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El clan que rodea a Greta Thunberg

La activista sueca ha sido acusada sin pruebas de ser un títere de sus padres o de intereses oscuros, pero quienes les han tratado aseguran que ella es "su propia jefa"

greta thunberg familia
La familia Thunberg, en las Navidades de 2018. INSTAGRAM

Greta Thunberg fue recibida en Lisboa como una heroína al descender con otros cinco pasajeros de un pequeño barco con el que habían cruzado el Atlántico para no contaminar. Pero en esa bienvenida el martes de la semana pasada, un viajero no apareció en la rueda de prensa en el muelle: el padre de la activista adolescente, Svante. Siempre la acompaña pero queda en un segundo plano. Tampoco manda sobre su hija, dicen numerosas personas que han tratado de cerca a la persona del año según la revista Time, la adolescente sueca de 16 años que ha inspirado un movimiento global para luchar contra la crisis del clima.

Desde que se hizo conocida hace 15 meses, Thunberg se ha enfrentado a sospechas de que alguien está detrás de ella. Sus padres, agencias de publicidad o el multimillonario George Soros han sido señalados en teorías de la conspiración que han sido desmontadas. Su entorno afirma que ella es “su propia jefa” y su desenvoltura en público transmite esa sensación.

Durante su estancia de seis días en Madrid para la Cumbre del Clima de la ONU, desde el viernes pasado hasta este miércoles, Thunberg ha estado rodeada de un puñado de personas de confianza. Además de su padre Svante la acompañaba Erika Jangen, una amiga de la familia que la conoce desde que nació. Otro grupo reducido de asistentes, personas con experiencia en el mundo del activismo climático, les han ayudado con la agenda. Su madre Malena Ernman y su hermana Beata, dos años menor que Greta, han permanecido en Suecia.

Según el relato familiar, no son los padres quienes han influido sobre la menor, sino más bien al contrario. Greta cayó a los 11 años en una fuerte depresión que la llevó a dejar de comer y hablar con extraños. Ella, diagnosticada con síndrome de Asperger, ha dicho que su pasión por salvar el planeta se la debe en parte a la forma de ver el mundo propia de una persona autista, capaz de fijar toda su atención y esfuerzos en un solo tema. Su madre, una famosa cantante de ópera que representó a Suecia en Eurovisión 2009, y su padre, actor de teatro, cambiaron sus ideas gracias a su hija. Se hicieron veganos, redujeron su consumismo y dejaron de volar en avión. Lo relataron en el libro Nuestra casa está ardiendo, la versión española de una autobiografía familiar que vio la luz en Suecia el 23 de agosto de 2018 con el título Scener ur hjärtat  (escenas desde el corazón).

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Tres días antes de la publicación del libro, su hija había iniciado su histórica protesta. Se plantó sola frente al Parlamento sueco con un cartel que decía "huelga escolar por el clima", publicó una foto suya en las redes sociales y la revolución se puso en marcha. La imagen de una estudiante de 15 años que no iba a clase para protestar por el medio ambiente se viralizó y en cuestión de horas aparecieron los primeros periodistas suecos, de los periódicos Dagens ETC y Aftonbladet. Ayudó que Suecia se encontraba en días previos a unas elecciones generales. El diario británico The Guardian, que desde hace años da una atención especial al clima, fue el primer medio internacional que la entrevistó, a la semana siguiente. Después llegarían las invitaciones a dar una charla TED en Estocolmo, acudir a foros internacionales, las manifestaciones multitudinarias y así hasta hoy.

En el libro, firmado por los cuatro miembros de la familia pero narrado en la voz de la madre, los padres de Greta se presentan como dos firmes creyentes en la causa. Cuentan de manera explícita las peleas, insultos y llantos en un hogar en crisis por la condición de las dos pequeñas. A Beata le diagnosticaron trastorno de hiperactividad con déficit de atención. Las enfermedades mentales que proliferan en Occidente son, según relatan, la manifestación en nuestra parte del mundo de la crisis de sostenibilidad generada por un modelo que gira en torno al crecimiento sin límites. Las consecuencias de ese sistema en otros continentes serían las sequías, los corrimientos de tierra o la subida del nivel del mar.

A Greta se le ocurrió la idea de iniciar la huelga escolar durante las vacaciones. Se inspiró en los adolescentes estadounidenses del movimiento Zero Hour, frustrados por la pasividad de los políticos en el asunto del clima. Sus padres, algo reticentes al principio, la apoyaron viendo el entusiasmo que despertaba a su hija, hasta entonces triste y reacia a relacionarse con extraños.

Greta ya había previsto que su huelga atraería la atención de los medios. En los días previos su energía aumenta y no para de preguntarle a su padre cómo debe hacerlo durante sus vacaciones, haciendo senderismo por el lago Trollsjön, en la Laponia sueca. Svante le da indicaciones.

-¿Son tus padres los que te han dicho que hagas esto? Eso lo oirás a todas horas.

-Entonces contestaré la verdad. Que soy yo la que ha influido en vosotros, y no al revés.

En su primer discurso en público, en la plaza Nytorget de Estocolmo el 8 de septiembre del año pasado, los asistentes dieron a Greta una sonora ovación. Una mujer que se encontraba al lado de Svante le preguntó si estaba orgulloso. “No, no estoy orgulloso, solo infinitamente feliz porque veo que Greta se encuentra bien”.

"Solo estoy aquí como un padre"

En público Greta ha dado muchas muestras de llevar las riendas. También durante su estancia en la Península. Cuando los reporteros se cruzaban con Greta en Lisboa o Madrid, nunca ningún adulto se interponía. En una ocasión, mientras tomaba un zumo con su padre y los compañeros del viaje en barco en la Praça do Comércio, salió sola del establecimiento para pedir a unos periodistas que por favor no les grabaran desde el exterior.

Greta Thunberg, activista sueca medioambiental de 16 anos, junto al parlamento sueco, en Estocolmo.
Greta Thunberg, activista sueca medioambiental de 16 anos, junto al parlamento sueco, en Estocolmo. Valverdedelcamino

“Ella es la que está interesada, la que está motivada, la que hace que su padre se mueva, ella es la que ha tenido estas ideas”, dice Riley Whitelun, el navegante australiano que ofreció su barco para traerla de EEUU a Europa. Durante 21 días convivió con ellos en el catamarán y vio que las teorías de que ella es un títere son falsas. “No se puede esconder una farsa de tal magnitud las 24 horas”.

Ni Greta ni Svante quisieron hacer declaraciones para este reportaje. “Yo solo estoy aquí como un padre”, se limitó a decir Svante el martes, mientras esperaba a que su hija terminara una reunión en la Cumbre del Clima con Michelle Bachelet, alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU. “Ella es la que decide qué quiere hacer, adónde va y qué dice”, afirma Alejandro Martínez, un español de 25 años que ha participado en Madrid en reuniones con Thunberg y su equipo.

Thunberg también consulta a un grupo de científicos del clima notables, entre ellos Kevin Anderson, profesor en la Universidad de Mánchester, y Johan Rockström, director del Instituto de Postdam para los Estudios Climáticos.

Su gira por Norteamérica y Europa ha sido costeada por la familia. Parte de los gastos los puede cubrir gracias a dos documentales que está grabando. Uno de ellos lo filma un equipo de la BBC que ha tenido acceso exclusivo a ella en Lisboa y Madrid.

Greta ha decidido limitar su exposición pública tras su llegada a Europa. En Estados Unidos había aparecido en programas de televisión de mucha audiencia, como los de Ellen DeGeneres o Trevor Noah. También se dejó ver con el expresidente Barack Obama o los actores Leonardo Di Caprio y Arnold Schwarzenegger.

Si lo hubiese deseado habría estado en Madrid hasta en la sopa. Han querido aparecer con ella autoridades, políticos, artistas y periodistas, según su entorno, pero ella ha dicho basta. La bola mediática ha llegado demasiado lejos y ella ha sentido que su voz estaba impidiendo que se escuchara a otras personas del movimiento contra el cambio climático, como científicos o personas de los países más expuestos a desastres naturales.

“La atención mediática es completamente desproporcionada con respecto a la que deberían tener los científicos o los líderes jóvenes del sur global”, dice Luisa Neubauer, que ha presentado junto con Greta dos paneles en la Cumbre del Clima.

Greta, que tomó un año sabático en su escuela secundaria, aún no ha anunciado sus planes para el nuevo año. Ahora viaja a Suecia con su padre, en tren, bus y coche eléctricos, para pasar la Navidad en familia. A pesar del perfil más bajo, su círculo cree que recargará energía para continuar al frente, porque como ella ha dicho más de una vez, esta lucha ha dado a su vida “un significado”.

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