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La liga de fútbol más pequeña del mundo

Un encuentro entre los Woolpack Wanderers (de rojo) y los Garrison Gunners, el pasado febrero.
Un encuentro entre los Woolpack Wanderers (de rojo) y los Garrison Gunners, el pasado febrero. Getty

Los dos únicos equipos de las británicas islas Sorlingas, de 2.200 habitantes, se enfrentan 22 veces cada temporada en cuatro competiciones

ES DIFÍCIL QUE en el mundo del fútbol se haya jugado un clásico tan recurrente como el que enfrenta a los Garrison Gunners y los Woolpack Wanderers. En las islas Sorlingas, archipiélago de nacionalidad británica a 48 kilómetros de Cornualles, el campeonato local está formado por solo dos equipos. Es, en otras palabras, la Liga de fútbol más pequeña del mundo, como lo reconoció en 2016 la lista Guinness de los récords.

Cuando empezó, en los años veinte, los equipos eran cuatro: dos de la isla de St. Mary’s, uno de Tresco y uno de St. Martin’s. En 1984, los dos conjuntos que quedaban de la Liga, Rangers y Rovers, fueron reemplazados por los Gunners y los Woolpack, ambos de St. Mary’s. Desde entonces, la batalla sigue abierta. Además del campeonato, que los enfrenta 18 veces entre octubre y marzo, hay dos copas, la Scillonian Club Cup y la Galley Cup. Los goles fuera de casa no valen: se juega siempre en el mismo campo. La Charity Shield inaugura cada temporada y, de vez en cuando, los mejores de las islas se reúnen en un combinado para jugar la Lyonnese Cup contra los Dynamo ­Choughs de Penzance, la ciudad de tierra firme más cercana. El trofeo es también el más pequeño del mundo.

Con solo 2.200 habitantes en las Sorlingas, la migración de los jóvenes ha dificultado tradicionalmente la creación de los equipos. La educación local llega hasta los 16 años y los que quieren postular a la universidad están obligados a mudarse al continente. Los jugadores son, en su mayoría, trabajadores adultos: pescadores, agricultores, fontaneros, electricistas… También hay chavales que aún no han cumplido la edad necesaria para salir de la isla. Anthony Gibbons, el presidente de la Liga, vive su decimocuarta temporada como vicecapitán de los Garrison Gunners: “Tenemos un buen núcleo de jugadores que siguen ahí cada temporada. Hemos perdido a algunos jóvenes que se han tenido que marchar para el continente, pero los hemos reemplazado con los nuevos. Hay también algunos que han venido a trabajar durante el verano”, afirma.

El método de elección de los jugadores de cada conjunto es lo más tradicional: los capitanes se reúnen en un bar y eligen a turno. Esto ayuda a mantener el equilibrio entre los equipos porque, como explica Gibbons, “los problemas llegan cuando un club gana la Liga temprano y el número de jugadores empieza a disminuir antes del final del torneo”. No siempre sale bien: en el curso 2018-2019, los Garrison ganaron la Liga con 21 puntos más que los Woolpack.

Esta Liga es diminuta, pero ha atraído la atención de los medios de comunicación y de las marcas deportivas. En 2008, Adidas rodó un minidocumental en el que Steven Gerrard, Patrick Vieira y David Beckham entrenaban a los pequeños de la isla para prepararlos al partido contra los veteranos. En el duelo final jugó con ellos Daniele De Rossi, decisivo para el empate final. “Enfrentarse a él fue surrealista”, relata Gibbons.

Uno de los sueños de esta Liga es ver a sus equipos competir en la FA Cup nacional, aunque William Lethbridge, periodista de Radio Scilly y jugador desde hace seis temporadas, lo ve arduo: “Es complicado por los servicios que tenemos y nuestra posición geográfica”, admite. Lethbridge, de 30 años, espera seguir jugando al fútbol, pero su trabajo como reportero de la BBC podría llevarlo a dejar la isla. Sin embargo, cuando se le pregunta dónde encuentra la motivación para jugar el mismo partido cada semana, dice: “Fácil. Es fútbol en una isla bonita con tus amigos. Nada gana a esto”.