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La tormenta mediática no cesa para Enrique de Inglaterra y Meghan Markle

Los fotógrafos siguen persiguiendo a los duques de Sussex en Canadá y el padre de la exactriz vuelve a hacer polémicas declaraciones en un documental

El príncipe Enrique y Meghan Markle durante su visita a la Casa de Canadá en Londres el pasado día 7.
El príncipe Enrique y Meghan Markle durante su visita a la Casa de Canadá en Londres el pasado día 7. GtresOnline

Enrique de Inglaterra y Meghan Markle han dicho ¡basta! y una parte de culpa la ha tenido la presión que ejerció sobre ellos la crítica desaforada de los tabloides británicos. Pero si con su decisión de dar un paso atrás en sus funciones como miembros de la familia real británica esperaban que llegara la calma, calcularon mal su estrategia. De momento, la presión continúa y la tormenta no arrecia.

En los medios británicos y ahora también en los canadienses y estadounidenses –por ser los países destino de los duques de Sussex– han aparecido en los últimos días las declaraciones de amigos de la pareja que, sin que sean identificados, opinan sobre los motivos que les empujaron a dejar de ser miembros sénior de la familia real. La última se la atribuye la revista People a un amigo de ambos que literalmente afirma que la forma en la que han tenido que tomar su decisión se debe a que "hay tanta mala sangre en esa familia que es tóxica", en referencia a la familia real británica. "Si las relaciones hubieran sido mejores, las cosas habrían sido diferentes", añade la misma persona.

El pasado miércoles otro artículo en el mismo medio hacía hincapié en que el Megxit (cómo se ha bautizado a la salida de los duques de Sussex) se había producido "por amor", y eran otros amigos, también sin concretar, quienes afirmaban que Meghan Markle había manifestado que Enrique estaba al borde del abismo y que no encontraron otra forma de resolver la necesidad que sentía de poder encontrar su voz y la paz para su familia. El reportaje daba cuenta de algunos detalles de la nueva vida de la familia en Vancouver, la ciudad canadiense en la que se han instalado en una mansión con vistas al mar y protegida de la curiosidad ajena, y afirmaba que la exactriz llamaba a su nuevo hogar "su rinconcito de paz".

Un día antes, el martes, le tocó el turno a la famosa presentadora estadounidense Oprah Winfrey que, sin pelos en la lengua, manifestaba a TMZ que apoya la decisión del príncipe Enrique y a Meghan Markle "al mil por ciento". La comunicadora reflexionaba también sobre las poderosas razones que han debido empujar al príncipe Enrique a decidir romper con la vida que siempre ha conocido. "¿Quiénes somos nosotros para juzgar eso?", se preguntaba Winfrey. "Hizo lo que tenía que hacer por su familia. Cuando una persona ha pensado cuál es la mejor decisión para su familia y luego toma esa decisión, ninguno de nosotros tiene derecho a decir nada al respecto", concluía.

La alegría de los canadienses por tener a la pareja de vacaciones en su país durante las seis semanas que se creían de descanso ha mutado, fustigada por la oposición gubernamental, en opiniones contrarias a que sean los fondos del país norteamericano los que se encarguen de pagar la seguridad de la pareja y su hijo Archie. El primer ministro, Justin Trudeau, se ha negado a concretar quién pagaría la cuenta para proteger a la pareja. Y ese es, precisamente, otro de los puntos abiertos del acuerdo definitivo que el nieto de Isabel II debe cerrar para concretar su nueva situación. El príncipe y su esposa tendrían la intención de utilizar un sistema similar al que emplea el ex primer ministro laborista Tony Blair: reembolsar la protección que precisen en los compromisos comerciales que no tengan que ver con la realeza, según han asegurado varias fuentes a The Telegraph

Solo 24 horas después de que Enrique de Inglaterra aterrizara en Victoria, Canadá, para reunirse con su mujer y su hijo, la pareja emitió una severa advertencia a los fotógrafos del país donde van a residir temporalmente. Su huida hacia delante en busca de la tranquilidad volvía a estar en peligro después de que se filtraran imágenes de Meghan Markle y su hijo Archie dando un paseo por un bosque cercano a su residencia en la isla de Vancouver y acompañados de dos miembros de seguridad. Según informa Sky News, los abogados de la pareja afirman que las fotografías se tomaron sin el permiso de Markle y que el fotógrafo que las captó estaba oculto entre unos arbustos. También se desveló que se intentó fotografiarlos con objetivos de largo alcance mientras se encontraban dentro de su hogar y que los paparazis permanecen apostados de forma permanente en los alrededores de su nueva vivienda. 

El príncipe Enrique en el aeropuerto Victoria en Canadá el pasado martes.
El príncipe Enrique en el aeropuerto Victoria en Canadá el pasado martes. GtresOnline

No ha habido más acciones más allá de la advertencia pero el pasado mes de octubre los duques de Sussex ya reaccionaron contra los medios intrusivos y presentaron una demanda contra el periódico británico Mail on Sunday y su empresa matriz, Associated Newspapers, por uso indebido de información privada en relación a la carta que Meghan Markle escribió a su padre, Thomas Markle poco después de contraer matrimonio. Días después interpusieron otra reclamación legal contra otros dos tabloides del Reino Unido por presunto pirateo de teléfonos.

Thomas Markle ha sido, precisamente el último huracán que ha llegado de nuevo a las vidas de su hija y su principesco yerno. El padre de la duquesa de Sussex protagonizó el miércoles un documental de 90 minutos que emitió el canal de televisión británico Channel 5 en el que compartió fotografías, vídeos caseros y recuerdos de su hija al mismo tiempo que se prodigó en recriminaciones, previo pago de una cantidad que no se ha hecho pública. Ahora la cadena negocia precio para venderla a otros canales de televisión estadounidenses. 

En el documental, Thomas Markle admite haber recibido en alguna ocasión dinero de su hija, pero considera que se trató de regalos y que solo un par de veces le pidió ayuda económica. También defendió haber recibido dinero por su intervención y la larga entrevista que le hacen en el filme: "En este punto me lo deben. Me lo debe la realeza, me lo debe Enrique, me lo debe Meghan", dice Markle en la película. "Debo ser recompensado por lo que he pasado. Mi hija me dijo que me cuidaría en la vejez y ahora estoy en la vejez, es hora de cuidar a papá". 

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