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Las muertes a manos de la policía brasileña suben un 19% en 2018

La cifra total de asesinatos cae un 11% en 12 meses, pero tanto las víctimas de violaciones como las de feminicidio aumentan un 4%, con más de 1.200 mujeres asesinadas

La madre del adolescente Marcus Vinicius da Silva, fallecido en junio de 2018 a manos de la policía.
La madre del adolescente Marcus Vinicius da Silva, fallecido en junio de 2018 a manos de la policía.

El adolescente Marcus Vinicius da Silva, de 14 años, y siete personas más murieron por disparados de la policía en el barrio de favelas de Maré, en Río de Janeiro, un miércoles de junio del año pasado. El chaval iba a la escuela cuando recibió un tiro de un uniformado en la tripa. La aséptica estadística indica que aquel día 17 brasileños murieron en circunstancias similares. Ellos encarnan un inquietante fenómeno que va en aumento en el gigante sudamericano. Las muertes en intervenciones policiales se dispararon el año pasado un 19% pese a que los asesinatos en general cayeron un 11%, según el detallado Anuario del Foro Brasileño de Seguridad Pública presentado este martes en São Paulo. Los expertos (académicos, policías, jueces, fiscales…) que firman el informe, de 200 páginas, recalcan que no existe una causa efecto entre ambos. "No existe una correlación directa en la que una cosa se explica por la otra. No caen más los crímenes donde hay más muertos a manos de la policía", apunta la directora del Foro, Samira Bueno.

Las muertes en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad han aumentado con fuerza respecto al año anterior. En 2018 fueron 17 los muertos diarios, frente a los 14 del ejercicio precedente, cuando también se produjo un aumento. Los armisticios entre las llamadas facciones criminales son uno de los factores, pero no el único, según insisten los especialistas, que explica que las muertes violentas hayan caído tras alcanzar un récord de 64.000 en 2017. Brasil es, con 210 millones de habitantes, casi dos veces más grande que la Unión Europea y el país del mundo con más muertos intencionados.

Este anuario es una detalladísima radiografía de la violencia durante el año previo a la llegada de Jair Bolsonaro al poder impulsado por, entre otras cosas, un discurso de mano dura con los delincuentes que convenció a millones de brasileños realmente preocupados por la delincuencia. Frente a un Ejecutivo que pretende flexibilizar la compra y posesión de armas junto a las circunstancias en las que los policías que abaten a sospechosos son exculpados, los expertos del foro se han mostrado críticos con ambas iniciativas por ineficaces para combatir la violencia.

La comparación con sus vecinos indica que la policía brasileña está entre las más letales de América Latina. Bueno ha detallado que, aunque la dinámica de la violencia en Brasil es similar a Colombia, allí las víctimas de agentes suponen el 1,5%, siete veces menos. El porcentaje brasileño es similar al salvadoreño, que también ronda el 11%. Ambos están muy por debajo de Venezuela donde se dispara hasta un escalofriante 25% en un país del que el anuario destaca que no es democrático.

Las víctimas de la policía brasileña son hombres (99%), negros (75%) jóvenes (78%). Uno de los expertos del foro ha apuntado al racismo estructural que existe en Brasil entre los factores que explican que los negros mueran mucho más que sus compatriotas blancos por disparos de un agente.

El anuario incluye datos estremecedores como que cada cuatro horas una niña menor de 13 años es violada. La violencia sexual se ceba especialmente en los más vulnerables, agredidos sobre todos en sus hogares, por sus padres, padrastros, tíos, vecinos, primos… por eso han destacado la necesidad de que las escuelas eduquen en igualdad de género y contra la violencia sexual. Las menores de 13 años suponen más de la mitad (54%) de las víctimas de las 66.000 violaciones registradas, lo que supone un dramático récord en Brasil. Los varones víctimas son incluso menores, la mayoría tenía menos de siete años. Tanto las víctimas de violaciones como de feminicidio aumentaron un 4% con más de 1.200 mujeres asesinadas sobre todo por sus compañeros o excompañeros en un país, donde hay una denuncia por violencia doméstica cada dos minutos. El anuario incluye también datos esperanzadores como que los delitos contra el patrimonio se han desplomado un 14%.

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