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Los fantásticos privilegios de los funcionarios portugueses

El escándalo levantado por darles fiesta a los trabajadores públicos el primer día de colegio obliga al Gobierno a rectificar

El funcionario público portugués podrá acompañar a su hijo en el primer día de curso.
El funcionario público portugués podrá acompañar a su hijo en el primer día de curso.

Si por algo se han caracterizado los cuatro años de Gobierno de António Costa es por su mimo a los funcionarios. Inició el mandato rebajándoles el horario de 40 a 35 horas semanales y lo acaba dándoles fiesta el primer día de colegio si tienen algún hijo. Esta última decisión ha colmado el vaso de sus socios parlamentarios y del presidente del país, que piden que la fiesta se extienda a todos los padres trabajadores.

No es la primera vez que el popular presidente Marcelo Rebelo de Sousa critica al Gobierno por sus favores hacia el funcionariado; lo hizo hace cuatro meses por subir el salario mínimo del funcionario a 635 euros, 35 euros más que el aprobado para el sector privado.

Aunque la crisis económica se cebó en el sector privado, con despidos masivos, más que en la función pública, desde 2011 el salario público ha subido un 6% por un 3% en el privado. Este Gobierno, además de rebajar el horario semanal de 40 a 35 horas y de impedir su extensión al sector privado, también otorga al funcionario días de fiesta extra, bien por un puente, bien por el Carnaval, aunque, por otro lado, rechaza que ese día sea festivo en todo el país y, por tanto, para todos los trabajadores.

El funcionario también puede jubilarse antes que los trabajadores privados y acceder a vacaciones extra por buen comportamiento, es decir, por acudir regularmente a su puesto de trabajo. También tienen acceso a un régimen sanitario especial, el ADSE, que el resto de los trabajadores portugueses no disfruta. Por una pequeña parte de su sueldo accede a los servicios clínicos de hospitales privados concertados. Pero el nuevo festivo en el primer día de cole había levantado ampollas, pues el Gobierno les extiende beneficios ni siquiera solicitados por el colectivo. A nadie se le había ocurrido pedir fiesta en el primer día del curso escolar, pero el 13 de junio el Consejo de Ministros lo decretó.

La noticia ha levantado una gran polémica en la sociedad, pues se trata de otra medida discriminatoria en favor del trabajador público y, además, en vísperas electorales. Ya, a efectos prácticos, se plantea por qué un día de fiesta y no solo unas horas o, para un futuro próximo, por qué no extender la prebenda al primer día de cada trimestre o al último del curso.

Marcelo Rebelo de Sousa ha señalado que la medida debía extenderse a todos los padres trabajadores, y no solo a los funcionarios. Los partidos de la izquierda, socios del Gobierno, también reclamaron lo mismo.

Una semana después, el Consejo de Ministros ha dado marcha atrás. La ministra de Modernización, Mariana Vieira da Silva, hija del ministro de Trabajo, dice que todo fue un lapsus, que en el anuncio se habían olvidado de añadir que no era un día sino solo tres horas de fiesta.

La rectificación, o actualización según el Gobierno, llegó el mismo día en que Riu Rio, líder del partido de centroderecha PSD, critica —ha tardado siete días— la medida por “electoralista”. Su propuesta es que todos los trabajadores tengan dos horas libres para acompañar a sus hijos en el primer día de colegio. Finalmente, serán tres horas y para los de casi siempre.

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