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Alemania frena los planes de Bruselas y exige dejar las cuentas de la UE en el 1% del PIB

Los contribuyentes netos alegan el mayor esfuerzo que deberán hacer por la salida del Reino Unido

Imagen del peno de la Eurocámara en Estrasburgo.
Imagen del peno de la Eurocámara en Estrasburgo.

La presidenta electa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha puesto nombre a sus prioridades: cambio climático, mercado digital y economía inclusiva. Pero el nivel de ambición no solo lo fija el programa, sino también el presupuesto que lo apoya. Y este lunes Alemania, Holanda, Suecia y Dinamarca, según fuentes diplomáticas, frenaron las ambiciones del Ejecutivo comunitario. Este había propuesto contar con unos fondos de casi 1,3 billones de euros, equivalentes al 1,11% del PIB. Los cuatro socios se negaron a que sobrepase el 1%.

Los líderes de la UE acordaron el pasado mes de mayo aparcar para después de las elecciones al Parlamento y la renovación de la cúpula comunitaria el incómodo debate sobre el Marco Financiero Plurianual. Aun así, se emplazaron al Consejo Europeo de octubre para discutirlo de nuevo y se dieron de margen hasta diciembre para cerrarlo. Pero tras el cierre de las conversaciones bilaterales entre Finlandia, que ostenta la presidencia rotatoria de la UE, y los Veintisiete, ha quedado claro que las posiciones entre países están “muy alejadas”, según fuentes diplomáticas. Tanto que varias fuentes consideraron casi imposible que esas negociaciones puedan cerrarse bajo la actual presidencia finlandesa.

Varios contribuyentes netos al Presupuesto se negaron a respaldar la cifra de la Comisión Europea. En concreto, Alemania, Países Bajos, Suecia y Dinamarca rechazaron que el presupuesto para el periodo comprendido entre 2021 y 2027 vaya más allá del 1% del PIB europeo. Eso supone casi 150.000 millones de euros menos para las arcas comunitarias respecto a la propuesta que formuló la Comisión Europea y un abismo respecto a las demandas del Parlamento Europeo, que reclamaba que se destinara un 1,3% del PIB de los Veintisiete.

La salida del Reino Unido de la UE supone un mayor esfuerzo del resto de socios, en especial de los contribuyentes netos. El actual presupuesto equivale a un 1% del PIB de los Veintiocho, pero a un 1,13% de los Veintisiete, según la Comisión. La UE pierde un contribuyente neto —de alrededor de 10.000 millones anuales, según el Gobierno británico—, aunque también dejará de destinar fondos y gastos en un socio de 66 millones de habitantes.

La Comisión, en cualquier caso, quería gastar más en proyectos de investigación, economía digital, control de fronteras y defensa. Y eso supone que algunos países se rasquen más el bolsillo. “Debido al Brexit, la carga financiera de los contribuyentes netos va a incrementarse significativamente”, afirman fuentes diplomáticas.

Preocupación de España

Alemania, Holanda, Suecia y Dinamarca quieren dejar el Presupuesto como estaba, en el 1% del PIB. Para ellos, eso ya es un “fuerte signo de solidaridad”, puesto que supondría aumentar sus aportaciones en miles de millones cada año. Alemania estima, por ejemplo, que unas cuentas equivalentes al 1% supondrían elevar su factura anual en 10.000 millones de euros.

Fuentes diplomáticas explicaron que la presidencia finlandesa ha sopesado buscar un equilibrio entre la propuesta de la Comisión y la de esos cuatro países. Según estas fuentes, en las negociaciones bilaterales señaló una cifra que podría rondar el 1,06% del PIB. Ese recorte, de entre 60.000 y 70.000 millones de euros, afectaría a los fondos de cohesión y de reformas estructurales. Un portavoz finlandés aseguró que la presidencia aún no ha propuesto formalmente ninguna cifra.

En la discusión pública del Consejo de Asuntos Generales, solo Polonia y España tomaron la palabra. El secretario de Estado para la Unión Europea, Marco Aguiriano, mostró su “fuerte preocupación” por la introducción de nuevos elementos a mitad del partido, lo cual complica que se pueda cumplir con el calendario previsto de cerrar esa carpeta en diciembre. Su homólogo polaco, Konrad Szymanski, advirtió de que menos gasto supone también rebajar el grado de ambición del nuevo equipo de la Comisión.

Los países que aportan fondos —y también la presidencia finlandesa— quieren vincularlos, además, al respeto al Estado derecho. “Nuestros contribuyentes no entienden que reciban dinero países que vulneran el marco comunitario”, sostuvieron otras fuentes diplomáticas.

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