para manipular las notas de su hija en los exámenes de acceso a la universidad y el pasado día 15 ingresó en la prisión federal de Dublin, una localidad situada en el norte del estado de California. Allí, la interprete cumple una condena de 14 días de cárcel, 27.000 euros de multa y 250 horas de servicios comunitarios.

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