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Collado, el abogado del poder mexicano

Entre los clientes del letrado detenido por delincuencia organizada y lavado de dinero se encuentran el expresidente Peña Nieto, el empresario Carlos Salinas o el líder sindical de Pemex Romero de Deschamps

El abogado Juna Collado y el expresidente Carlos Salinas, en 2016
El abogado Juna Collado y el expresidente Carlos Salinas, en 2016 cuartoscuro

Durante casi dos décadas, la élite política y empresarial mexicana ha tenido a un hombre que le guardaba las espaldas: Juan Ramón Collado Mocelo. El abogado, detenido este miércoles bajo acusaciones de lavado de dinero y delincuencia organizada, ha sido el parachoques legal en numerosos casos, desde divorcios, corrupción o asesinatos, de gobernadores de distintos bandos —como el panista Francisco Domínguez, o el priista Mario Villanueva—, el poderoso sindicalista de Pemex, Carlos Romero Deschamps, el ex presidente Enrique Peña Nieto o el empresario y hermano de otro ex mandatario, Raúl Salinas de Gortari.

A los mandos desde finales de los noventa del despacho Collado y Asociados, su cercanía con el círculo del poder mexicano quedó plasmada hace apenas unos meses. Entre la lista de invitados para la boda de una de sus hijas en una lujosa hacienda en Estado de México se encontraban muchos de sus clientes: Salinas, Peña Nieto, Deschamps, además del gobernador mexiquense Alfredo del Mazo y altos funcionarios de la fiscalía.

Uno de sus últimos trabajos antes de que un juez federal le enviara a prisión, donde permanecerá al menos seis meses mientras dura el proceso, fue la defensa del último expresidente en su litigio de divorcio con la actriz Angélica Rivera, terminando así casi un década de matrimonio salpicado por polémicas como la compra de una lujosa mansión, construida por un contratista que había ganado numerosos concursos en el Estado de México durante el mandato como gobernador de Peña Nieto. Una año después, y tras las disculpas públicas de la pareja, Rivera anunció que ponía en venta la casa.

Hijo de familia de juristas, Collado heredó una cadena de casas de empeño, a las que fue sumando con los años otro puñado de empresas financieras que están siendo investigadas por la fiscalía. Una de estas compañías levantó una mansión en Acapulco, de más de 5.000 metros cuadrados, valorada en 4,5 millones de dólares. Según el diario Reforma, el inmueble pertenece a uno de sus clientes: el presidente del sindicato de Pemex, Carlos Romero Deschamps, quien a su vez ha respondido que el titular del inmueble es en realidad su abogado. Deschamps, denunciado por los trabajadores de Pemex por lavado de dinero y fraude fiscal, es una de las figuras públicas más polémicas del México reciente. Lleva más de 20 años al frente del sindicato de la mayor empresa del país y ha sido también senador del PRI.

Collado ha mantenido también una estrecha relación con la familia Salinas de Gortari, cuya sombra aún planea sobre la vida pública mexicana desde el mandato de Carlos Salinas (1988-1994), que arrancó entre denuncias de pucherazo y terminó marcado por el asesinato de su delfín político. En medio, dio entrada a toda una nueva generación de tecnócratas formados, como él mismo, en universidades estadounidenses. Fue el padrino de la gran privatización del Estado priísta —bancos, minas, puertos, telefonía— y del tratado de libre comercio con EE UU y Canadá.

Collado es el abogado del empresario Raúl Salinas, quien amasó una asombrosa fortuna durante el mandato de su hermano —que le valió el apodo de míster 10% y un proceso judicial por enriquecimiento ilícito— y llegó a pasar cuatro años en prisión acusado de ser el autor intelectual del homicidio calificado de José Francisco Ruiz Massieu, asesinado a balazos en 1994. Finalmente absuelto de ambos cargos, el asesinato de Ruiz Massieu fue uno de los casos más enrevesados del México reciente. Secretario general del PRI y cuñado del propio expresidente Salinas, la investigación recayó a su vez sobre su hermano, el subprocurador Mario Ruiz Massieu, a quién también defendió Collado, y que acabaría suicidándose cinco años después entre denuncias de supuesta complicidad con los carteles del narcotráfico, lavado de dinero y prevaricación.

Los mismos cargos enfrentó en 2001 el exgobernador priista de Quintana Roo, Mario Villanueva, que tras más de un año en busca y captura, lleva hoy 17 cumpliendo condena. Otro gobernador, el panista de Querétaro, Francisco Domínguez, aparece involucrado en la trama que ha llevado a Collado a prisión. La denuncia de un empresario queretano, Hugo Bastamente, que ha desatado la investigación de la fiscalía apunta a que parte de los beneficios de los negocios inmobiliarios de sus empresas fueron destinados a financiar la campaña del futuro gobernador. Bustamante sostiene también en su acusación que tanto Carlos Salinas como Enrique Peña Nieto son socios de la empresa nodriza de la supuesta trama delictiva de Collado.

Fe de errores

En una versión anterior de esta información se afirmaba que Carlos Salinas de Gortari fue presidente entre 1984 y 1992. Las fechas correctas son 1988 y 1994.

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