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La OCDE lanza un protocolo para evitar abusos sexuales en el sector humanitario

Es el primer catálogo de recomendaciones dirigido a gobiernos y organismos de ayuda humanitaria

Campo de refugiados en Puerto Príncipe tras el terremoto de 2010
Campo de refugiados en Puerto Príncipe tras el terremoto de 2010 Reuters

El objetivo es que no vuelva a producirse un caso como el de varios cooperantes de Oxfam desplegados en Haití tras el devastador terremoto de 2010 que contrataron los servicios de jóvenes prostitutas y llegaron a celebrar orgías en las dependencias de la ONG. El medio es la elaboración del primer catálogo internacional de recomendaciones contra la explotación sexual, el acoso y el abuso en el sector humanitario dirigido tanto a gobiernos como a las agencias humanitarias, gubernamentales e independientes, que trabajan en el sector. Aunque no es legalmente vinculante, lleva el peso de que ha sido negociado y acordado en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que lo ha lanzado este sábado desde su sede en París.

El catálogo “debería ayudar a los países a equiparse mejor para mejorar los sistemas de prevención y respuesta a conductas sexuales inapropiadas en el sector del desarrollo, con un marco claro que antepone a los supervivientes y a las víctimas”, señaló la OCDE en un comunicado. Porque si algo muestran escándalos como el de Oxfam, es que “hace tiempo que se necesitaban realizar correcciones en cada punto de la cadena de responsabilidad, desde las políticas de ayuda a la entrega de dicha ayuda o el apoyo a las víctimas y supervivientes”, subrayó el director de Cooperación para el Desarrollo de la OCDE, Jorge Moreira da Silva.

Entre las recomendaciones, elaboradas por el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, se hace hincapié en la necesidad de “desarrollar políticas, estrategias y planes de trabajo para prevenir la explotación sexual, el abuso y el acoso”. Estas, que deberían fijar “metas y estándares”, deben además dejar claro que habrá tolerancia cero frente a quienes no respondan de manera adecuada ante incidentes de este tipo. La OCDE también propone el desarrollo de “códigos de conducta o estándares éticos” que proporcionen “estándares explícitos y normas para evitar y responder a la explotación sexual, el abuso y el acoso” y garantizar que cualquier caso será “comunicado al personal y a la dirección” de las agencias de desarrollo, así como a las instancias oficiales del país donde se trabaja.

Del mismo modo, subraya la importancia de contar con “protocolos de información y respuesta” con “guías claras” sobre a quién dirigirse en caso de un incidente y cómo garantizar la confidencialidad de las víctimas y los denunciantes. Y recomienda que se proporcione una respuesta y protección “integrada y segura” para los denunciantes, y que se elabore una guía de respuesta y se prevea una financiación para este tipo de casos.

La decisión misma de crear este catálogo de recomendaciones constituye un “reconocimiento claro de que toda la comunidad de cooperación es responsable de los deplorables abusos cometidos por algunos cooperantes contra personas en los contextos más vulnerables”, subrayó Da Silva.

Pero su éxito dependerá, advirtió la directora del Comité de Ayuda al Desarrollo, Susanna Moorehead, de que los países “implementen de verdad estas recomendaciones, además de un cambio de cultura en las organizaciones".

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