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Quince alucinantes historias de estrellas del pop y el rock

¿Quién fue el primer rockero en romper una guitarra en el escenario? ¿Por qué lo hizo? ¿Cómo es posible que los dos jefes de los Ramones estuvieran 15 años de gira y sin hablarse?

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Johnny Marr y Morrissey, integrantes de The Smiths, en el trastero de la tienda de discos londinense Rough Trade en 1983. Foto: Getty Images

"La forma más rápida de olvidar que estaba siendo analizado en todo momento por todo el mundo era estar muy borracho. Es difícil imaginar cuanto te puede abrumar la fama y estar tan expuesto", llegó a confesar el actor Daniel Radcliffe, cuyo personaje de Harry Potter le perseguirá toda la vida.

La fama, se sea músico, actor o popular por diferentes avatares, no siempre es fácil de gestionar y lleva al ser humano a realizar actos difíciles de clasificar. A esto hay que sumarle, en el caso de los músicos, que la adrenalina de actuar frente a miles de personas enfebrecidas o la necesidad de interpretar el papel de rockero ingobernable han llevado a muchos a protagonizar episodios esperpénticos.

En ICON hemos recopilado 15 de los momentos más épicos que perpetraron leyendas del rock y del pop como Morrissey, James Hetfield, Ozzy Obourne, Mariah Carey o Alice Cooper.

Bono durante un concierto del Elevation Tour de U2, gira celebrada en 2001 que no interrumpió a pesar de que su padre se estaba muriendo.
Bono durante un concierto del Elevation Tour de U2, gira celebrada en 2001 que no interrumpió a pesar de que su padre se estaba muriendo.

Cuando Bono, de U2, dormía con su padre moribundo después de los conciertos

En el verano de 2018, Bono tuvo que cortar abruptamente un concierto de U2 a los 20 minutos al perder totalmente la voz. Un duro trance para el vocalista irlandés, quien en 2001 dio toda una lección de pundonor al no cancelar ninguna de las fechas del Elevation Tour a pesar de que su padre se estaba muriendo. "Regresaba de los conciertos y me sentaba a su lado, aunque no hablábamos", rememora en la biografía coral U2 by U2, en la que recuerda que cada noche se tumbaba a su lado en una cama plegable. Una escena íntima que contrasta con los habituales baños de masas de una estrella del rock.

El fatal desenlace terminó produciéndose el 21 de agosto de aquel año, cuando U2 afrontaba el tercero de sus cuatro conciertos consecutivos en Londres. Cualquiera hubiera entendido una cancelación, pero el cantante decidió seguir adelante sacando fuerzas de nadie sabe dónde: "Las canciones mantuvieron mi cabeza clara. Me agarré con fuerza a ellas. Tres días después le enterramos nosotros mismos. Mi hermano y yo le metimos en el agujero y le cubrimos de tierra. No dejamos que lo hicieran los de la funeraria". Apenas unas horas después, el 25 de agosto de 2001, U2 actuaba en el Slane Castle de Dublín ante más de 75.000 fans que llevaron a Bono en volandas. El poder curativo de la música compartida.

Freddie Mercury con Tony Hadley, de Spandau Ballet, durante un concierto celebrado en 1985 en Auckland (Nueva Zelanda). La actuación estuvo a punto de acabar en desastre debido a la borrachera del líder de Queen, que necesitó la ayuda de varios asistentes para subirse al escenario.
Freddie Mercury con Tony Hadley, de Spandau Ballet, durante un concierto celebrado en 1985 en Auckland (Nueva Zelanda). La actuación estuvo a punto de acabar en desastre debido a la borrachera del líder de Queen, que necesitó la ayuda de varios asistentes para subirse al escenario. Foto: Getty

Cuando Freddie Mercury se bebió una botella de vodka y otra de oporto antes de actuar

A pesar de su espíritu festivo y hedonista, no se recuerda a Freddie Mercury cantando especialmente perjudicado. Sin embargo, el 13 de abril de 1985 perdió los papeles en Auckland (Nueva Zelanda) al aliarse con Tom Hadley, de Spandau Ballet, quien lo recuerda así en la biografía del líder de Queen escrita por Lesley-Ann Jones: "Me dejé caer por la prueba de sonido y Freddie y yo volvimos juntos al hotel y tomamos una copa en el bar. A eso siguió una botella de vodka. Luego una de oporto gran reserva en su habitación. Con una buena cogorza, me dijo que tenía que salir esa noche a cantar Jailhouse rock. Entonces caí en la cuenta y le dije: 'No tengo ni puta idea de la letra'. A lo que él respondió: '¡No importa, yo tampoco tengo ni puta idea!".

El desastre estuvo realmente cerca, pues la melopea llegó a un punto de (casi) no retorno en el que Freddie era incapaz de vestirse solo. Con ayuda de varios asistentes consiguió llegar al escenario justo a tiempo, aunque el teclista Spike Edney -aún con los Queen actuales- relata así la escena: "Improvisaba, se inventaba cosas, cantaba cosas absurdas y así estuvo la primera media hora del concierto. Llegados a la mitad se serenó un poco y todo fue sorprendentemente bien". Por puro instinto, Mercury salvó una situación que casi encalla dramáticamente cuando Hadley se equivocó y empezó a cantar Tutti frutti en lugar de Jailhouse rock. "Brian [May] estaba en plan '¿qué demonios es esto?'. Pero los demás simplemente se partían de risa", recuerda el cantante de Spandau Ballet. Aunque suponemos que ha adornado la historia y en realidad no todos se reían ante la inminencia de la hecatombe delante de 45.000 fans.

Alice Cooper lanzando una gallina al público en 1969. “Soy de Detroit, ¿yo qué voy a saber de gallinas?”, se excusó después.
Alice Cooper lanzando una gallina al público en 1969. “Soy de Detroit, ¿yo qué voy a saber de gallinas?”, se excusó después.

Cuando Alice Cooper destrozó una gallina en pedazos, le arrancó la cabeza y se bebió la sangre. ¿O no?

La anécdota más famosa de Alice Cooper, la misma que comenzaría su fama de hombre salvaje del rock (antes que Ozzy Osbourne), fue aquella que tuvo lugar en el Toronto Peace Festival de 1969. El mánager de la banda rechazó que le pagaran con tal de que ellos tocaran un lugar antes del grupo principal, pues había aproximadamente 80.000 personas viendo el concierto. Antes de Alice Cooper habían tocado los Doors. Y el grupo que cerraría el festival sería nada menos que John Lennon y Yoko Ono con la improvisada Plastic Ono Band (con Eric Clapton y Klaus Voorman).

Cuando llegó el turno de Alice Cooper, Jim Morrison estaba a la derecha del escenario y John y Yoko a la izquierda, mirando el espectáculo. Cooper pensó que, con esos espectadores privilegiados, tenía que causar una gran impresión. En aquel entonces la banda solía finalizar su presentación deshaciendo varias almohadas de plumas, que volaban hacia el público gracias a tanques de oxígeno. En medio de la lluvia de plumas, Alice miró hacia abajo y para su sorpresa había una gallina en el escenario (¿quién diablos lleva una gallina a un concierto?). Así que tomó al ave y se le ocurrió que como tenía alas, volaría sobre la audiencia. “Soy de Detroit, ¿yo qué voy a saber de gallinas?”, diría después. Alice simplemente la arrojó al público, quienes procedieron a destrozar a la pobre gallina (irónico para un festival de “paz”). Luego, arrojaron los pedazos al escenario. Al día siguiente los titulares de los periódicos decían: “Alice Cooper destroza una gallina en pedazos, le arranca la cabeza y se bebe la sangre”. Inmediatamente recibe una llamada de Frank Zappa quien le dice: “Alice, ¿mataste a una gallina en el escenario anoche?”. Cooper le responde que no. Y Zappa le dice: “Perfecto, ¡no se lo digas a nadie!, ¡les encantó!”. Por si fuera poco, la gente que ocupaba las primeras 10 filas del concierto eran personas en sillas de ruedas: ellos fueron los que mataron a la gallina.

Ozzy Osborne dando de comer a unas palomas en Glasgow en 1982. Precisamente sirviéndose de una paloma protagonizó uno de sus momentos más salvajes. También le gusta morder a los murciélagos.
Ozzy Osborne dando de comer a unas palomas en Glasgow en 1982. Precisamente sirviéndose de una paloma protagonizó uno de sus momentos más salvajes. También le gusta morder a los murciélagos. Foto: Getty

Cuando Ozzy Osbourne le dio un mordisco a un murciélago en un concierto

Tras ser expulsado de Black Sabbath por sus excesos, Ozzy empezó la década de los ochenta con la firme intención de triunfar como solista. Con buena predisposición se presentó a una reunión en la CBS para hablar de su primer disco en solitario, Blizzard of Ozz (1980). Ante el tedio mostrado por los ejecutivos, decidió dar un salvaje golpe de efecto mordiendo a una paloma, arrancándole la cabeza y lanzándola sobre la mesa ante el estupor generalizado. Fue expulsado rápidamente del edificio, pero la maniobra surtió efecto y el rockero terminaría vendiendo un millón de ejemplares de su debut.

Eso lo hizo a propósito, aunque convenientemente enajenado por el alcohol, según él mismo relata en sus memorias. Lo que no hizo aposta fue morder la cabeza de un murciélago durante un concierto en Desmoines en 1982, tal y como rememora él mismo: "Del público salió un murciélago y pensé: 'Un juguete'. Así que lo levanté ante los focos y enseñé los dientes. El público se volvió loco y entonces hice lo que siempre hacía con los juguetes de goma sobre el escenario. Lo mordí. De inmediato sentí que algo iba muy mal. La boca se me llenó de un líquido pegajoso y cálido con el peor regusto que os podáis imaginar. Noté que me manchaba los dientes y me corría por la barbilla. Y luego la cabeza se movió dentro de la boca". Tras ser trasladado en silla de ruedas a las emergencias del hospital más cercano, Ozzy tuvo que acostumbrarse al dolor de las inyecciones antirrábicas durante todo el resto de aquel tour.

Cuando Malcolm Young entró al camerino de Mötley Crüe y...

En una época en la que todos los rockeros eran forajidos ingobernables, Mötley Crüe se empeñaron en ser los maestros de la barbarie -con permiso de Ozzy-. Así se puede explicar, al menos un poquito, que adquirieran la estúpida costumbre de morderse unos a otros, algo que según Nikki Sixx era "un rollo cordial", pero obviamente "dolía si no estabas pedo". Cualquiera que haya leído su autobiografía, Los trapos sucios, sabe que eran capaces de todo, por lo que esto de los bocaditos cariñosos tampoco pilla por sorpresa. Aunque como era de esperar, se les fue de las manos en más de una ocasión, tal y como el bajista cuenta en una de las miles de anécdotas acumuladas por la banda.

"La noche del primer concierto del Monsters of Rock en Donington (1984) yo estaba tan borracho y tan puesto de coca que me acerqué a Eddie Van Halen y le hice un placaje", comienza Sixx, quien prosigue: "A continuación le levanté la camisa y le di un mordisco en el estómago. Eddie se levantó, se sacudió el polvo y me miró entrecerrando los ojos. Antes de que tuviera oportunidad de disculparme, Vince Neil [cantante de Mötley Crüe] se le echó encima corriendo y le hundió los dientes en la mano. Aquello puso a su esposa Valerie completamente histérica: nadie le muerde a Eddie Van Halen la mano con la que toca la guitarra. Supongo que también debí morder a Angus Young, porque su hermano Malcolm se acercó a mi cabreadísimo. Yo llevaba zapatos de plataforma así que él quedaba a la altura de mi ombligo: '¡Hijo de puta, vale que le hayas mordido a mi hermano, pero como tengas los cojones de intentar morderme a mi te arrancaré la puta nariz de un bocado, maricón de mierda!'. Y antes de darme cuenta estaba trepando por mis piernas y arañándome la cara como un gato enloquecido. Conseguimos echarle del camerino, pero podíamos oírle arañando la puerta".

Joe Perry y Steven Tyler, de Aerosmith, durante un concierto en 1975. Los dos músicos eran conocidos como The Toxic Twins (Los Gemelos Tóxicos) debido a su afición por las sustancias.
Joe Perry y Steven Tyler, de Aerosmith, durante un concierto en 1975. Los dos músicos eran conocidos como The Toxic Twins (Los Gemelos Tóxicos) debido a su afición por las sustancias. Foto: Getty

Cuando Aerosmith mandó construir la caseta del vicio

Tal era el abuso de las drogas en el seno de Aerosmith durante los setenta que la pareja formada por el vocalista Steven Tyler y el guitarrista Joe Perry es conocida desde entonces como The Toxic Twins (Los Gemelos Tóxicos). Dependencia pura que derivó en una idea que en la cabeza del cantante era genial, pero que no hizo otra cosa que demostrar que iban cuesta abajo y sin frenos. "Siempre tenía en escena mi botiquín en un tambor vacío de catorce pulgadas, en cuyo fondo había una botella de Jack Daniel's y dos vasitos de papel: uno lleno de coca con una pajita, el otro con Coca-Cola y Jack Daniel's", confiesa Tyler en sus memorias, pasando luego a describir su nada discreto modus operandi: "Me iba detrás de los amplis, me cubría la cabeza con una toalla y metía la pajita en la nariz. La pajita salía del vaso, como si fuera para beber".

Llegados a ese punto de descaro y normalidad, Steven decidió mandar que le construyeran un camerino en escena donde poder esnifar con más intimidad mientras la banda seguía tocando: "La idea era una garita pequeña y portátil que pudiésemos situar en la parte trasera del escenario. Así que en 1976 encargamos un pequeño camerino a una compañía que diseñaba y montaba iluminación para teatros y también decorados. Les dimos los planos y las medidas: 36 pulgadas (94 centímetros) de profundidad, 36 de ancho y dos metros de alto. Pero cuando llegó medía 11 por 11 metros. Era un trasto tan jodidamente monstruoso que tuvieron que transportarlo en un camión enorme. Fue como el accesorio de Stonehenge en Spinal Tap pero al revés. Lo devolvimos. Escribimos en él: 'vendédselo a los Stones'. Creo que lo hicieron".

Ian 'Lemmy' Kilmister, líder de Motörhead, actuando en 1991.
Ian 'Lemmy' Kilmister, líder de Motörhead, actuando en 1991. Foto: Getty

Cuando Lemmy pidió un boli, escribió una letras y ganó más dinero que en 15 años de Motörhead

El icónico Lemmy Kilmister comenzó su andadura musical a finales de los años sesenta enrolándose en diversas bandas antes de pasar a formar parte de Hawkind en 1971 y luego fundar Motörhead en 1975. Teniendo en cuenta que estamos ante uno de los grupos capitales de la historia del rock, lo natural sería pensar que su líder, fallecido en diciembre de 2015, disfrutó en vida de todo tipo de placeres y comodidades. Pues no. Placeres sí que degustó, como procede a un rockero incomparable en todos los sentidos, pero el apartado de las comodidades nunca estuvo del todo cubierto hasta los años noventa.

Fue entonces, después de álbumes tan laureados como Bomber (1979), Ace of spades (1980) o Iron fist (1982) cuando al fin consiguió cierta estabilidad. Y no gracias a la rentabilidad de Motörhead, sino a un encargo de Sharon Osbourne, quien le pidió que escribiera algunas canciones para el disco No more tears (1991), de su marido Ozzy Osbourne. "Ese álbum vendió millones de ejemplares y yo había compuesto cuatro de sus canciones. Fue uno de los encargos más sencillos que he tenido en la vida. Me llamó Sharon y me dijo: 'Te pagaré x cantidad de dinero si compones unos temas para Ozzy'. Así que le dije: 'Está bien, ¿tienes un boli?'. Escribí seis o siete letras y Ozzy acabó usando cuatro de ellas: Desire, I don't want to change the world, Hellraiser y Mama I'm coming home. Gané más dinero con esas cuatro canciones para Ozzy que en 15 años con Motörhead. ¡Qué absurdo!", confiesa en su autobiografía Lemmy.

Alejandro Sanz y Alicia Keys en los Grammy Latinos de 2009 cantando 'Looking for paradise', tema que compusieron juntos.
Alejandro Sanz y Alicia Keys en los Grammy Latinos de 2009 cantando 'Looking for paradise', tema que compusieron juntos. Foto: Getty

Cuando un día navegando al lado de la Estatua de la Libertad le inspiró a Alejandro Sanz un mega éxito

La inspiración para componer una canción puede aparecer en cualquier momento y hay que estar ágil para atraparla. Aunque sea navegando por el río Hudson de Nueva York en las cercanías de la Estatua de la Libertad bajo la luna llena, como le pasó a Alejandro Sanz una noche de 2009 con su Looking for paradise. A bordo de ese barco, propiedad de un amigo del madrileño que pidió permiso a la autoridad portuaria para dar el paseo, estaban también su viejo amigo el exministro José María Michavila -a quien había conocido estudiando inglés en Londres- y la cantante Alicia Keys, que lo recuerda así: "Simplemente nos juntamos tocando el cajón y la guitarra, cantando y contando lo que estaba ocurriendo en el mundo. Y él estaba feliz. Aún le veo así, viviendo el momento".

Es en su reciente biografía Vive Alejandro Sanz evoca esa plácida noche en la que, como él mismo subraya, "surgió la magia". "Coincidimos en Nueva York en el barco de unos amigos y agarré la guitarra y empecé a improvisar. Fue una cosa muy rara porque no suelo cantar en reuniones de amigos si no estoy con gente de mucha confianza, pero fue magia inmediata. Allí mismo nos miramos y supimos que teníamos que hacer algo. Alicia me dijo que para ella su paraíso era escribir la mejor canción con un amigo. Poco después nos reunimos en Miami y la grabamos casi a la primera, después de otro paseo en bote allí y dos botellas de vino".

Pete Townshend estrellando su guitarra eléctrica contra un amplificador en 1964. El componente de The Who fue el primer músico en destrozar su instrumento sobre el escenario.
Pete Townshend estrellando su guitarra eléctrica contra un amplificador en 1964. El componente de The Who fue el primer músico en destrozar su instrumento sobre el escenario. Foto: Getty

Cuando Pete Townshend hizo historia al ser el primero en romper una guitarra en el escenario

Nadie ha destrozado jamás su guitarra eléctrica con tanto estilo como Pete Townshend. Más que nada porque para eso fue el pionero en el rudo arte de la destrucción de este instrumento allá por el verano de 1964, cuando The Who se llamaban todavía The High Numbers. Este simbólico gesto de rabiosa autoafirmación, en cualquier caso, no fue premeditado, sino que fue por accidente debido a las reducidas dimensiones del escenario del pub Railway Tavern, en el norte de Londres. Con su considerable estatura, Pete golpeó involuntariamente su Rickenbacker contra el techo y, al ver que había quedado severamente dañada, decidió acabar la faena para jolgorio del público. "Algunos soltaron una risita y pensé: 'Joder, está rota, así que mejor terminar con la cosa", rememoró Townshend en 2004 para Rolling Stone.

Tanto impacto tuvo este inesperado afán devastador del guitarrista británico, que por aquel entonces tenía 19 años, que en la siguiente actuación del grupo en el mismo lugar se quedaron fuera decenas de personas que habían acudido gracias al boca a boca. Pete no sabía entonces que era el primero en romper una guitarra eléctrica en un escenario, por lo que, desconcertado ante el aumento de asistencia para ver su numerito, optó por contenerse en aquella segunda ocasión. Pero no hubo problema, el autodestructivo batería Keith Moon fue quien decidió arrasar su batería para contentar al personal. A partir de aquel verano, la destrucción de instrumentos se convirtió en un elemento básico en las presentaciones en vivo de The Who, como explica Townshend en sus memorias: "La destrucción es arte si se sintoniza con música".

Johnny Ramone con su mujer Linda, exnovia de Joey Ramone, en la Semana de la Moda de Nueva York en 1994. Johnny y Joey dejaron de hablarse en 1981, cuando Joey descubrió la relación de Johnny y Linda.
Johnny Ramone con su mujer Linda, exnovia de Joey Ramone, en la Semana de la Moda de Nueva York en 1994. Johnny y Joey dejaron de hablarse en 1981, cuando Joey descubrió la relación de Johnny y Linda. Foto: Getty

Cuando los dos líderes de los Ramones dejaron de hablarse de por vida

El grupo de punk rock más guay de la historia nació en 1974 en Nueva York y ofreció su último concierto el 6 de agosto de 1996 en Los Angeles. Los dos miembros que siempre estuvieron comandando la nave fueron el vocalista Joey Ramone (Jeffrey Hyman) y el guitarrista Johnny Ramone (John Cummings), unidos para siempre aunque dejaron de hablarse en 1981, cuando el segundo empezó a salir con la exnovia del primero para terminar casándose con ella, convirtiéndose en pareja de por vida. Explicarlo en detalle sería demasiado largo y todo puede resumirse en que la atracción entre ambos era demasiado fuerte como para resistirse, por lo que terminaron juntos por pura necesidad (tampoco lo inventaron ellos, la vida es así, que cantaría aquel).

Johnny intentó ocultar durante un tiempo su relación con Linda Daniele, pero era algo que todo el mundo en el entorno de la banda sabía. Joey tuvo que curar su corazón roto y plasmó su frustración en clásicos como The KKK took my baby away. La relación entre ambos se deterioró hasta el punto de hablarse a través de su representante, Monte Melnick, aunque estuvieran al lado, tal y como se relata en la biografía coral De gira con las Ramones. En sus páginas el propio Monte recuerda: "De alguna manera aquella tensión nunca llegaba al escenario. Allí arriba hacían el Ramone, era para lo que vivían. No se soportaban, pero salían y daban un concierto porque sabían que tenían algo bueno entre manos". Y Johnny admite: "A veces hacíamos un esfuerzo por entendernos un poco. En el último álbum puede que hablásemos un poco". La relación entre los dos iconos del punk nunca se arregló y Joey moría en 2001 y Johnny en 2004.

Bruno Mars, con seis años, en la película 'Honeymoon in Vegas' (1990), donde imita a Elvis Presley.
Bruno Mars, con seis años, en la película 'Honeymoon in Vegas' (1990), donde imita a Elvis Presley.

Cuando Bruno Mars dormía en un tejado porque no tenía otra cosa

Bruno Mars es uno de los reyes del pop del siglo XXI. Encabeza las listas de ventas y llena grandes estadios por todo el mundo, disfrutando de un estatus ganado a pulso durante toda su vida. Literalmente. Porque apenas con cuatro años empezó su andadura profesional imitando a Elvis Presley llegando a aparecer con tan solo seis años en Honeymoon in Vegas (1990), película de Andrew Bergman protagonizada por Nicolas Cage, James Caan y Sarah Jessica Parker. Actuando con su familia, ganaba así dinero entreteniendo a turistas en los hoteles de su Hawai natal, también imitando a su idolatrado Michael Jackson.

"Era como una escuela de rock para mí", declaraba en una entrevista en el programa de la CBS 60 minutos con motivo del lanzamiento de su último álbum, en la que también rememoraba las dificultades tras el divorcio de sus padres cuando él tenía 12 años. Él y su hermano se quedaron con su progenitor y las pasaron canutas, viviendo en el tejado de un edificio y en una furgoneta. Hasta que su padre encontró trabajo en el zoológico de aves Paradise Park y allí se mudaron. "No teníamos baño al principio así que teníamos que cruzar el parque para encontrar uno en mitad de la noche", recordaba Mars en dicho programa con más nostalgia de la que cabría esperar.

Para ver a Bruno Mars con seis años imitando a Elvis en Honeymoon in Vegas pinchar aquí.

Cuando Mariah Carey se pasa toda la noche evitando unas goteras

Como la gran diva que es, Mariah Carey tiene sus cosillas. Pequeños caprichos que por lo general implican el gasto de miles de euros de una sola tacada. Pero también tiene otros más asequibles, como por ejemplo, su gusto por los humidificadores. Claro que ella, que todo lo hace a lo grande, no puede conformarse con uno de estos cacharros y necesita 20. ¿Para qué? Pues para colocarlos alrededor de su cama mientras duerme para mimar sus poderosas cuerdas vocales.

"Literalmente, tengo 20 humidificadores alrededor de mi cama. Es como dormir en un cuarto de vapor", declaró en 2007 a V Magazine, en una entrevista en la que aún daba más detalles de lo que parece algo de lo más incómodo: "La cama es toda de felpa, el techo está inclinado para que el agua no pueda caer sobre mi cabeza y gotea hacia abajo a mi lado. Tengo que tener la televisión resguardada detrás de un cristal".

Lars Ulrich y James Hetfield, integrantes de Metallica, en 1984, dos años después de que llegaran a las manos en uno de sus primeros conciertos.
Lars Ulrich y James Hetfield, integrantes de Metallica, en 1984, dos años después de que llegaran a las manos en uno de sus primeros conciertos. Foto: Getty

Cuando los dos líderes de Metallica se pelearon a golpes en la parte de atrás del escenario

Metallica nació en 1981 con la unión del tímido y rabioso James Hetfield y el extrovertido y ambicioso Lars Ulrich. Dos caracteres no ya diferentes, sino directamente opuestos que, precisamente por eso, encajaron inesperadamente rápido convirtiéndose en cemento macizo. Pero esto no evitó que llegaran a las manos en uno de sus primeros conciertos, celebrado el 2 de agosto de 1982 en el legendario Troubadour de West Hollywood. Mal lugar para enfurruñarse, más aún teniendo en cuenta que fue por un detalle revelador que ya plasmaba la personalidad de ambos, por aquel entonces aún secundados por el también guitarrista Dave Mustaine y el bajista Ron McGovney.

Aquella velada fue la primera vez que el público, entusiasmado, les pedía un bis. El problema fue que no tenían nada preparado y tuvieron que tirar de democracia en el camerino, con tres cuartas partes votando por Blitzkrieg, versión del grupo del mismo nombre, y el batería apostando por Helpless, de sus adorados Diamond Head. Haciendo gala de una temprana actitud dictatorial y arrogante que terminaría siendo célebre, Ulrich empezó a darle caña a Helpless justo cuando Hetfield se acercaba al micrófono para empezar con Blitzkrieg. El desastre se maquilló a duras penas sobre la marcha con el cantante entre avergonzado y furioso, tal y como se relata en la biografía del grupo escrita por Paul Brannigan y Ian Winwood: "Al terminar la canción, Hetfield se volvió hacia la parte de atrás del escenario, le arrojó la guitarra a Ulrich y le propinó al batería un derechazo en el estómago. '¡Gilipollas! No vuelvas a hacer eso en la vida'. Y Ulrich no volvió a imponer su voluntad... al menos no tan descaradamente".

Johnny Marr y Morrissey en 1983, cuatro años antes de poner fin a los Smiths.
Johnny Marr y Morrissey en 1983, cuatro años antes de poner fin a los Smiths. Foto: Getty

Cuando 21 años después Morrissey y Johnny Marr se reunieron en un pub para ver si resucitaban a The Smiths

21 años después de su separación, hubo unos días en 2008 durante los que una hipotética reunión de The Smiths estuvo más cerca que nunca. La reedición de su catálogo propició que los dos líderes, Morrissey y Johnny Marr, retomaran levemente el contacto, llegando a quedar una tarde en un pub al sur de Manchester de manera espontánea. "Hacía como 10 años desde la última vez. Nos pusimos al corriente y nos dejamos llevar por los recuerdos. El dueño del pub no daba crédito al momento al que estaba asistiendo y seguimos bebiendo mientras conversábamos durante horas hasta que la cosa desembocó en el tema", relata el guitarrista Johnny Marr en su autobiografía, ¿Cuándo es ahora?

El tema era, obviamente, la reunión de The Smiths y allí estaban sus dos miembros más carismáticos discutiendo la posibilidad. "La verdad es que pareció que, con buena voluntad, podría llevarse a efecto. Después de más cervezas nos abrazamos y nos dijimos adiós", cuenta Marr, quien admite que el asunto tenía buena pinta..., pero se detuvo sin más: "A lo largo de los siguientes días el contacto no se interrumpió y planeamos quedar de nuevo. Me complacía de verdad volver a hablar con Morrissey. Pensaba que si la intención de reunirnos era clara podríamos hacer feliz a un montón de gente; y tal vez, al haber ganado un montón de experiencia, fuéramos incluso mejores. Morrissey y yo proseguimos ese diálogo. Pero unos días después me fui con los Cribs -mi banda de entonces- a México y, de repente, toda la comunicación se cortó. Ya no volvimos a hablar, las cosas regresaron a donde estaban y espero que ese sea ya su sitio para siempre".

Chrissie Hynde con Steve Jones, que la tiene en brazos, y Paul Cook. Jones y Cook son los dos miembros de Sex Pistols a los que la cantante de The Pretenders no les pidió matrimonio.
Chrissie Hynde con Steve Jones, que la tiene en brazos, y Paul Cook. Jones y Cook son los dos miembros de Sex Pistols a los que la cantante de The Pretenders no les pidió matrimonio. Foto: del libro 'A todo riesgo'

Cuando Chrissie Hynde, de The Pretenders, estuvo a punto de casarse con dos miembros de Sex Pistols

En el Londres de finales de 1976, Chrissie Hynde era una estadounidense sin permiso de residencia y aspirante a ni ella misma sabía muy bien qué. Su pretensión última era formar una banda, pero después de demasiados bandazos no estaba nada claro que eso fuera a suceder. Tan perdida y desesperada se vio por estar ilegalmente en el país que estuvo a punto de casarse no con uno, sino con dos integrantes de los Sex Pistols. "Johnny Rotten se ofreció voluntario para acompañarme al registro y que así pudiera quedarme en el país, pero justo cuando se acercaba la fecha acordada, el grupo apareció en el programa de televisión Today presentado por Bill Grundy y pasaron a ocupar las portadas de los tabloides después de llamarle "guarro cabrón" [al presentador] y otras lindezas. Rotten se hizo famoso de pronto y cuando le pregunté si nuestro pacto seguía en pie se puso a gimotear", rememora Hynde en sus memorias A todo riesgo.

Fue entonces Sid Vicious quien se ofreció a hacerlo siempre y cuando sacara algo a cambio. Ella le ofreció dos libras y a él le pareció un trato justo. Tras pasar por la casa de la madre de Sid para hacerse con su certificado de nacimiento -pues él era aún menor de edad-, se plantaron a primera hora de la mañana siguiente en la oficina de marras, pero la encontraron cerrada por ser día festivo. Así quedo la cosa porque el día después el bajista tenía un juicio por haber "sacado un ojo a vete a saber quien con un cristal", escribe Hynde. "Desde entonces muchos me han preguntado por mi casamiento con Vicious: jamás se celebró", sentencia Hynde, quien poco después cumpliría su sueño fundando The Pretenders y se casaría (de verdad) con Jim Kerr de Simple Minds tras un tiempo saliendo con Ray Davies de The Kinks. Menudo folletín.

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