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La incansable búsqueda de un cantante de rap desaparecido en Bogotá

Desde el 13 de diciembre, sus seguidores y las autoridades buscan al músico conocido como Samurái

Samurái en una presentación en Bogotá.
Samurái en una presentación en Bogotá.

Todo el día reciben llamadas, pero pocas aportan a la investigación. Desde que desapareció en Bogotá Héctor Hernández, un cantante de rap conocido como Samurái, su familia ha escuchado cada testimonio que se le ha cruzado en la búsqueda. “La mayoría son rumores, nada serio”, lamenta su prima Yined Hernández. El músico desapareció el 13 de diciembre. Lo último que se supo de él fue que por teléfono acordó una cita con su mamá para hacer compras navideñas y unas horas después, el mismo día de la desaparición, escribió en Facebook que había perdido su móvil. La Fiscalía no ha podido ubicar el computador desde donde envió el mensaje.

“Estamos muy preocupados. Hace unos días encontraron un cuerpo en una ladrillera del sur y se dijo irresponsablemente que era él. Eso causó mucha confusión y tristeza”, apunta Hernández, que ha asumido el papel de vocera de la familia. El cadáver que encontraron las autoridades corresponde al de un hombre entre 30 y 50 años. Los forenses no han conseguido determinar su identidad porque tiene varios días de descomposición. Samurái tiene 34 años, por eso –cuenta su prima han colaborado con la justicia para la identificación del cuerpo. “Por la edad podría ser él, pero solo habrá certezas cuando salga el resultado de la prueba de ADN”, explica. Se conocerá en 20 días, calcula Medicina Legal.

“Los papás están muy acongojados. No es fácil vivir esto”, dice. La semana pasada hubo una marcha por el centro de la ciudad y el domingo habrá otra. Los seguidores no se resignan a no volver a saber nada de Samurái, que empezó a ser conocido en los noventa y en 2003 fundó su propio sello musical Sangre oculta récords en Ciudad Bolívar, una de las zonas más marginadas de la capital del país. Allí se convirtió en un ídolo. En 2009 hizo el primer disco de rap de su localidad y su nombre es citado por los nuevos agrupaciones que han surgido allí. Es un referente.

Unos días después de la desaparición, una mujer aseguró haberlo visto en un bar en el centro de Bogotá. La Fiscalía revisó las cámaras de seguridad, pero no encontró pistas. La búsqueda se ha extendido a otras ciudades, mientras la familia del cantante atiende el teléfono y apunta cada testimonio, así al final no resulten convincentes. “Tenemos una línea abierta las 24 horas del día para recibir información. Estamos pendientes de si alguien cree haberlo visto o tiene un dato que nos lleve a él”.

No hay un parte oficial, pero la hipótesis de la familia es que lo drogaron, “tal vez fue víctima de un robo con escopolamina”, dice la prima. El año pasado se duplicaron las denuncias por este delito. En Bogotá han encendido varias veces las alarmas por esta práctica, que aunque ha disminuido continúa. Las autoridades, que por ahora no se atreven de lanzar un juicio, han destinado dos grupos especializados para dedicarse al caso. Los seguidores y la familia del músico volverán a salir a las calles a marchar con fotos y pancartas con su nombre. “Es la única forma de que lo reconozca si alguien lo ve en la calle. Tenemos fe, creemos que está vivo”.