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Más de 60.000 desplazados en Siria en apenas 48 horas de ofensiva en dos frentes

La ONU culpa a los kurdos de no dejar salir a civiles de Afrin, sometido al ataque de Turquía, mientras el régimen bombardea Guta

Civiles kurdosirios salen de Afrin con sus pertenencias, este viernes.
Civiles kurdosirios salen de Afrin con sus pertenencias, este viernes. REUTERS

La guerra civil en Siria ha entrado en su octavo año con más violencia si cabe. En menos de 48 horas desde que se cumpliese el infausto aniversario, más de 60.000 civiles se han visto desplazados por las ofensivas del régimen en Guta Oriental (centro del país) y de Turquía en Afrin (noroeste). Son, en su mayoría, personas que no huyen por primera vez, sino que por segunda, tercera, cuarta, enésima ocasión, se ven obligadas a tomar los pocos enseres que les quedan y, junto a sus familias, escapar nuevamente de los combates y los bombardeos.

Sólo el jueves, la ONU estimó que unas 48.000 personas habían escapado de la ciudad kurda de Afrin y sus alrededores para huir de los ataques de los cazas y la artillería del Ejército turco, que, apoyado por facciones del Ejército Libre Sirio (ELS) y grupos islamistas, ha sitiado casi por completo la capital del cantón homónimo. En la noche del jueves al viernes otras 2.500 personas se lanzaron a la única vía de escape que permanece abierta en busca de alcanzar territorio bajo control del régimen sirio y, en principio, a salvo de los bombardeos turcos.

La situación en el interior de la ciudad es deplorable, pues las fuerzas atacantes han cortado el suministro de agua y eléctrico y la población civil trata de hacer acopio de víveres para soportar el asedio saliendo lo menos posible de los sótanos y edificios donde se han refugiado, mientras los obuses y las bombas de la aviación siguen cayendo en zonas residenciales. En la mañana del viernes, el Observatorio denunció que las fuerzas turcas provocaron la muerte de 36 civiles y heridas a otros 45. Los bombardeos han alcanzado al único hospital que seguía en funcionamiento en la ciudad, dejando 16 muertos, entre ellos dos mujeres embarazadas. 

Desde el inicio de la invasión de Afrin, el pasado 20 de enero, han muerto 245 civiles, entre ellos 41 niños, víctimas de los ataques turcos y del ELS, y otros 7 en territorio turco a causa de disparos de proyectiles de la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG); mientras cada bando ha sufrido en torno a 400 bajas militares, incluido un voluntario español que luchaba en las filas kurdas.

Según informó la emisora pública TRT, aviones militares lanzaron panfletos sobre la ciudad advirtiendo de la inminente entrada de las tropas turco-árabes en la ciudad instando a la población a mantenerse alejada de las posiciones de las YPG, que hasta ahora dominaba el enclave y es considerada “terrorista” por Ankara debido a sus lazos con el grupo armado kurdo-turco PKK. “No dejes que te usen a ti y a tus hijos como escudo. Aquellos que quieran abandonar Afrín estarán bajo la protección de las Fuerzas Armadas Turcas', asegura el mensaje de acuerdo con la transcripción de EFE.

Turquía ha criticado en varias ocasiones que las YPG impidan la salida de los civiles de Afrin para utilizarlos como escudos humanos, una denuncia a la que este viernes se sumó la ONU. “Hemos recibido informes alarmantes de que las fuerzas kurdas impiden a los civiles salir de la ciudad de Afrin y que están siendo utilizados como escudos humanos”, lamentó Ravina Shamdasani, portavoz de la oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quien también explicó que “sólo se permite salir a aquellos civiles con contactos entre las autoridades kurdas o las fuerzas armadas kurdas” y que, además, para escapar deben hacer frente al pago de sobornos a diversas milicias, incluidas aquellas favorables al régimen de Bachar el Asad. Este punto ha sido confirmado a Valverdedelcamino por civiles en el interior de Afrin.

Prosigue el asedio sobre Guta

Las fuerzas gubernamentales, por su parte, han intensificado los bombardeos sobre Guta Oriental, en la periferia de la capital, Damasco, y donde sobreviven varias bolsas de territorio bajo control de la oposición armada, en su mayoría facciones islamistas. La ONU calcula que entre 12.000 y 16.000 civiles han abandonado el enclave rebelde en los últimos días. Las fuerzas del régimen han recuperado el 70 % de este enclave, uno de los últimos del país en manos rebeldes y objeto de una ofensiva desde el 18 de febrero. El Observatorio aseguró que, en la mañana del viernes, al menos 80 personas murieron en dos ataques aéreos perpetrados supuestamente por la aviación rusa que da apoyo militar y logístico al Ejército regular sirio. Más de 1.260 civiles han muerto y miles han resultado heridos en casi un mes de bombardeos. Una de cada cinco víctimas mortales era menor de edad.

El presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Peter Maurer, que accedió al territorio rebelde el jueves junto a convoy de ayuda humanitaria expresó su exasperación con la situación en un comunicado: “Me encuentro junto a muchos trabajadores humanitarios que están sobre el terreno, exhaustos y hartos por las ciegas justificaciones que se dan a las graves violaciones contra los civiles”.

Miles de personas han abandonado Guta en los últimos dos días, coincidiendo con los avances de las fuerzas del régimen sirio en la localidad de Hamuriyé, en el sur del enclave, según ha informado el Ministerio de Defensa de Rusia. “Continúa la evacuación de civiles desde Guta Oriental por el corredor humanitario. Desde la mañana del 16 de marzo, 1.972 personas salieron de las localidades de Hamuriyé, Saqba y Hazé. 

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