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DANNY ALEXANDER | VICEPRESIDENTE DEL BANCO ASIÁTICO DE INVERSIÓN E INFRAESTRUCTURAS

“Nuestros proyectos llegarán a Latinoamérica”

Alexander reconoce la ambición de la entidad de invertir más allá de Asia

Desde la izquierda, Pierre Gramegna, ministro de Finanzas de Luxemburgo, y Danny Alexander, vicepresidente del Banco Asiático de Inversión e Infraestructuras, este viernes en Luxemburgo.
Desde la izquierda, Pierre Gramegna, ministro de Finanzas de Luxemburgo, y Danny Alexander, vicepresidente del Banco Asiático de Inversión e Infraestructuras, este viernes en Luxemburgo.

Desde que Danny Alexander —oficialmente, Sir Daniel— (Edimburgo, 47 años) ejercía como miembro de las juventudes liberales en Escocia hasta la vicepresidencia corporativa del Banco Asiático de Inversión e Infraestructuras (BAII) que ocupa desde su puesta en marcha en 2016 han pasado muchos años, algunas carteras ministeriales —como número dos del Tesoro británico— y dos campañas en las que se posicionó a favor de la permanencia tanto de Escocia en el Reino Unido como del Reino Unido en la Unión Europea.

Alexander defiende las profundas raíces europeas del organismo del que es su número dos, una condición que también subrayaba a lo largo de la jornada el anfitrión del encuentro, el ministro de Hacienda de Luxemburgo. “Somos un organismo multilateral con estándares y raíces europeas. No somos el arma financiera de la Ruta de la Seda de China”, subraya tajante Alexander. “Fue precisamente el Banco Europeo de Inversiones (BEI) el que nos sirvió de modelo para fijar la estructura y estándares del banco”, sostiene.

Admite que la incertidumbre geopolítica, a raíz sobre todo de la guerra abierta entre EE UU y China, “pero no solo”, ya provocó que la inversión del sector privado en Asia entrara en 2018 en números rojos. Pero que eso, en todo caso, justifica aún más la existencia de organismos como el BAII, dice su vicepresidente, porque pueden desarrollar proyectos a largo plazo para promover el desarrollo y la conectividad de los países sin estar pendientes de las fluctuaciones de corto plazo.

Exhibe, entre la ficha de resultados de estos tres primeros años de vida del Banco, la financiación de una planta de energía hidroeléctrica en Tajikistán o la primera planta solar en Egipto. En cada país utilizan un modelo de financiación distinto, en función de sus circunstancias.

“Podemos financiar proyectos fuera de Asia, sin duda, pero tienen que tener un beneficio para la región. Eso significa que pueden ser proyectos que mejoren la conectividad, las conexiones de Asia con el resto del mundo o que busquen mitigar los efectos del cambio climático, relacionados con la energía verde o el desarrollo sostenible”, recalca. “Eso no supone que vayamos a financiar proyectos de ese tipo en los países miembros que pertenecen a economías desarrolladas pero, por ejemplo, en Latinoamérica tenemos varios países miembros interesados en este tipo de proyectos. Y en esos países donde nuestra financiación puede ayudar, sí podemos hacerlo. Y se hará”.

Hoy se incorporan a la entidad tres nuevos países, todos ellos africanos y ese es otro foco de interés de la entidad.

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